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jueves, 17 de octubre de 2013

Junto al mar

Me recibe Gijón con una tarde preciosa (en Asturias el tiempo es noticia: no hay conversación que se precie que no dedique un rato a comentar el estado meteorológico. Toda la vida sufriendo y gozando de climatología tan variable y no nos hemos acostumbrado a vivir entre sombras. Saludamos los días soleados con un entusiasmo digno de grandes acontecimientos) Y es que Asturias con sol es de una belleza deslumbrante. Brillan los verdes, el cielo tiene una transparencia y dulzura conmovedoras, el mar parece el manto de una virgen.













En cuanto deposito la maleta en casa me lanzo a la calle, a recobrar los rincones queridos. Camino por Cimadevilla y llego a la Plaza Mayor en cuyo mercado me proveo de los productos de mi tierra. Quien no haya probado una lechuga, unas berzas, unas manzanas asturianas no sabe de su verdadero sabor. Y después, el mar.












Va cayendo la tarde y el cielo se entrevena de jirones de nubes. Escucho el batir de las olas, el graznido de las gaviotas; olfateo el aire.













Mientras paseo por el Puerto Deportivo, ya de vuelta, escucho hablar a mis paisanos, y me enternece su tono cantarín, que me es tan propio. Me siento en casa.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Guillaume Apollinaire, "Cuarto poema secreto a Madeleine"

Cuarto poema secreto a Madeleine

Mi boca tendrá ardores de averno,
mi boca será para ti un infierno de dulzura,
los ángeles de mi boca reinarán en tu corazón,
mi boca será crucificada
y tu boca será el madero horizontal de la cruz,
pero qué boca será el madero vertical de esta cruz.
Oh boca vertical de mi amor,
los soldados de mi boca tomarán al asalto tus entrañas,
los sacerdotes de mi boca incensarán tu belleza en su templo,
tu cuerpo de agitará como una región bajo un terremoto,
tus ojos entonces se cargarán
de todo el amor que se ha reunido
en las miradas de toda la humanidad desde que existe.

Amor mío
mi boca será un ejército contra ti,
un ejército lleno de desatinos,
que ambia lo mismo que un mago
sabe cambiar su metamorfosis,
pues mi boca se dirige también a tu oído
y ante todo mi boca te dirá amor,
desde lejos te lo murmura
y mil jerarquías angélicas
que te preparan una paradisíaca dulzura en él se agitan,
y mi boca es también la Orden que te convierte en mi esclava,
y me da tu boca, Madeleine,
tu boca que beso Madeleine.

martes, 15 de octubre de 2013

Willy Ronis, el amor de una mirada

Quizá la fotografía con la que abro el comentario sea la más reproducida en la obra de Willy Ronis, un artista excepcional cuyo trabajo he descubierto hace muy poco (mi ignorancia  en este campo, como en otros muchos, es casi tan grande como mi tardía fascinación), y que está considerado como el fotógrafo de la posguerra francesa. Se trata de Desnudo provenzal, una preciosa imagen en la que se ve a su mujer, Anne Marie, lavándose junto a una ventana por donde asoma el paisaje de La Provenza, realizada en 1949.










Pertenece a la serie que os muestro más arriba. Anne Marie protagonizó parte de la obra de Ronis. Muchos años después volvería a retratarla cuando ya el Alzheimer había hecho presa en ella. La imagen no puede ser más desoladora. Frente a su belleza, y la calidez del primer escenario, la tela de araña que forman las ramas de los árboles de la imagen que os muestro a la derecha (Anciana en el parque, de 1988) insinúan el paisaje mental de Anne Marie, fallecida tres años después.



























El fotógrafo judío se especializó en imágenes de la cotidianidad de sus conciudadanos, recién salidos del horror de la guerra, aferrados a la vida. "La fotografía es la mirada; o la tienes o no la tienes", sostenía Ronis. Cada uno de sus trabajos cuenta una historia, pero es su intención, su mirada amorosa sobre los otros, lo que más me conmueve de su obra. Su compromiso.











lunes, 14 de octubre de 2013

"Gravity", de Alfonso Cuarón

Gravity es sencillamente fascinante. Es emocionante, entretenida, y de una belleza plástica extraordinaria. Narra la aventura de una astronauta perdida en el espacio, una odisea que, si no fuera por la maestría de Cuarón y el excepcional trabajo de Sandra Bullock, no soportaría una hora y media de metraje. Pero los noventa minutos pasan en un soplo pendientes de los esfuerzos de esta mujer por sobrevivir, prendidos de su rostro, un caleidoscopio de emociones que la actriz borda.










Creo que es una película imprescindible, un paso más allá de La guerra de las galaxias, en la que todos los elementos se ensamblan a la perfección. Un guión sencillo, creíble y eficaz; una banda sonora excelente, sin aspavientos; un magnífico trabajo actoral; y la técnica al servicio de la historia, sustentando una belleza plástica que en ocasiones corta el aliento. El 3D pocas veces más justificado.

Pretendo volver a verla. Conociendo ya el desarrollo del argumento, me dejaré llevar por la pura belleza. No os la perdáis.

domingo, 13 de octubre de 2013

"Cómanselos", por David Trueba

Hace unos años, cuando Ruiz-Gallardón aún pugnaba por que Madrid fuera una ciudad puntera —ambición loable aunque equivocara los métodos— propuso prohibir a los hombres-anuncio al ver proliferar en el centro a personas que portaban carteles de “compro oro”. Rápido cayó en la cuenta de que en un país sumido en la precariedad era complicado definir desde un despacho lo que se podía considerar empleo digno y lo que no. Hoy un empleo así es envidiado por muchos. Por eso llama la atención que ahora el Ayuntamiento de Madrid, en imparable decadencia, se plantee multar a los mendigos.

Nadie sabe si las multas incluirán el embargo de los cartones donde duermen o la confiscación de los céntimos recaudados. En realidad, multar por ser pobre o no tener hogar es el paso definitivo hacia lo inconstitucional. No alcanza para garantizar el derecho a un trabajo y a una vivienda digna, así que se penalizará la tragedia. Hace pocas semanas lo criticábamos en Hungría y ahora lo celebraremos en nuestra capital de la indiferencia. Ciertos gobernantes han confundido su cargo, un privilegio temporal ganado por votación, con el título de propietarios sobre las personas y los bienes públicos. Es ya habitual que el ministro de Hacienda imponga sus filias y sus fobias en el reparto de los impuestos de todos con total naturalidad, pero considerar que los pobres y los mendigos agravian a la ciudad que no tiene nada que ofrecerles es rizar un rizo bien peligroso.


Vimos que, en Lampedusa, a la muerte masiva de inmigrantes se le sumó que la ley obligaba a multar a los supervivientes con 5.000 euros por carecer de papeles y alcanzar la costa de manera ilegal. Los muertos recibían funeral de Estado y los vivos la orden de expulsión. Las lágrimas se ahogan en hipocresía. El fracaso de los gobernantes parece ser combustible para las ideas más peregrinas. Pronto serán los pobres quienes tendrán tan difícil entrar en el reino de los cielos como un camello por el ojo de una aguja. Ya no les pertenece ni el derecho a la derrota ni la libertad que concede haberlo perdido todo. Creo que Jonathan Swift fue mucho más constructivo y elegante cuando propuso que para acabar con los pobres lo mejor era comérselos.

David Trueba, diario El País, 11 de octubre de 2013

Se busca por arte ilegal

Por fin he logrado fotografiar este grafiti, desde hace años en un lateral de la carretera de La Coruña, muy cerca de Madrid, hoy más acertado que nunca. Dado el nivel de abandono de la ciudad, debería estar obligado el acceso con mascarilla.

sábado, 12 de octubre de 2013

LPO

LPO, diario El Mundo, 7 de octubre de 2013

"Rebeldía", por Manuel Vicent

"Un ciudadano debe considerarse amortizado, descatalogado o realmente muerto cuando ya no se sorprende de nada y admite de antemano que las cosas son como son y nada se puede hacer para cambiarlas. Un ciudadano seguirá siendo joven a cualquier edad mientras contemple con la virginidad en los ojos la vida a su alrededor como si fuera un milagro que se renueva a su antojo todos los días. Marcel Duchamps revolucionó la creatividad moderna al descubrir que cualquier objeto puede convertirse en una obra de arte por el hecho de cambiarlo de lugar y contemplarlo fuera de contexto bajo una mirada estética, desprovista de prejuicios e hizo la prueba exhibiendo un urinario en un museo en medio de otras esculturas. Los espectadores olvidaron la utilidad de ese recipiente y solo admiraron la belleza de sus formas sin relacionarlas con la propia vejiga. En ese momento quedó instituido un principio revolucionario: no es el artista quien crea el arte; el verdadero creador es quien lo contempla. A partir de esa teoría ya vale todo. En cualquier basurero se hallan las mismas luces exquisitas que despide un cuadro de Matisse; el hierro de un garrote vil iluminado con luz cenital en el podio de una galería puede pasar por una escultura de Chillida o de Julio González; una pared sucia es un Tàpies si uno decide que así sea. Crearse un mundo a la medida con una mirada nueva puede aplicarse a todos los órdenes de la vida. Esta actitud te obligará a ver a las personas como actores de un teatro que intercambian los papeles en cada acto y en escena se moverán jueces asesinos, cardenales ateos, banqueros ácratas, políticos que croan como las ranas. Un ciudadano puede considerarse descatalogado o muerto cuando decide que es mejor encogerse de hombros, agachar la cabeza y aceptar la injusticia y la corrupción como un destino del rebaño. En el fondo la teoría estética de Duchamp es también una forma de rebeldía moral. El conformista siente que no se puede hacer nada ante la crisis y asume las promesas falaces del Gobierno como un bálsamo; en cambio, el artista rebelde verá el poder político y económico como una charca de cocodrilos a la que debe desafiar con coraje. La belleza está en la mirada; la justicia en el ánimo; el resto es el milagro de estar vivo."

Manuel Vicent, diar El País, 6 de octubre de 2013

viernes, 11 de octubre de 2013

Martha Argerich en el Auditorio

Un concierto de la pianista Martha Argerich siempre supone para mí un acontecimiento. He tenido oportunidad de escucharla en varias ocasiones, y su modo de interpretar siempre me conmueve. Con esa expectativa volví hace unos días al Auditorio, sin haber consultado antes el programa, y para mi sorpresa contemplo un desfile de músicos interpretando pequeñas piezas, muchas de ellas desconocidas para mí, y a Argerich al piano al comienzo y al final de la primera parte. Confieso que no pude quedarme a la segunda, en la que formaba un quinteto interpretando el Quinteto en mi bemol mayor  de Schumann. Y lo sentí.

Comenzó con la Polonesa brillante en do mayor de Chopin, una pieza bonita y agradable, escrita por el compositor siendo muy joven, y desapareció hasta volver con toda la troupe y ofrecernos varias obras cortas de Astor Piazzolla. Me quedé con la miel en los labios. Sí me gustó Nigun, de Ernest  Bloch, interpretado por Ivrv Gitlis al violín y Eduardo Hubert al piano. Os la ofrezco:

jueves, 10 de octubre de 2013

Mendigos

Sentada en una terraza ante mi café mañanero, llama mi atención una anciana que camina con pasos inciertos por la acera, bien asida  una bolsa de plástico, el pelo canoso  recogido en un escueto moño sobre la nuca. Tiene un rostro hermoso, con facciones orientales (¿quizá filipinos?) surcado de profundas arrugas, y viste un abrigo ajado de mouton, impropio de este tibio comienzo de otoño. Pero lo que me mantiene atenta a ella no es tanto su aspecto como el desvalimiento que traslucen sus pasos, un desconcierto que se acrecienta cuando se detiene delante de mí (solo dos filas de mesas nos separan) con la mirada perdida. Intuyo que no sabe dónde está ni a dónde se dirige. De repente se rompe la bolsa que agarraba con fuerza y se desparraman por el suelo una botella de agua, unas bolitas que parecen buñuelos y un trozo de pan envuelto en papel de aluminio.  Cuando me acerco para ayudarla a recoger me envuelve un olor acre, a suciedad y comida en descomposición. Me da las gracias en perfecto castellano, sin acento alguno. En el bar me suministran una nueva bolsa, y allí  introduzco las bolitas , el pan y el agua. Su mirada sigue perdida, como si en realidad se encontrara muy lejos de allí. Le doy algo de dinero, que observa con extrañeza y, de vuelta a la mesa, continúo observándola, parada en medio de la acera, perdida. Al cabo de unos minutos, con vacilante caminar, se va alejando.

Vuelvo a mi periódico. Leo: "Madrid multará con hasta 750 euros a mendigos y clientes de prostitutas". Se multará también a quienes duerman en los bancos. Creo recordar haber leído hace unos días que en Hungría serán sancionados (y no recuerdo si incluso encarcelarán) quienes lo hagan en la calle. Los albergues están desbordados. Los comedores sociales no dan a basto. Familias enteras no tienen donde guarecerse porque los desahucios los han dejado en la calle. La caridad ha sustituido a la justicia social. Qué asco de mundo.

El Roto

El Roto, 4 de octubre de 2013

miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Y la belleza?

"El deleite que la belleza ansiaba encontrar hasta el siglo XIX se truncó al pasar al XX, con una de las máximas de las vanguardias: ser deliberadamente antiestético". Recorriendo la Umbría italiana, ante los frescos de las tumbas etruscas, las ruinas romanas, Fra Angelico, Giotto, Piero della Francesca, Perugino o Pinturicchio, ante tanta exquisitez y belleza recordaba esta frase que leí en un reportaje titulado Se acabó la belleza, publicado hace un tiempo por El Cultural del diario El Mundo. Arthur C. Danto sostenía que ultrajar la belleza pasó a ser una acción para disociar el arte de una sociedad que los artistas despreciaban, negándose a someter su trabajo al gusto de una clase dominante que había llevado al mundo a la Primera Guerra Mundial. Tristan Tzara animaba a "asesinar" la belleza. El objetivo de los artistas dejó de centrarse en crear belleza y pasó a pretender cambiar la actitud de la gente, y esta se interponía en su camino.

Apunta Danto que la filosofía  del arte contempla como "el discurso de la redención estética nos asegura que, tarde o temprano, todo arte nos parecerá bello, por feo que se muestre al principio". Y recuerda cómo alguien le aseguró haber encontrado belleza en los gusanos que infestaban la cabeza de vaca, cortada y en visible estado de putrefacción, expuesta en una vitrina por el artista británico Damien Hirst.

No le falta razón:  hoy consideramos el Guernica una obra hermosa, y en puridad está a mil millas del concepto clásico de belleza. Y así, cientos de ejemplos. Pero ¿Damien Hirst? ¿Resulta talentoso colocar en una vitrina un gusano de seda, un perro defecando, un cenicero lleno de colillas?

No podría vivir en un mundo sin belleza. Quizá todo se deba a mi incultura, al proceso de extrañamiento que sufro, pero la felicidad que me aporta Fra Angelico solo es comparable a la repulsión que siento ante los montajes de los Hirst hoy tan en boga.

lunes, 7 de octubre de 2013

Lecciones de mi nieto

Mañana de sábado en Madrid. Desde que no levantaba un palmo del suelo, acostumbramos mi nieto y yo a compartir el aperitivo con periódicos y tebeos en una terraza cercana a mi casa, en un ritual que él espera con expectación durante toda la semana. En los últimos tiempos suele llegar con el libro que está leyendo, "un libro de solo letras", como denomina a los textos para "niños mayores", ya sin ilustraciones.

Este sábado interrumpe mi lectura con un apasionado: "Mira abuela, que cosa tan bonita dice mi libro". Se trata de Skulduggery Pleasant. Un detective para morirse, de Derek Landy. Y lee en alto: "A mi buen amigo y guía Skulduggery Pleasant, le dejo el siguiente consejo:  tu camino no es de nadie más que tuyo, y no es mi deseo desviarte de él: pero a veces nuestro peor enemigo somos nosotros mismos, y la mayor batalla que podemos luchar es la que nos enfrenta a la oscuridad interior. Se aproxima una tormenta: recuerda que a veces la clave para llegar a buen puerto está oculta, pero otras veces se encuentra justamente ante nuestros ojos".

No salgo de mi asombro.

domingo, 6 de octubre de 2013

Forges

Forges, diario El País, 2 de octubre de 2013

José Luis Pérez Maroto, Concejal del Partido Popular, no sabe si el franquismo fue bueno o malo

José Luis Pérez Maroto, concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Quijorna, localidad muy cercana a Madrid, ha manifestado que "no puedo decir de él (Franco) si fue bueno o malo. No puedo opinar de algo que no he vivido". Fascinante. Por esa regla de tres no deberíamos juzgar los crímenes del nazismo, la locura de la Inquisición o los diversos genocidios que en el mundo han sido porque no fuimos sus víctimas directas. Las declaraciones se producen en el seno del escándalo surgido a partir de que el pasado sábado el Colegio Público Príncipe de Asturias de Quijorna fuera sede de un mercadillo de símbolos fascistas y franquistas, con banderas preconstitucionales, esvásticas y diversa parafernalia nazi.  La Alcaldesa del PP, Mercedes García, declaró: "Cuando visité la exposición no me di cuenta de que hubiera banderas predemocráticas o cruces gamadas". ¿Es este el gobierno que nos merecemos?


"Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente"

sábado, 5 de octubre de 2013

El Roto

El Roto, diario El País, 30 de septiembre de 2013

"Tren correo", por Manuel Vicent

Me gusta ese tren de mercancías que en las películas del Oeste se detiene en una estación de madera, en medio de un paraje desolado. Por un lado de la pantalla aparece un joven rudo, caminando con botas embarradas. Nadie sabe de donde viene. Descorre la puerta de uno de los vagones de ganado, echa dentro el fardo que lleva al hombro, se encarama de una zancada y sin billete ni salvoconducto parte en el convoy hacia un destino que desconoce. Ese mercancías está todavía dispuesto a cargar hoy a cualquier joven capaz de meter el futuro en la mochila y de tomar, sin preguntas, la vida como viene. Me gustaba aquel tren correo cuyo silbido desgarrado y dolorido oía en las noches de verano desde la cama, siendo adolescente. Su silbido era una llamada desde la lejanía, que te invitaba a soñar con Roma, París, Ámsterdam, con cualquier ciudad propicia para huir hacia la libertad. Aquel expreso de medianoche sigue pasando junto a los muros de la cárcel que cada uno se ha fabricado y permite a cualquier adolescente fugarse hacia un sueño. También me gustaba ese mismo tren cuando cruzaba la oscuridad con las ventanillas iluminadas. La lentitud de la máquina de vapor te permitía seguir con la mirada desde el paso a nivel, a través del cristal, la silueta de una mujer enigmática, que parecía la única pasajera de un tren deshabitado. Ella volvía el rostro y también te miraba. Esa mujer es la pasión que puede llegarle a cualquiera inesperadamente desde el fondo de la noche con la única condición de desearla y merecerla. Me gustaba el Oriente Expres, con coches camas que contenían historias románticas, lleno de espejos velados con siluetas de ninfas, tocadores, el restaurante con tulipas y la cubertería de plata, cuyos pasajeros opíparos y felices siempre esperaban que durante el trayecto se cometiera un crimen de sangre mientras tomaban el té con pastelillos bajo valses de Viena. Pero el Oriente Expres es hoy el tren llamado La Bestia, que transporta carne humana hacinada desde el pozo de la miseria, a través de México, desde Veracruz a Ciudad Juárez cuyos pasajeros son asaltados, extorsionados, violados y solo esperan llegar a cualquier frontera sin ser baleados. Cada uno de aquellos trenes es hoy una metáfora de salvación ante el horizonte cerrado.

Manuel Vicent, diario El País, 30 de septiembre de 2013

viernes, 4 de octubre de 2013

José Agustín Goytisolo, un poema

Alta fidelidad

Entre todos los ruidos de la noche
yo distingo sus pasos. Sé
cómo va vestida, lo que piensa
qué música prefiere. No me importa
su nombre dónde vive
o en la casa de quién y todavía
mucho menos aún qué hará mañana
hacia dónde se irá qué oscuros trenes
la envolverán con su jadeo sordo
qué manos retendrán su mano tibia.

Ella camina ahora y yo la siento
cerca de mí real cansada siempre
con ojos asombrados esperando
que algo nuevo suceda algo que cambie
el monótono ritmo de las horas
un gesto acaso que ella entendería
y no sabe cuál es. Solo la noche
acompaña sus pasos desolados
le da cobijo entre las multitudes;
solo la noche como yo la espera.