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jueves, 13 de septiembre de 2012

El Museo del Ferrocarril, en Gijón

Que la historia del ferrocarril está íntimamente ligada a la historia de la industrialización en nuestro país es una verdad incuestionable, fundamentalmente en mi tierra, en Asturias. La extracción del carbón en la Cuenca Central Asturiana y su transporte desde las zonas mineras hasta los altos hornos, dibujó un mapa de raíles salvando las enormes dificultades que nuestar orografía planteaba. Gijón ha querido rendir un homenaje al ferrocarril y ha creado un museo en su honor, salvando así de la chatarra piezas antiguas realmente preciosas que hoy, perfectamente conservadas, pueden contemplarse en la antigua estación de la ciudad.






















Además de locomotoras y vagones, tanto de carga como de pasajeros, el museo presenta otros elementos como carriles, traviesas, telégrafos, llaves, aceiteras, señales, teléfonos, relojes, impresoras de billetes... un sin fin de objetos evocadores de otras épocas que me encantan. Mi vida profesional ha estado indirectamente unida a alguna de estas piezas, y paseo entre ellas mi nostalgia. Pero, independientemente de consideraciones personales, estas máquinas poseen una gran belleza.






















El museo está lleno de padres con niños, encantados de poder subirse a los trenes, sentarse en los bancos de los vagones y jugar con las máquinas, incluso, en días determinados, pueden disfrutar de un itinerario viajando en un tren remolcado por una locomotora de vapor. Mi nieto no tuvo esa suerte, pero disfrutó extraordinariamente. Y yo con él.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

"Eleonore"

Esta preciosidad se llama Eleonore, y fue una de las primeras locomotoras en adentrarse en el Puerto de Pajares. Estoy en el Museo del Ferrocarril de Gijón, del que os hablaré con más calma uno de estos días. Ahora solo me gustaría dejaros esta imagen y una evocadora descripción del trayecto hasta alcanzar la cima del puerto a cargo de Pérez Nieva, escrita en 1895.

"Apenas fuera de La Perruca el tren parece que va a precipitarse en un barranco, lo sortea y se mete en otro túnel, y luego se encuentra con otra hondonada, y luego con otro túnel, y luego ¡qué se yo!, luego se rinde uno, se cierra la inteligencia a la más mínima observación, se deja la mente arrastrada por el vértigo, y no se sabe nada hasta que cesa de rsúbito todo ruido; el convoy se detiene, la voz de un mozo de estación grita: ¡Pajares!, y en el absoluto silencio que reina de pronto, solo se oye el resuello de las dos máquinas que respiran con el resoplido jadeante del que se ahoga de cansancio mientras apagan su sed cargándose de agua."


A partir de este punto comenzaba la bajada hasta llegar a León. Alcanzar Pajares sabía a epopeya. Imagino a mis bisabuelos contemplando esta imagen que os ofrezco. Esta tierra mía, siempre un poco salvaje.

"Ya nos robasteis hasta el miedo"

En el cerro de Santa Catalina, en Gijón, bajo el Elogio del Horizonte.

martes, 11 de septiembre de 2012

De vuelta a Gijón

Vuelvo a Gijón unos días, feliz por reencontrarme en mi tierra y huir del inclemente bochorno madrileño. Aunque vosotros leáis esta página ya en septiembre, son los últimos días de agosto cuando regreso a mis paseos matinales a la orilla del mar y retomo esos pequeños placeres de los que hice rutina en el mes de julio. No me canso de esta luz cambiante, de esta preciosa ciudad que, sin embargo, este mes se me ofrece diferente. En agosto no se puede dar un paso por las calles ni se encuentra una mesa donde tomar una sidra: no cabe un alma en Gijón.













Así que, cuando mis obligaciones familiares me lo permiten, me olvido del mundanal ruido y me escapo hacia los rincones más solitarios del Muro de San Lorenzo, hacia las pequeñas calas rocosas, siempre algo más allá de la siguiente playa: Peñarrubia, Cervigón, Estaño, Serín... hasta que mis rodillas comienzan a quejarse, y vuelvo sobre mis pasos.












Vivir frente al mar es un privilegio impagable. Cuando salí de casa lloviznaba, algo después se fue abriendo el cielo y brilló el agua, de un azul intensísimo.












A mi vuelta descubrí a esta mujer pintando el agua como si fuera tierra. Por entonces aún se veía la playa casi desierta. Unas horas después, este era el panorama. La cara y la cruz del norte cuando se decide a llegar el verano.


lunes, 10 de septiembre de 2012

"Viva Verdi" en el Teatro Fernán Gómez

Me resulta muy complicado describir el espectáculo Viva Verdi, que hasta el 16 de septiembre se representa en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. El crítico musical Juan Ángel Vela del Campo, en un elogioso artículo publicado en el diario El País el pasado viernes, habla del montaje como un milagro escénico-conceptual, obra de un creador de talento, Gustavo Tambascio, que ya sorprendió en su momento a propios y extraños con su excelente montaje de la Lulú de Berg.


Con gran economía de medios y un bajo presupuesto, el director ha sabido tejer un espectáculo entre lírico y actoral, en el que a través de textos de Shakespeare, Victor Hugo, Leopardi o el propio Tambascio, recitados y escenificados por la actriz Nerea Moreno,  nos va llevando de la mano por la obra verdiana  a través de fragmentos de sus óperas. Elige para ello pasajes cargados de simbolismo y muy exigentes con los cantantes, un grupo de jóvenes que hacen un trabajo más que digno. Me gustaron especialmente las sopranos Sandra Fernández y Rebecca Jacobs, y el barítono Antonio Torres poseedor, además de una poderosa y hermosísima voz de un talento dramático encomiable.

El aforo del teatro prácticamente completo, el público aplaudió y vitoreó al final de la representación, y salió encantado. Si tenéis oportunidad, no os lo perdáis.

domingo, 9 de septiembre de 2012

"Tiempos de resistencia", por Félix de Azúa

"Todos los recién nacidos crecen en un mundo que se acaba de crear para ellos, un abigarrado paraíso sin serpiente. En cuanto tienen un mínimo uso de razón descubren cosas, asuntos y personas que son tan nuevos como ellos mismos, descubren reflejos en los muros, figuras que se parecen como dos gotas de agua, secuencias de efectos, el día y la noche. El mundo es siempre un mundo de estreno para los recién llegados.
Cuando descubren que hay tal cosa como un pasado, que el mundo no ha sido siempre así sino que el mundo varía, cambia y se transforma, ya es demasiado tarde. En cuanto el adulto se percata de que hubo, años atrás, un tiempo pasado, inevitablemente le parece haber perdido algo porque descubrir el pasado es comenzar a ver el presente como un envejecimiento del mundo anterior. Aunque parezca paradójico, desde el punto de vista del adulto el hoy es más viejo que el ayer. De pronto el presente deja de ser fresco y vigoroso porque tiene ya los caracteres de lo que viene de muy atrás. No es que “cualquiera tiempo pasado fue mejor”, como escribía con tanta melancolía Jorge Manrique, es que en cuanto concebimos un mundo en tiempo pasado ya hemos cubierto de ceniza el tiempo presente, le hemos marcado arrugas y cicatrices.
Este proceso es fatal e incontrovertible. Vivir es ir produciendo pasado y sin él la vida sería imposible porque carecería de sentido, nos volveríamos locos. Es más, sólo los locos pueden vivir en el puro ahora. Gracias a la invención del pasado logramos hacer llevadero el dolor y la decadencia del presente de un modo continuado que comienza mucho más temprano de lo que parece. En compensación, el gozo, el deleite, la fruición suspenden el presente y el pasado, los reúnen en un instante único sin sucesión.
(...)
Estamos condenados a amar lo que ya ha sido, lo que fue, simplemente porque ya no es. Todo lo que ya no es tiene el carácter fijo, inalterable, profundo e inquietante de las obras de arte, porque las obras de arte, hasta hace pocas décadas, eran puro pasado cristalizado. Yo he visto llegar las barcas de pesca, al atardecer, a la playa de Vilasar, cargadas hasta la borda. Una vez encalladas en la rompiente, los marineros las empujaban arenas arriba sobre largas vigas engrasadas. Nunca podré arrancarme de la memoria el crepúsculo marino, los peces vivos saltando sobre las cestas de anea, los pescadores descalzos empujando las embarcaciones y cantando rítmicamente para ir todos a una. Esa escena no volverá a existir nunca jamás. Es la imagen detenida de un mundo que entonces era nuevo para quien lo vio y ahora es tan lejano que parece no haber existido jamás, como un paisaje de Poussin.

 Pero mi padre no acudía al desembarco de los pescadores porque para él carecía de novedad. Por el contrario, recordaba, y así nos lo contaba, cuando de niño se bañaba en esas mismas aguas y los peces que ahora había que ir a buscar en alta mar los tenía él al alcance de la mano en unas aguas transparentes habitadas por miles de seres plateados que ni siquiera huían del bañista. Nosotros (decía), los niños nuevos, ya no habíamos conocido el mar prístino y salvaje de cuando él era niño. Cada generación ha conocido un mundo más puro que el de la siguiente generación. Y sin embargo el mundo es siempre igualmente puro para el recién nacido, porque la pureza del mundo es el recuerdo."

Os ofrezco un fragmento de un espléndido artículo, firmado por Félix de Azúa y publicado por el diario El País el 19 de agosto de 2012.

sábado, 8 de septiembre de 2012

La mirada de David Hornero

Hay un blog de fotografía que sigo fielmente y que siempre me depara alguna maravilla. Se trata de El cazador de moscas, de David Hornero. Me sigue sorprendiendo cuánto talento se encuentra en la red y la generosidad que tantos muestran al compartir su creatividad con los demás. No sé nada de David Hornero, excepto su enorme sensibilidad y su pericia al captar la belleza. En su blog encontraréis sobradas muestras de ello. Hoy solo quiero traeros algunos de sus trabajos que más me han impactado.














Hornero aborda diversas temáticas, y he pretendido con esta aproximación ofreceros una muestra lo más variada posible. Como un reportero, da la impresión de vivir con la cámara colgada al hombro y apresar en cualquier momento ese instante que ha llamado su atención. A veces, como en la fotografía con la que abro, la representación y el mensaje están más elaborados; en otras, como la del niño bebiendo en la fuente, prima el instante.











Me gusta mucho el tratamiento de las texturas, lo matérico de sus fotografías. Apetece alargar la mano y palpar las rugosidades, las asperezas, hacer crepitar las hojas entre los dedos.












No entiendo nada de técnica fotográfica ni de su posible manipulación y tratamiento (me encantaría aprender, por cierto, pero no me da la vida), pero viendo estos trabajos me da la sensación de que Hornero en ocasiones trata las imágenes como un lienzo sobre el que recrear la realidad. Os recomiendo una visita pausada a su blog.

"Shan zha shu zhi lian", de Qigang Chen



Hace unos días os hablaba de la película Amor bajo el espino blanco y de su preciosa banda sonora, a cargo de Qigang Chen. Os ofrezco una muestra.

viernes, 7 de septiembre de 2012

En mi plaza

A todos nos ha pasado en más de una ocasión  leer un texto y desear haberlo escrito, generalmente no tanto por su brillantez como por su proximidad, al sentirnos identificados con esas reflexiones o retratados en los sentimientos o sensaciones que describe. En ocasiones se trata simplemente del tema elegido, de la mirada sobre algo que nos resulta tan familiar, tan propio, que nos reprochamos no haber sido nosotros los descubridores del secreto. Porque todo lo que nos rodea encierra un misterio, un sentido oculto repleto de metáforas, pero muy pocos elegidos son capaces de desvelarlo. De ahí la importancia de la mirada; es la mirada lo que conforma al escritor, lo demás es oficio.

Esta mañana, sentada en la plaza ante mi segundo café, un poco encogida porque septiembre ha llegado a Madrid anunciando el otoño, he sentido esa frustración ante Una plaza de Ámsterdam, un texto firmado por Muñoz Molina y publicado en el suplemento cultural de El País, en el que el autor describe una plaza que me encanta y que conozco bien, la Spui de Ámsterdam. Muy cerca de allí se encuentra un barrio oculto, un grupo de casas antiguas, espléndidamente conservadas, ordenadas alrededor de un jardín interior presidido por una pequeña y encantadora iglesia. La entrada a este pequeño mundo no es fácil de localizar, de manera que se libra de la voracidad de mucho turista impaciente.

El texto es delicioso y merece su lectura completa, pero quisiera entresacar unos párrafos. Dice Muñoz Molina: "No hay muchas cosas que sean de verdad imprescindibles en la vida, pero quizás una de ellas sería una buena plaza. Una plaza que abarque el mundo y a la vez le ponga límites razonables. Una plaza que sea un paréntesis y a la vez un cauce, porque uno quiere que las cosas estén ordenadas y sean familiares y al mismo tiempo fluyan; uno quiere ver caras conocidas y caras desconocidas, confortarse con lo reconocido y estimularse con lo nuevo, sentirse en casa y también sentirse un poco o bastante extranjero."

Yo tengo una plaza a la que regreso a diario, un lugar que reconozco como propio donde voy a leer la prensa por la mañana, en ocasiones a tomar el aperitivo o a almorzar en una de sus terrazas; una plaza testigo de los juegos de mi nieto, de sus rodillas desolladas; una plaza que le está viendo crecer. Allí leo, escribo; allí llevo a la gente que quiero y les recibo como si del salón de mi casa se tratase. Conozco a los borrachines que duermen en los bancos, ajenos a los gritos infantiles; a los ancianos de la residencia vecina caminando cautelosamente del brazo de sus cuidadoras; a otras madres y abuelas. Conozco a tres jóvenes músicos, de los que os hablé en más ocasiones, una guitarra, una flauta y un saxo que interpretan un blues delicioso. Conozco a los camareros de las terrazas vecinas y a los mendigos. A menudo coincido a mediodía con un matrimonio mayor al que acompaña una o varias de sus hijas. Identifico a tres. Hasta hace poco la mujer solía levantarse de su silla cuando los músicos comenzaban a tocar, se colocaba delante de ellos y bailaba. Sonreía y se la veía feliz como una niña pequeña. Su hija la miraba desde la mesa ocupada en atender a su padre, sentado en su silla de ruedas, dándole a beber agua en pequeños sorbos. Verle me rompía el corazón, la cabeza caída sobre el pecho, un gesto de infinita tristeza en el rostro. Últimamente la madre ya no se levanta, ausente de cuanto la rodea. Ayer encontré al padre en la plaza del brazo de una de sus hijas, esforzándose en dar un pequeño paso, tan frágil, tan cansado. Me dicen que fue un famoso escritor de novelas del oeste.

No sé por qué siempre termino contándoos tristezas. No era mi intención.

jueves, 6 de septiembre de 2012

"Amor bajo el espino blanco", de Zhang Yimou

Amor bajo el espino blanco es esa clase de películas que te devuelve la esencia del gran cine, ese que se ciñe a contarte con sencillez  una pequeña/gran historia, sin ampulosidades, sin retórica, sin efectismos, huyendo de sentimentalismos facilones pero con la cámara al servicio de las emociones más humanas. Para ello cuenta con una actriz excepcional, Zhou Dongyu, que interpreta su papel con una autenticidad conmovedora, un rostro del que fluyen limpiamente las emociones. Qué delicia de película, qué belleza. He llorado como una magdalena, salí del cine profundamente conmovida. De su director, Zhang Yimou, solo he visto Sorgo rojo y La casa de las dagas voladoras, dos hermosísimas e imborrables películas. Amor bajo el espino blanco está a su altura. La banda sonora, a cargo de Qigang Chen, es una belleza. No os la perdáis.

Os dejo un trailer.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

"Todo lo que muere", de John Connolly

"La noche en que murieron llegó primero el coche patrulla lanzando destellos de luz roja en la oscuridad. Dos agentes entraron en la casa, con rapidez pero con cautela, conscientes de que acudían a la llamada de uno de los suyos, un policía que se había convertido en víctima en lugar de ser él a quien recurrían las víctimas.
Permanecí sentado en el pasillo, con la cabeza entre las manos, cuando entraron en la cocina de nuestra casa de Brooklyn y echaron un vistazo a los cadáveres de mi esposa y de mi hija. Me quedé observando mientras uno de los agentes llevaba a cabo un breve registro en las habitaciones del piso superior y el otro inspeccionaba la sala de estar y el comedor; entretanto, la cocina reclamaba su presencia, les exigía que dieran fe de aquello.
 Oí que informaban por radio de un probable doble homicidio y solicitaban la intervención de la Unidad de Delitos Graves. Percibí conmoción en sus voces, pese a que procuraban comunicar lo que habían visto de la manera más desapasionada posible, como correspondía a dos buenos policías. Quizá ya entonces sospechaban de mí. Eran policías, y ellos mejor que nadie sabían qué era capaz de hacer la gente, incluso uno de los suyos.
Y por eso permanecieron en silencio, uno junto al coche y otro en el pasillo, a mi lado, hasta que llegaron los inspectores, seguidos de la ambulancia, y entraron en nuestra casa. Mientras, los vecinos iban apareciendo ya en los porches, tras las verjas, y algunos se acercaban para averiguar qué había ocurrido, qué desgracia había caído sobre la joven pareja de enfrente, la pareja de la niña rubia".

Hace unos días leí  que, para este tiempo de horrores, nada mejor que zambullirse en una novela negra, cuanto más terrorífica, mejor. Esta que hoy os aconsejo, y que acabo de terminar, es tremebunda, la primera de la saga del ex policía Charlie Parker, alias Bird, con la que su autor recibió en 1999 el Shamus Award a la mejor primera novela. Si os gusta el género, no os la perdáis.  

martes, 4 de septiembre de 2012

"Bébete un tentempié", de Mario Benedetti

Bébete un tentempié pero sentada
arrímate a tu sol si eres satélite
usa tus esperanzas como un sable
desmundízate a ciegas o descálzate
desmilágrate ahora / poco a poco
quítate la ropita sin testigos
arrójale esa cáscara al espejo
preocúpate pregúntale prepárate
sobremuriente no / sobreviviente
desde el carajo al cielo / sin escalas
y si no vienen a buscar tu búsqueda
y te sientes pueril o mendicante
abandonada por tu abandoneón
fabulízate de una vez por todas
métete en tu ropita nuevamente
mundízate milágrate y entonces
apróntate a salir y a salpicarte
calle abajo / novada y renovada
pero antes de asomar la naricita
bebe otro tentempié / por si las moscas

Delicioso poema de Mario Benedetti, perfecto para leer cuando afloja el ánimo, publicado en Despistes y franquezas.

"Upojenie", de Pat Metheny y Anna Maria Jopek



Hoy os ofrezco una joya, Upojenie, el album de Pat Metheny y Anna Maria Jopek. Desde hace un tiempo, él me acompaña mientras escribo.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Los grafitis de Malasaña

Hace unos días os hablaba de mis andanzas por el barrio de Malasaña, os mostraba algunas calles y rincones especialmente queridos y una muestra de lo que los grafiteros, con permiso de los vecinos del barrio, habían hecho para embellecer los cierres de los establecimientos.














Como se quedaron en el tintero, por mera cuestión de espacio, varias pinturas meritorias, o por la calidad de su factura o por su frescura e ingenio, no me resisto a completar la galería  y os traigo algunos de las que más llamaron mi atención.













Los grafitis aportan al barrio un plus de vitalidad. Todo comenzó el año pasado, cuando los comerciantes, cansados de que las pintadas ensuciaran sus persianas y afearan el barrio, decidieron poner sus cierres a disposición de los artistas urbanos, para pasmo de la policía que se paseaba ante ellos viéndoles en acción y sin posibilidad de intervenir, porque las persianas son tan propiedad privada como los locales. Un centenar de comerciantes se sumaron a la iniciativa. Ya entonces le dediqué un comentario, pero hasta ahora no había tenido oportunidad de ver el resultado.














A mi entender, el barrio ha ganado en encanto. Si tenéis ocasión, merece la pena darse una vuelta por sus calles y disfrutar del colorido.


domingo, 2 de septiembre de 2012

Las ilustraciones de Pawla Kuczynskiego

A veces, navegando por la red al tuntún, te encuentras pequeños tesoros. Así he descubierto a este dibujante polaco del que nada sé, excepto los cuatro datos que encontré en Internet de cuya fiabilidad no tengo constancia. Su nombre es Pawla Kuczynskiego, nació en 1976 en Szczecin, y estudió en la Academia de Bellas Artes de Poznan.











Desde 2004 se ha especializado en ilustraciones de alto contenido social, y su mirada crítica ha sido reconocida con varios premios en su país, entre otros el Premio de la Asociación de caricaturistas polaco Eryk, en 2005.




 










Espléndido dibujante, cada una de sus obras encierra un discurso y un análisis de la realidad lúcido y valiente. Una realidad descorazonadora, sin duda. Creo que, ante sus dibujos, sobran las palabras.


sábado, 1 de septiembre de 2012

Forges

Forges, diario El País, 28 de agosto de 2012

"La crisis del preservativo", por José Antonio Martín Pallín

"La crisis política y diplomática entre el Reino Unido y Ecuador ha marginado momentáneamente a la crisis económica. Para analizarla hagamos, por un momento, abstracción de los ingredientes políticos y personales del embrollo. Un ciudadano australiano de visita a Suecia establece una relación amistosa con una ciudadana sueca que finaliza en la intimidad de un dormitorio. Según la mujer, después de haber compartido sus mutuas apetencias, se quedaron dormidos. En ese trance el varón se desvela y decide renovar sus deseos sexuales mientras la mujer dormía.
Hasta aquí, la versión que la ciudadana sueca manifiesta a una fiscal para que persiga el hecho penalmente. El elemento del crimen radicaba en que, aprovechándose de la duermevela, el varón no se había colocado el preservativo. A la representante del Ministerio Público le pareció que la versión facilitada carecía del más mínimo sustento delictivo y decide archivar la imputación. Entran en escena abogados y policías que aconsejan a la sueca para que presente una denuncia por violación. Otra fiscal decide abrir una investigación preliminar para comprobar lo que era evidente.
Ante la inconsistencia de los cargos aparece otra mujer que le acusa de haberse negado a ponerse el preservativo “contrariando su expreso deseo”. Con estos mimbres Suecia acuerda poner en marcha una demanda de extradición y el Reino Unido decide entregar al varón a la jurisdicción de los tribunales suecos. El Convenio Europeo de extradición exige que la información facilitada para justificar la petición sea suficiente, completa y de contenido inequívocamente delictivo. Ante la respuesta positiva de los tribunales ingleses podemos razonablemente preguntarnos: ¿hubiera entregado el Reino Unido a un ciudadano británico reclamado por hechos semejantes?
Suecia no alega ninguna otra infracción. Ahora bien, a nadie se le escapa que lo que está en juego es mucho más que una ofensa sexual. El sistema judicial inglés demostró una gran sensibilidad y finura jurídica en el caso Pinochet. Sus jueces no pueden ignorar que, según las previsiones del Convenio Europeo, no se permite la extradición cuando existen razones fundadas para creer que la solicitud, camuflada bajo un delito común, se ha presentado con el fin de perseguir a una persona en consideración a razones políticas."
(...)

Me ha interesado mucho este artículo del Magistrado del Tribunal Supremo, José Antonio Martín Pallín, aparecido en el diario El País el 28 de agosto de 2012. Creo que es un acertado análisis del "caso Assange", en el que se plantea una serie de interrogantes que, a mi entender, mantienen perpleja a la opinión pública. Os ofrezco el arranque, merece la pena enlazar con la página del periódico y leerlo en su totalidad.