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viernes, 8 de abril de 2011

El valle del Jerte y la villa de Hervás

Cuando llego al valle del Jerte, a principios del mes de Abril, todavía no han florecido los cerezos del norte del valle, colindante con la provincia de Ávila, pero conforme bajas, sobre el fondo verde brillante de los prados, se extiende un mar blanco. Los cerezos cuajados de flores. Y al fondo, como veis en la fotografía, la sierra de Gredos aún con las cumbres nevadas.













Con el deshielo, toda la región se ha llenado de arroyos, dibujando preciosos rincones. El agua salta sobre las redondeadas piedras de granito, los pájaros parecen haberse vuelto locos. Los paisajes del puerto de Tornavacas.
























En el valle de Ambroz, en la falda de la sierra de Béjar, está el pueblo al que corresponden estas fotografías, Hervás, uno de los enclaves más bonitos de esta zona, famoso por su judería, que os muestro en las fotos. Se originó en el siglo XV, cuando varias familias judías se asentaron en este pueblo, fundamentalmente en la parte baja, cerca del río. El conjunto está maravillosamente conservado, con sus casas de adobe y madera, a veces encaladas, otras revocadas con tejas para canalizar el agua de la lluvia.






















Caminando por este laberinto de callejuelas resulta fácil imaginarte como sería la vida hace cinco siglos. Las mujeres siguen asomándose a los corredores cuando sienten pasos en la calle, o reuniéndose en corros a charlar. Un hombre mayor da cabezadas al sol, apoyándose en la fuente. El tiempo transcurre más despacio. Me gusta ver la ropa tendida en los balcones, las fachadas cuajadas de geranios, las calles empedradas, el silencio.













Muy cerca de este precioso puente de piedra, sobre el río Ambroz, está grabada esta estrella de siete puntas, simbolizando a los antiguos habitantes de la zona.


















El Palacio de los Dávila, con una preciosa fachada del siglo XVIII, es hoy sede de un museo dedicado al escultor Enrique Pérez Comendador. Sobre estas líneas os ofrezco el pórtico de la Iglesia de Santa María y el retablo barroco del Convento de los Trinitarios.

En 1816, por concesión de Fernando VII, Hervás fue declarada "villa libre" y cabeza de jurisdicción por "tener todas las proporciones para ser uno de los pueblos más felices del reino".

jueves, 7 de abril de 2011

En un mundo mejor (Haevnen), Óscar a la mejor película extranjera

Una excelente película con moraleja, muy al gusto de Hollywood, es esta En un mundo mejor (Haevnen es su título original danés, que puede ser traducido como "venganza"), Óscar a la mejor película extranjera y Globo de Oro en su edición de este año. Una película dura y esperanzadora contada sin sentimentalismos, casi dos horas que se van en un suspiro, en ocasiones con el alma en vilo. A veces resulta predecible, pero eso no la convierte en menos valorable. La película no pretende sorprender, muy al contrario: saca a relucir nuestros miedos reales, lo que puede ocultar una sociedad idílica como la Dinamarca actual, como la nuestra.

En paralelo, la realidad de un campo de refugiados en África, donde la vida y la muerte se entrelazan, donde la crueldad y la venganza, que en nuestro mundo se mantienen agazapadas, forman parte de la vida cotidiana.

Aquí tenéis el trailer en español.


Augusto Monterroso


La cualidad principal de la prosa es la precisión: decir lo que se quiere decir, sin adornos ni frases notorias. En cuanto la prosa "se ve", es mala. En tanto que cada verso debe verse y brillar independientemente de los que lo preceden o siguen, en prosa la función de cada frase es tan solo la de llevar a la siguiente. Si un verso es bueno, nunca sobra; pero en prosa hay que renunciar a muchas frases buenas en honor de decir solo lo necesario.

miércoles, 6 de abril de 2011

Seydou Keïta, fotógrafo

Seydou Keïta comenzó haciendo fotografías a su familia y terminó convertido en el fotógrafo oficial del gobierno de Mali y de las familias más acaudaladas del país. Excelente retratista, su manera de plasmar a sus personajes le convirtió en leyenda.



















Keïta siempre trataba de mostrar algo más. Observemos la fotografía que encabeza estas líneas. Los protagonistas son un hombre y una mujer, que el artista nos ofrece recostados en una tela estampada, con una cortina al fondo. Ha preparado, pues, el escenario. La actitud de los protagonistas no es casual. El hombre al fondo, su presencia parece abrazar a la mujer, servirle de apoyo, protegerla. Tanto su gesto como la actitud de cómodo abandono de ella, con su media sonrisa, nos sugiere una relación afectiva entre ambos, así como su ropa nos aporta información sobre su status social y económico. Desde el punto de vista puramente plástico, me gusta el contraste entre la blanca camisola del hombre y la suntuosidad del vestido de ella, de pliegues casi escultóricos.





















En ocasiones el fotógrafo envuelve las figuras con una tela estampada; otras veces es en los fondos donde estalla ese colorido que intuimos tras el blanco y negro de la película. De algún modo me recuerda a Matisse. En estas mujeres hay algo de sus odaliscas: su suntuosidad, una sensualidad indisimulada, la voluptuosidad de los atuendos y esa exuberancia de color que adivinamos.













En la exposición África, objetos y sujetos, que está teniendo lugar en el Teatro y Centro de Arte Fernán Gómez de Madrid podemos disfrutar de algunas de sus obras, junto con la de otros artistas que nos ofrecen una visión del arte contemporáneo en el continente africano.

I Muvrini. Terra



I Muvrini es un grupo formado por un cuarteto vocal y varios músicos. Aunque de lengua francesa, cantan en corso. Este tema me parece espectacular. Gracias José.

martes, 5 de abril de 2011

El Palacio Real de Aranjuez

En el Real Sitio y Villa de Aranjuez, a muy pocos kilómetros de Madrid, a la orilla del Tajo, se levanta este precioso palacio, una de las residencias de la Familia Real española, aunque de titularidad estatal. En el conjunto también se inscribe los Jardines del Príncipe y la Casa del Labrador, de los que os hablaré en otro momento.

Siempre que he visitado alguna de las residencias reales españolas me ha llamado la atención que, pese a su riqueza y suntuosidad, comparten una cierta austeridad si se las compara con los correspondientes a otras casas reales europeas. Sin llegar a las cotas de sobriedad de El Escorial o Yuste, nuestros monarcas ejercían una cierta contención a la hora de edificar y decorar sus moradas, contención que brilla por su ausencia en Versalles, Schönbrunn en Viena, Hermitage en San Petersburgo o los castillos de Luis II de Baviera, por citar alguno de los que he tenido oportunidad de conocer.


En este palacio se instalaba la Familia Real pasada la Semana Santa hasta finales de junio, cuando se trasladaban a La Granja de San Ildefonso, donde el clima era más benigno. Aquí disfrutaba el monarca de la naturaleza, de igual modo que, en palabras de Gracián, en el Sitio de El Escorial disfrutaban del arte. Felipe II se propuso hacer realidad el proyecto de su padre, Carlos I, de convertir Aranjuez en una "villa" regia, mediante la construcción de un nuevo palacio y edificios de servicio, la ordenación del territorio mediante una serie de avenidas arboladas, el aprovechamiento del agua mediante presas y canales que regaban huertas y jardines y la racionalización de las áreas de cultivo. Así llegó la prosperidad a un pueblo que solo contaba con un enclave natural privilegiado. Los sucesivos monarcas continuaron con la obra emprendida por Felipe II, que llegó a su apogeo en tiempos de Carlos IV, aunque fueron Fernando VII e Isabel II los que dotaron de mayor esplendor cortesano al Real Sitio. Algunos miembros de la Familia Real se hicieron construir palacios al suroeste del Palacio Real (el de la Reina Madre en El Deleite, el destinado al príncipe Adalberto de Baviera), imitados por la vieja y nueva aristocracia española (Oñate, Tamarit, Narváez, Salamanca), en su mayor parte desaparecidos.

















Como os podéis suponer, en la ejecución de la obra intervinieron varios arquitectos. Las alas laterales, que cierran la Plaza de Armas, son obra de Sabatini, y el proyecto original pertenece a Juan Bautista de Toledo. Las salas mantienen una parte del mobiliario de Carlos IV y de Fernando VII, aunque casi toda la decoración corresponde al reinado de Isabel II. Os muestro alguna de las habitaciones del Palacio. Según me informó un guarda de seguridad, este cuenta con 130 salas en perfectas condiciones para ser visitadas y, sorprendentemente, solo puedes acceder a una veintena, sin contar otras tantas del piso bajo, sin decoración, que están destinadas a museo. Allí se pueden contemplar una serie de objetos pertenecientes a la Familia Real: desde las cunas y los juguetes de los infantes a los trajes de novia de la Reina, la Princesa de Asturias y las Infantas. Me indigna que la mayor parte del patrimonio artístico nacional no pueda ser disfrutado por los ciudadanos.












La primera fotografía corresponde, como veis, a la magnífica escalera de entrada. Abajo, a la izquierda, el que fuera despacho de Carlos II, con vistas al jardín del Rey, más tarde guardarropa de las reinas con Carlos IV y Fernando VII. Los frescos de las paredes son obra de Luca Giordano, cuyas pinturas encontraremos en muchas salas del Palacio. La sala de la derecha corresponde a la antecámara del Rey, antes de la Reina, ya que en tiempos de Carlos IV se modificó la distribución de las habitaciones: las correspondientes al Rey se cedieron a la Reina, y viceversa. Esta sala contiene un pequeño oratorio, perteneciente a la reina María Luisa de Parma. Inmediatamente después, y sobre estas líneas, se encuentra la cámara del Rey, en época isabelina destinada a las audiencias del rey consorte, Francisco de Asís. Aquí podemos contemplar más lienzos de Luca Giordano, así como dos grandes consolas de caoba maciza con adornos de bronce dorado y tableros de ágata, dos espejos isabelinos y una sillería de caoba que me llevaría a mi casa sin dudarlo. Y a la derecha, el comedor de gala, una pieza soberbia. Lo que más me impresionó fue su precioso pavimento de estuco, con panoplias y alegorías musicales.













El llamado Gabinete árabe está inspirado en la sala de las Dos Hermanas de la Alhambra de Granada. Se construyó entre 1848 y 1850 bajo la dirección de Rafael Contreras, restaurador del palacio nazarí. Tanto las paredes como la bóveda son de yeso esculpido policromado, y los arrimaderos de estuco. A la derecha, la Sala de espejos o Cámara de vestir del rey, diseñada por Juan de Villanueva como gabinete de la reina Maria Luisa de Parma. Sin duda el rey consorte Don Francisco de Asís se encontraría a gusto acicalándose en esta cámara: dicen las malas lenguas que la noche de bodas con la reina Isabel II llevaba en su atuendo más y mejores encajes que ella.

















Estas dos piezas, correspondientes al despacho del rey consorte y a su sala de música, formaron parte del salón de Felipe II. Don Francisco de Asís llegó a colgar en su despacho treinta y dos cuadros. El mobiliario es fantástico, con una preciosa mesa escritorio obra de los Talleres Reales y un neceser isabelino de palo de rosa y porcelana. Las veladas musicales tenían lugar en la sala contigua, donde el rey montó un verdadero museo, con ochenta y tres cuadros, mezclando obras de maestros antiguos con otras de pintores decimonónicos bajo su mercenazgo.


















A la izquierda, el tocador de la Reina, una joya con una preciosa bóveda pintada al temple por Antonio García Suárez. La lámpara es una belleza, una pieza francesa de porcelana y bronce dorado, así como el doble tocador de madera de palo santo, y las butacas. A su lado, el dormitorio de la Reina, con un magnífico fresco de Zacarías González. Se dice que el mobiliario fue un regalo de la ciudad de Barcelona a la Reina Isabel II con motivo de su matrimonio, y que su emplazamiento original fue el Palacio Real de Madrid.















En tiempos de Isabel II, el llamado Gabinete de porcelana fue una sala de música. Aquí se encontraba el piano de Collard & Collard, adquirido en la Exposición de Londres de 1849 que veremos en la cámara de la Reina. Las paredes están recubiertas con paneles de porcelana sujetos con tornillos a un armazón de madera. Fue la primera gran obra de la Real Fábrica de Porcelana de S. M. Católica, establecida en el Buen Retiro en 1760. La decoración es chinesca, con dragones, figuras orientales, monos y frutos. Parece una bombonera. A la derecha, el despacho de la Reina. De esta habitación me quedaría con las preciosas sillas fernandinas, sin olvidar cualquiera de las maravillosas alfombras de la Real Fábrica que cubren los suelos del palacio.












Sobre estas líneas, la cámara de la Reina con el piano del que os hablaba antes y, a la derecha, la antecámara. En esta última cuelgan cinco cuadros espléndidos de Giordano, representando a Ceres, Júpiter, Las Parcas, Apolo y Boreas. Y termino con el Salón del Trono, decorado a semejanza del correspondiente en el Palacio Real de Madrid. Pavimento de estuco, revestimiento de las paredes en terciopelo rojo y mobiliario isabelino. En el recuadro central de la bóveda, pintada al temple sobre lienzo, una alegoría de la monarquía española.

lunes, 4 de abril de 2011

Hoy cumplimos un año


Hoy cumplimos un año. Hace 365 días que estrené el blog, comentando la exposición que Miquel Barceló protagonizaba en la Fundación de la Caixa de Barcelona, en Madrid. La solitude organisative, una excelente muestra de la obra de un pintor excepcional. Ella fue la culpable de que me decidiera a iniciar este acto de impudicia y de arrogancia. Pensar que a alguien pudiera importar lo que pienso o siento, que presunción. Sin embargo, sorprendentemente, a vosotros parece interesaros. Infinitas gracias.

365 días, 665 entradas, 123.000 personas conectadas en algún momento. No está mal. Un beso a todos.

Heroínas, en el Museo Thyssen Bornemisza

"La primera condición de la heroína es la soledad", reza el catálogo de la exposición Heroínas que se celebra en el Museo Thyssen-Bornemisza y en la Fundación Caja Madrid. Y añade: "La historia del arte occidental abunda en imágenes de mujeres seductoras, sumisas, sometidas. Heroínas es una antología de mujeres fuertes: activas, independientes, creadoras, triunfantes."

















De manera que comenzaré por Solas, la primera de las secciones en las que se ordena la exposición, la que da sentido a todas las demás. Como siempre que trato de compartir con vosotros mis impresiones respecto a una muestra de esta categoría, no me resulta fácil hacer una selección de la obra expuesta. Abro con Soledad, firmado por Lord Frederick Leighton en 1890 y, sobre estas líneas, Ifigenia, de Anselm Feuerbach, realizado en 1871, y un cuadro que adoro cuya reproducción ocupa un lugar importante en mi casa, Habitación de hotel, obra de Edward Hopper, 1931. Tres mujeres solas. La primera, ensimismada, recogida, lejos del mundo; la segunda, Ifigenia, sacerdotisa de la diosa Diana, hermana de Orestes, deja su mirada vagar por el mar, escapándose así a su destino de ofrenda; y la tercera, una mujer común sola en la ciudad, en una pequeña habitación de hotel, aún cautiva de la carta que acaba de leer. Este cuadro me inspiró unas líneas que hace tiempo os ofrecí.





















Estos dos cuadros pertenecen a la serie Cariátides. A la derecha, La estrella del pastor (1887), una de las espléndidas campesinas surgidas de la paleta de Jules Breton que recorta su majestuosa figura contra el crepúsculo. Un homenaje a la tierra y al papel de la mujer como sustentadora de vida. Y a la izquierda, La aguadora, pintada por Goya en 1810. No deja de asombrarme la modernidad de los lienzos del pintor aragonés. Fijáos en la frescura de su cara, en los brochazos con los que dibuja su blusa.




















De la serie Ménades, Ménades exhaustas después de la danza, óleo realizado en 1874 por Sir Lawrence Alma-Taderma; La muerte de Orfeo, de Émile Lévy (1866); y Bacante, firmada por Mary Cassatt en 1872. Las bacantes como sueño erótico es un tema recurrente en la pintura. El cuadro inacabado de Alma-Taderma, de inspiración clásica, muestra a tres ménades sobre una piel de pantera, el erotismo de la mujer en actitud de abandono. También se ajusta al modelo clásico La muerte de Orfeo; la imagen del poeta tendido en tierra, abrazado a su lira, atacado por las ménades, también él en total laxitud. Y a la derecha, una bacante a través de los ojos de una mujer. Ya no es un símbolo sexual, sino una joven de aspecto frágil, vestida de zíngara. Hay algo dulce y melancólico en su mirada que me conmueve.




También pertenece a esta serie Ever is Over All, el montaje de Pipilotti Rist que os muestro sobre estas líneas, un monumento a la celebración y al delirio, una joven destruyendo, plena de alegría e inocencia, uno de los símbolos actuales del poder masculino.
















Me encanta la contraposición de estas dos obras, de la serie Atletas. A la izquierda, Lysa Lion, de Robert Mapplethorp, fotografía realizada en 1982, idéntica y tan distinta a Las bellas arqueras, firmada por William Powell Frith en 1872. En la primera el artista muestra desnudo el cuerpo nervudo de la deportista, manifiesta su poderío físico sin recato; en la segunda Powell Frith, victoriano al fin, utiliza a sus hijas como modelos en esta escena llena de encanto femenino, en la que las deportistas visten ropa inapropiada para ejercer el tiro. Deportistas, pero sin salirse de lo socialmente correcto.


















He elegido estos don magníficos cuadros para ilustrar la serie Acorazadas, hijas de aquellas amazonas de la antigüedad, las mujeres sin pecho (a-mazon), de donde proviene la iconografía de Juana de Arco. Vírgenes guerreras, la fragilidad de la mujer cubierta de la dura coraza masculina. A la izquierda, Palas Atenea, pintada entre 1655 y 1659 por Rembrandt: un caso de travestismo si se trata de la diosa vestida de varón, aunque a este cuadro también se le conocieron otros títulos, como Marte, Retrato de Tito, Joven guerrero y Retrato de Alejandro con la armadura de Palas. Mayor travestismo aún, ya que la modelo fue una mujer.

El cuadro de la derecha corresponde a Juana de Arco, de Dante Gabriel Rossetti, fechado en 1882. Me encantan todos los cuadros de Rossetti en los que aparece la que fue su modelo Elizabeth Siddal, de la que ya os hablé en otra ocasión. En la parte inferior del blog, a la derecha, la encontrareis como Beata Beatrix, como Lilith y como Venus verticordia. Y también Millais la utilizó para su Ofelia.














El Museo Thyssen cierra la exposición con la serie Amazonas. La segunda parte cuelga en las salas de la Fundación Caja Madrid y será objeto de otro comentario más adelante. He elegido este precioso cuadro de Degas, Jóvenes espartanas desafiando a sus compañeros, realizado en 1860, un grupo de jóvenes agresivas provocando a sus compañeros masculinos. Me gusta mucho la contraposición entre la escena del primer plano y la placidez y bucolismo de la que se desarrolla en el fondo del lienzo. A la derecha, la fotografía El último motín, del colectivo ruso AES+F, representando a bandas juveniles combatiendo sin diferencias de género.

Y para terminar, dos maravillas. Dos aguafuertes de Goya pertenecientes a su serie Los desastres de la guerra: Y son fieras, a la izquierda, y ¡Qué valor!, a la derecha.

domingo, 3 de abril de 2011

Pink. Me & bobby McGee



Excelente esta versión de Pink. Merece la pena escucharla. Gracias José, una vez más. Te resulta fácil acertar conmigo.

José Ángel Valente, "El adiós"


El adiós

Entró y se inclinó hasta besarla
porque de ella recibía la fuerza.

(La mujer lo miraba sin respuesta)

Había un espejo humedecido
que imitaba la vida vagamente.
Se apretó la corbata,
el corazón,
sorbió un café desvanecido y turbio,
explicó sus proyectos
para hoy,
sus sueños para ayer y sus deseos
para nunca jamás.

(Ella lo contemplaba silenciosa)

Habló de nuevo, recordó la lucha
de tantos días y el amor
pasado. La vida es algo inesperado,
dijo. (Más frágiles que nunca las palabras.)
Al fin calló con el silencio de ella,
se acercó hasta sus labios
y lloró simplemente sobre aquellos
labios ya para siempre sin respuesta.

sábado, 2 de abril de 2011

Primavera con una esquina rota


¿Qué primavera no la tiene?

Volver a la literatura. Hundirme en la literatura. En Primavera con una esquina rota, de Benedetti, una niña escribe: " Las estaciones son por lo menos invierno, primavera y verano. (...) A mi mamá no le gusta la primavera porque fue en esa estación que aprehendieron a mi papá. Aprehendieron sin hache es como ir a la escuela. Pero con hache es como ir a la policía. A mi papá lo aprehendieron con hache y como era primavera estaba con un pullover verde. En la primavera también pasan cosas lindas como cuando mi amigo Arnoldo me presta el monopatín. Él también me lo prestaría en invierno pero Graciela no me deja porque dice que soy propensa y me voy a resfriar. En mi clase no hay ningún otro propenso. Graciela es mi mami. Otra cosa buenísima que tiene la primavera son las flores. (...)

Graciela, es decir, mi mami, porfía y porfía que hay una cuarta estación llamada elotoño. Yo le digo que puede ser pero nunca la he visto. Graciela dice que en elotoño hay gran abundancia de hojas secas. Siempre es bueno que haya gran abundancia de algo, aunque sea en elotoño. El elotoño es la más misteriosa de las estaciones porque no hace ni frío ni calor y uno no sabe qué ropa ponerse. Debe ser por eso que yo nunca se cuando estoy en elotoño. Si no hace frío pienso que es verano y si no hace calor pienso que es invierno. Y resulta que era elotoño. Yo tengo ropa para invierno, verano y primavera, pero me parece que no me va a servir para elotoño. Donde está mi papá llegó justo ahora elotoño y él me escribió que está muy contento porque las hojas secas pasan entre los barrotes y él se imagina que son cartitas mías."

La ternura de Benedetti, una buena receta para sobrevivir a esta primavera, tan rota.

Lluis Llach, Que tinguem sort



Cuántos recuerdos.

Women without men


Hace algún tiempo os mostraba el trabajo fotográfico de Shirim Neshat, artista iraní que acababa de estrenar en España su película Women without men. Por fin he tenido ocasión de ver la película, que tantos aplausos ha recibido en el festival de Venecia. Filmada en blanco y negro, cuenta la historia de cuatro mujeres durante los días precedentes al golpe de estado que derrocó en 1979 a Reza Pahlevi, el último Sha de Persia. Recuerdo aquellos momentos, y como los jóvenes progresistas saludamos el proceso revolucionario de Irán, sin adivinar el horror del régimen que sobrevendría.

La película me ha gustado mucho. El lenguaje de Neshat, entre lo onírico y lo puramente documental, me ha parecido una fórmula más que acertada para plasmar aquellos días. Y hacerlo a través de cuatro mujeres de vidas muy distintas, unidas por su determinación de elegir su destino, sin el yugo masculino. Al horror de una situación dramática se une la sempiterna tragedia de la condición femenina. La poesía, la enorme belleza de las imágenes, la delicadeza con la que trata cada historia me ha conmovido.

Os dejo un trailer.

viernes, 1 de abril de 2011

Andrei Tarkovsky, polaroids



Confieso que, excepto Solaris, no conozco la obra de Andrei Tarkovsky. Gracias a la generosidad y el buen gusto de Pilar Crespo me encuentro con este montaje que me da la oportunidad de contemplar una serie de fotografías realizadas por el cineasta con una Polaroid, imágenes que comparten con su cine el carácter poético y una atmósfera de triste melancolía. Acompaña a las imágenes la voz de Meredith Monk. Espero que lo disfrutéis.

AfterLight



El bailarín Daniel Proietto interpreta esta preciosa pieza musical de Erik Satie. Al piano, Dustin Gledhill. La coreografía es de Russell Maliphant. Disfrutadla.