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viernes, 25 de marzo de 2011
LeAnn Rimes. Amazing Grace
Escuchad esta preciosa versión de Amazing Grace interpretada a capella por LeAnn Rimes, una cantante de country con una voz preciosa. Gracias José.
Céline, "Viaje al fin de la noche"

"Con las palabras todas las precauciones son pocas; parecen mosquitas muertas, las palabras, vientecillos, ruiditos vocales, ni chicha ni limonada, y fáciles de recoger, en cuanto llegan a través del oído, por el enorme hastío, gris y difuso, del cerebro. No desconfiamos de las palabras y se produce la desgracia.
Palabras hay escondidas, entre las otras, como guijarros. No se reconocen en especial y después van, sin embargo, y te hacen temblar la vida entera, en su fuerza y en su debilidad... Entonces viene el pánico... Una avalancha... Te quedas ahí como un ahorcado, por encima de las emociones... Una tormenta que ha llegado, que ha pasado, demasiado fuerte para uno, tan violenta, que nunca la hubiera uno imaginado solo con sentimientos... Así, pues, todas las precauciones son pocas con las palabras, esa es mi conclusión."
jueves, 24 de marzo de 2011
Un niño
Mirad la cara de este niño muerto en Palestina, tras un ataque israelí, realizada por Mohamed Salem y publicada hoy en el diario El País. No importa su nacionalidad ni su raza. Mirad su cara, sus ojos. Seguramente era uno de los niños que jugaban al fútbol en Gaza cuando le sorprendió la muerte, en forma de cohete israelí. También podría haber sido un niño judío que iba en el autobús cuando explotó la bomba. Esa cara, esos ojos. Cuál es la excusa?.
Decir "no"

Siento una predilección visceral por la gente que sabe decir "no", de la misma forma que simpatizo con los radicales (radical: el que va a la raíz de las cosas) y con los contradictorios (empezando por mi: adoro a los radicales y admiro a quienes carecen de opinión, conscientes de la cantidad de matices, opuestos en ocasiones, que contiene cualquier verdad).
Me siento inexorablemente atraída por los hombres capaces de decir no a una mujer que se les ofrece, en la misma medida en que desprecio a aquellos cuya actitud ante ella no difiere de la del burro ante una zanahoria; los hombres que eligen (tú no, tú no, tú no, tú sí, tú no, tú sí), los que valoran su tiempo, su cuerpo y sus espermatozoides y no están dispuestos a regalárselos a cualquiera. Los hombres libres. No es tan difícil, las mujeres lo venimos practicando desde antiguo, bien es verdad que nuestro mandato biológico es otro y quizá nuestra negativa precise menos heroísmo.
En paralelo, mi admiración por todas las mujeres que no están en venta, ni por dinero, ni por status. Aquellas que rechazan un techo ajeno en el que cobijarse y guardar a sus crías, y construyen trabajosamente su propia guarida. Las que no intercambian, las que regalan. Las que, en palabras de Amaury Pérez, solo cuentan con sus brazos. Las que no se colocan en el escaparate para ser adquiridas por el mejor postor.
Y mi adhesión incondicional a quienes lanzan un "no" rotundo a este mundo inadmisible que entre todos hemos creado (¿hace falta abundar en el horror de un sistema que esclaviza a la mitad de la población para que la otra mitad disfrutemos de mucho más de lo que necesitamos, un sistema ciego a la evidencia de que de seguir así, a medio plazo terminaremos con los recursos del planeta, a no ser que destruyamos a una parte sustancial de la humanidad?), a los utópicos, a los idealistas, a los que luchan por hacer realidad lo aparentemente imposible. A los que vencen al miedo, ese miedo que a veces a todos nos paraliza. A mi la primera.
Werther, en el Teatro Real

"La raza humana es igual en todas partes. La inmensa mayoría emplea casi todo su tiempo en trabajar para vivir y le abruma de tal modo la poca libertad de que goza, que pone de su parte cuanto puede para perderla. ¡Oh destino de los mortales!". Así le escribe Werther a su amigo Guillermo. Y más adelante: " La naturaleza humana, proseguí, tiene sus límites.; puede soportar, hasta cierto grado, la alegría, la pena, el dolor; si pasa más allá, sucumbe. No se trata, pues, de saber si un hombre es débil o fuerte, sino de si puede soportar la extensión de su desgracia, sea moral, sea física; y me parece tan ridículo decir que un hombre que se suicida es cobarde, como absurdo sería dar el mismo nombre al que muere de una fiebre maligna."
Pobre Werther, cuando escribe estas líneas poco sabía de su triste final. En mi edición del Werther de Goethe, realizada por J. Pérez del Hoyo en 1969, encuentro los subrayados que hice en la adolescencia, cuando mi espíritu romántico se hermanaba con el del protagonista. El martes escuché la ópera de Massenet en el Teatro Real. No es una gran pieza musical, no frente a las grandes, pero tiene un encanto y una dulzura enormes. La disfruté. La orquesta del teatro estuvo maravillosamente dirigida por Emmanuel Villaume y me entusiasmó José Bros en el papel de Werther. Preciosas las voces de Sophie Koch (Charlotte) y Auxiliadora Toledano (Sophie). Y el trabajo de Willy Decker como director de escena.
Os ofrezco la impresionante versión que hizo Jonas Kaufmann de Porquoi me réveiller junto a Sophie Koch. Para mi gusto, un Werther perfecto.
Caio Reisewitz, "Agua que cai"
Agua que cai es el título de la exposición de fotografías en gran formato que el brasileño Caio Reisewitz protagoniza en la galería Joan Prats de Barcelona. El paisaje es el protagonista y, aunque el resultado es de una enorme belleza plástica, no es el placer estético de la contemplación de la naturaleza lo que intenta transmitirnos sino las consecuencias, no siempre felices, de la acción del hombre sobre su medio.
La no siempre fácil relación entre el hombre y la naturaleza es la inquietud constante del artista, que recorre paisajes documentándola. Antes de esta muestra ya había expuesto en la misma galería otra serie de fotografías bajo el título Assim se crían realidades. Allí se pudieron contemplar imágenes como las que os muestro a continuación: la vegetación invadiendo el santuario colonial de San Pedro Claver en Cartagena de Indias, el impacto de la ganadería en la selva de Aquidauana o la espectacularidad de la naturaleza virgen.

"La grandeza de las fotos de Reisewitz no deriva de las formas, sus luces tenues manipuladas, sino de lo más profundo del paisaje, aquello cuyos efectos puede apreciarse pero que en realidad no se ve. Sus composiciones -quizá menos sus collages de pequeño formato-, no devienen impresiones: son actitudes psicológicas. Sus formas se sumergen en un océano de referencias anímicas, de rizomas infinitos de cariz visual y psíquico. Cualquier contención desaparece ante la incontinencia de la nada o el silencio, cuando no sorprende y se involucra en una totalidad inabarcable. En estas fotos hay amor por la naturaleza, pero no deseo; hay inmensidades y silencios, horrores y soledades. Sus presentaciones, por ser tan intensas, llegan a ser pura ficción visual", afirma Anna María Guasch en El Cultural del diario ABC.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Que me despresenten

El 20 de Marzo, en su columna de la última página de El País, Manuel Vicent reflexionaba sobre como, con los años, el cerebro se va saturando de información hasta el punto de rechazar cualquier nueva idea, conocimiento y proyecto, llegando incluso a no admitir nuevas amistades. Muy probablemente tendrá razón, aunque quizá lo que ocurra realmente es que nos volvemos más escépticos por más sabios, y las novedades nos incitan a imitar aquello que mis tíos hacían en el cine Aramo de Oviedo, años cincuenta, cuando antes de la película proyectaban una edición del NODO, aquel "noticiario español" que nos informaba de las sucesivas inauguraciones de pantanos presididas por el Generalísimo. Entonces comenzaban a cantar a voz en grito, con la música del Noticiario: "ya lo vi, ya lo vi, ya lo vi ya lo vi ya lo vi". Los mayores haced la prueba, es divertido y un arma infalible en innumerables ocasiones.
Yo creo no haber alcanzado todavía ese grado de saturación y admitir gustosa a nuevos amigos en mi vida, aunque ya hace tiempo que acaricio una idea cada día más cara. Quiero que me despresenten a algunas personas, que me las despresenten oficialmente, esto es, en un acto al menos tan formal como fue su presentación. "Sol, te despresento a Fulanito de Tal", y desde ese momento quedar eximida de saludarle, contestar sus llamadas o escuchar sus cuitas y opiniones. Poder cruzarme con él sin necesidad de cambiar de acera o hacerme la loca, placer inefable. Lo perfecto sería que en el acto participara el responsable de haber introducido al susodicho en mi vida, pero puede servir cualquier amigo de confianza.
Estos seres de los que me gustaría librarme cuentan con algunos rasgos comunes. Son aquellos a quienes les preguntas correctamente cómo están y van y te lo cuentan, en vez del caritativo "bien gracias"de toda persona civilizada. Aquellos que te lanzan su spich sin interesarse jamás por la salud de tus padres o la situación laboral de tus hijos. Son los pelmas, los quejosos, los soplagaitas. Una plaga de la que necesito librarme cuanto antes.
martes, 22 de marzo de 2011
El café del Círculo de Bellas Artes de Madrid
Uno de los cafés con más encanto de Madrid es este del Círculo de Bellas Artes. Me siento a hacer tiempo mientras comienza la representación de La sonrisa etrusca, en el vecino Teatro Bellas Artes, y observar a la gente. Vengo a menudo por aquí, a veces a la hora del aperitivo, a leer los periódicos y ver pasar a la gente por la calle de Alcalá; en otras ocasiones me concedo un descanso después de visitar alguna de las exposiciones que el Círculo organiza periódicamente. Actividad constante la de esta institución, fundada en 1880, que mantiene un encomiable esfuerzo de difusión cultural a través de múltiples actividades: conferencias, lecturas poéticas, presentaciones de libros, exposiciones y proyección de películas, entre otras muchas.

Me gusta el edificio, obra del arquitecto Antonio Palacios, un edificio ecléctico y singular donde se reunieron durante todo el siglo XX personalidades de la vida cultural madrileña, desde Benavente a Arniches, y que alberga una importante colección de obras de arte.


Mientras tomo un café observo a una anciana sentada en una mesa colindante. Su aspecto la singulariza en este ambiente en el que reina una cierta uniformidad, que podría ejemplarizar en una pareja sentada un poco más lejos, junto a un ventanal. Rondarán la cincuentena. Ella tiene una cara interesante, morena, el pelo corto y liso sujeto en una cola de caballo, manos largas y huesudas, viste una camiseta blanca de algodón que asoma bajo un jersey gris de cuello en pico, pantalones negros y botines. Lee la prensa junto a un hombre enteramente vestido de negro, con barba de dos días y pequeñas gafas de concha, enfrascado también en su diario. Sobre la mesa, dos tés y un buen número de libros.
La anciana en cuestión parece acabar de llegar de la compra y ahí está, sentada ante un café, con el pelo blanco cardado y una gabardina beige que conoció mejores épocas. Sobre su mesa, un enorme bolso imitando piel, de color incalificable. No levanta la vista de su libro, un pequeño ejemplar en edición de bolsillo de La histeria, de Freud.
Vinicius Cantuária & Bill Frisell, " Aquela Mulher"
Os ofrezco un tema del disco "Lágrimas mexicanas", fruto de la colaboración de Vinicius Cantuária y Bill Frisell. Un disco delicioso, dulce y reparador.
lunes, 21 de marzo de 2011
"En este tiempo hostil, propicio al odio", recordando a Ángel González

Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.
No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.
Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.
Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.
Hoy se celebra el día mundial de la poesía y me ha parecido un buen momento para recordar a Ángel González. En este tiempo hostil, propicio al odio ... en palabras del poeta.
La sonrisa etrusca, en el teatro Bellas Artes de Madrid
Me ha parecido excelente el trabajo de Héctor Alterio en La sonrisa etrusca, una adaptación al teatro de la novela de José Luis Sampedro en la que interpreta a Bruno, un campesino calabrés, antiguo partisano, que deja su pueblo para instalarse en casa de su hijo, en Milán. Enfermo terminal de cáncer, la ciudad que en un principio le parecerá fría y hostil será el escenario donde redescubrirá el amor. Siempre es difícil llevar una novela a escena sin destrozar su potencia y sin embargo, a pesar de las necesarias simplificaciones, creo que se ha logrado salvar la belleza y el espíritu del texto original. Alterio llena la escena con una interpretación honda, llena de matices, aportando toda su sabiduría interpretativa a un personaje creible y enternecedor. No puedo decir lo mismo del resto de los actores cuyo trabajo me pareció forzado y vociferante. Incluso la veterana Julieta Serrano parecía una principianta, incapaz de hacer creíble su personaje.Aún así, merece la pena acercarse al Bellas Artes. Alterio lo merece.
domingo, 20 de marzo de 2011
Granada: "Sólo somos si somos libres"
"Fast Film" un corto de Virgil Widrich

Fast Film es un corto de animación realizado en 2003 por el director austriaco Virgil Widrich. No lo conocía, y me ha parecido espléndido. Ya su corto anterior, Copy Shop, que os ofrecí hace unos días, me había impresionado. En Fast Film, a partir de 65.000 recortes animados realiza un corto personalísimo utilizando escenas míticas del mejor cine, jugando con ellas para construir su propio guión. Os lo ofrezco completo.
sábado, 19 de marzo de 2011
El Museo Cerralbo

Hace unos días os hablaba del Palacio del Marqués de Cerralbo, una de las casas-museos con más encanto y belleza de Madrid, amén de custodiar una excelente colección de obras de arte y objetos decorativos adquiridos por su propietario, Don Enrique de Aguilera y Gamboa, a lo largo de su vida. Un referente para conocer la forma de vida de la aristocracia madrileña del siglo XIX.


El conjunto de obras de arte del marqués fue considerada en su tiempo como una de las colecciones privadas más importantes del país: pintura europea de los siglos XVI al XIX, esculturas, dibujos, estampas, monedas, medallas, objetos arqueológicos, armas y armaduras, amén de relojes, lámparas, joyas, cerámicas, muebles, alfombras y tapices que, junto a los fondos bibliográficos y documentales antiguos, suman un total de más de cincuenta mil objetos.


Os ofrezco alguna de las piezas que más me han gustado, como el Retrato de un caballero, de Tintoretto, seguramente se trate de Agustino Doria, miembro de una importante familia genovesa, que cuelga de la pared de la sala de billar del palacio; o este retrato de doña Matilde de Aguilera y Gamboa, señora de Fontagud, hermana del marqués de Cerralbo, obra de Federico de Madrazo. Y, sobre estas líneas, dos maravillosos dibujos que se exponen, entre otros muchos, en el llamado Pasillo de Dibujos, detrás del Comedor de Gala: el Coche tapado y barato es un lápiz litográfico de Goya y representa a un tullido arrastrando una carretilla mientras soporta la burla de tres mujeres, a su espalda; a la derecha, Retrato de un niño, lápiz negro y sanguina de Manuel Salvador Carmona, grabador de Cámara de Carlos III. El niño podría ser su hijo Juan Antonio.


Diana cazadora proviene de Clunia, un enclave arqueológico situado en la provincia de Burgos del que realicé un reportaje hace tiempo. A partir de un torso romano del siglo II se realizó un montaje en el XIX. La pieza es una copia del esculpido por el artista griego Leocartes, que representa a la diosa provista de arco y carcaj con flechas a la espalda. Y a la derecha, una matrona romana de la segunda mitad del siglo II.


Quizá mi pieza preferida sea esta tapa de vaso canopo que se encuentra en la Sala de las Columnitas, arte egipcio del primer milenio antes de Cristo. Los cuatro vasos canopos contenían las vísceras de los difuntos momificados en el antiguo Egipto. En este caso se trataría del hígado del dios Amset, uno de los cuatro hijos de Horus. Una belleza. A la derecha, un tapiz de los III duques de Pastrana realizado hacia 1625, un ejemplo de la escasa producción conservada de la manufactura de tapices establecida en Pastrana (Guadalajara) por Francisco Tons, maestro tapicero de Amberes.


De los techos del palacio cuelgan lámparas maravillosas. Esta es de Bohemia, fabricada en vidrio y bronce dorado en la segunda mitad del XIX. A la derecha, un velador ruso de malaquita y bronce, de la misma época.


Esta preciosa butaca, tapizada en seda, corresponde al tipo de asientos denominados "de comodidad", y es propia de tocadores, cuartos de baño y salitas donde se recibía a los familiares y amigos íntimos. La silla de manos es francesa, de mediados del XVIII, de estilo rococó.
Se quedan en el tintero otras muchas joyas: bargueños, alfombras de Aubusson, escritorios, jarrones, pequeñas arquetas. Cierro con un impresionante reloj que se encuentra en el Salón de baile, una pieza de 1870 adornado con una escultura neoclásica.
viernes, 18 de marzo de 2011
El silencio

Stéphane Mallarmé escribió: "El canto brota de material innato, anterior a un concepto, tan puramente como reflejar hacia fuera mil ritmos de imágenes. La armazón intelectual del poema se disimula y sostiene -tiene lugar- en el espacio que aisla las estrofas entre el blanco del papel: significativo silencio que no es menos hermoso que componer versos". Y en algún lugar leí: "El silencio se escribe, se ofrece a la escucha. En la escritura musical el silencio es figura y cada nota figurada posee su recíproca figura silenciosa, la figura de pausa. Una figura que mide el silencio."
Creo que fue San Pablo quien dijo que el silencio era la música del alma. Qué ocurre, entonces, cuando escuchas la 9ª de Mahler, por ejemplo, y estás ahí, sostenida en el aire por esas notas, fuera del mundo, y las notas se afilan hasta susurrar y alcanzar el silencio, que también es música porque aún flotan los últimos acordes, y unos segundos después es tu propio silencio el que suena, tu música del alma, y llega un enterado y se pone a aplaudir enloquecido para que todo el mundo se entere de que él, y solo él, conoce la sinfonía y sabe a ciencia cierta que ahí termina, que no es una pequeña pausa sino un final? Que sus palmas te lanzan al suelo como si te empujara del ático de las torres Petronas, te deja desbaratado y desorientado, durante unos segundos no sabes dónde estás ni qué hecatombe te ha golpeado, y luego fluyen los instintos asesinos, el odio más visceral, y te han fastidiado el concierto. Bien, pues eso es lo que yo vivo cada vez que voy al Auditorio.
Hay quien aborrece el silencio. Deberían considerarse enemigos públicos.
jueves, 17 de marzo de 2011
La Orquesta Nacional de Francia y la Filarmónica de Munich interpretan a Beethoven
Me gustó mucho la Pastoral en manos de la Orquesta Nacional de Francia, que nos ofreció en la segunda parte del concierto una Consagración de la Primavera memorable. Pero la Filarmónica de Munich, bajo la dirección de Cristian Thielemann ha estado soberbia en su interpretación de la Séptima y el Concierto, con una maravillosa Hélène Grimaud como solista.
Os ofrezco el archiconocido Allegretto de la Séptima, dirigido por Von Karajan, de quien Thielemann fue asistente cuando contaba 19 años. Disfrutadlo.
Manuel Vicent, "Juego"

"Me gustan los escritores e intelectuales que no tratan de influir en la mente de los demás; que no están interesados en que la gente cambie de opinión, de política ni de moral; que les importa un rábano los vicios privados de otros; que no se toman la vida a la tremenda; que han elegido el desenfado, entre el sarcasmo y la ironía, como forma de pasar por este mundo sin dar lecciones a nadie, salvo el juego que pueda desprenderse de su propia vida, feliz o desgraciada. Admiro hasta el fondo el humor refinado de Samuel Beckett, los alegres martinis de Scott Fitzgerald bajo la música de jazz, los juicios atrabiliarios de Baroja, las frases divertidas, malvadas de Dorothy Parker o de Truman Capote, la trinchera de Albert Camus con el cigarrillo en los labios, la impostura inteligente de Graham Greene, la seducción de Bioy Casares, el alcohol de Faulkner en su mansión derruida que no podía mantener. Hay muchos más ejemplos, la pasión del viejo marino retirado Joseph Conrad por una joven, que lo enloqueció mucho más que cualquier tempestad en alta mar o el bosque lácteo que Dylan Thomas vislumbraba en su delírium trémens. No soporto a los rompeguitarras, aguafiestas, moralistas y engreídos, que le dan una importancia desmesurada al oficio de escribir o se sienten investidos de un deber sagrado; odio la bulimia de Hemingway por estar en todas partes donde hubiera un fotógrafo; la pesadumbre moral de Arthur Miller que cargó con la culpa de la sociedad entera y se avergonzó de la enfermedad de su hijo; la vanidad de Sartre que pretendía someter la política y la filosofía al humo de su pipa, y a esos que insultan a todo el mundo, denuncian la injusticia universal, pero solo son unos histéricos o simplemente unos mierdas."
miércoles, 16 de marzo de 2011
Vicente Verdú, "Poesía para ser Dios"

"En toda la historia de las lecturas personales, los mejores libros no fueron aquellos que se entendieron del todo ni tampoco los que no se entendieron nada, sino aquellos que de vez en cuando no se entendían y que, en conjunto, sus páginas no venían a ilustrarnos como escolares sino a cortejarnos como amantes.
Hay escritores que posee ese don seductor y otros no por brillantes que parezcan o por esforzados que sean. De hecho, la cultura y el amor turbadores e importantes solo se encuentran en los sujetos y sus obras que no llegamos a poseer del todo. El mundo se considera más seguro de su progreso, más seguro de su avance cuanto siente que aprende entendiendo que no entendiendo o viendo y tocando que imaginando.
Sin embargo, lo que se instala en la memoria más fértil es el filo de una ausencia que brillaba oculta entre la pared del sentido y del sinsentido. Este habitáculo es el que ocupa con frecuencia la buena poesía moderna o esa estética que, como en el mejor arte abstracto, no trata de decirnos algo concreto. Nada exacto a través del pensamiento lógico sino algo incierto, la luz baldía del pensamiento demediado y en cuyas fisuras anida la lucidez del secreto."










