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martes, 9 de agosto de 2016

Nos mudamos de Casa

No sé si será un cambio de domicilio provisional o definitivo, dependerá de cómo nos encontremos de a gusto en la nueva dirección. Me desesperaba no poder responder a vuestros comentarios, así que decidí aventurarme y crear mi propio dominio. Mi Casa es mi mundo ya es una página web (https://micasaesmimundo.net) aunque me da un poco de vergüenza que la veáis tan en mantillas. Espero ir mejorándola poco a poco, conforme vaya entendiendo cómo funciona ese mundo.

Siempre podremos volver..

lunes, 8 de agosto de 2016

Vivian Maier en la Fundación Canal

Por fin he tenido la oportunidad de colocarme delante de las fotografías de Vivian Maier y adentrarme en el mundo de un personaje que me apasionó desde que descubrí su obra, no hace mucho tiempo, cuando los medios de comunicación se hicieron eco del descubrimiento de esta genial fotógrafa callejera, niñera de profesión, que deambulaba por las calles de Chicago y Nueva York con su cámara en ristre, captando todo lo que llamaba su atención, fueran un par de zapatos, un mendigo o unos niños jugando.









El mundo a través de sus ojos. La fascinación de los objetos corrientes, de los instantes cotidianos. Maier no busca la belleza, sino la magia de lo insignificante que respira en este instante y se evapora. Su manera de entrar en contacto con los demás. Ella fue una mujer solitaria, una sombra casi invisible tras su reflejo. Me encantan las fotografías en las que descubres su figura detrás de la cámara reflejada en un escaparate, en un charco, en una bandeja de plata.









No conozco Chicago, pero adoro Nueva York, y me fascinan las imágenes de sus calles y tiendas de los años 50 y 60, los gestos adustos de las señoras de la alta sociedad sorprendidas por la impertinencia de la fotógrafa, mientras que en los barrios más pobres los modelos se muestran ante la cámara  con mayor desenvoltura. No sabéis cuánto envidio su mirada, su juicio certero, su falta de prejuicios, su maestría al captar la anécdota y el detalle más expresivo.














En la exposición se muestra también su obra en color y algunas películas que me interesaron menos. Pero si tenéis ocasión, no os la perdáis.


viernes, 5 de agosto de 2016

De nuevo

De vuelta. Abrumada por vuestros mensajes, por los amigos que me recriminan mi silencio, que no aceptan que en realidad no tengo nada que decir, nada que aportar. Desesperada porque algo le pasa a este programa que no me permite contestar a vuestros mensajes, como hacía antes, y vuestras palabras quedan así huérfanas, y lo siento como un abandono y una ingratitud.

Así que retomo esta Casa que quise fuera la vuestra siempre.












En Madrid el cielo se desploma ardiendo sobre los incautos que, como yo, se arriesgan a tomar el café de mediodía en mi plaza de siempre. Leo a Padura (me han regalado un e-book y no lo suelto, yo, que juré en arameo que antes muerta que traicionar al papel, una más de mis contradicciones), enamorada de Mario Conde, mientras escucho, en su honor, Proud Mary, de Credence Clearwater Revival, con Foggerty a la cabeza, y de repente me sentí muy feliz, muy privilegiada, y os eché mucho de menos.




lunes, 29 de junio de 2015

¡Feliz verano!

Os voy a dar un respiro, y voy a tomar unas vacaciones blogueras. La lectura de James Salter me tiene secuestrada, y tumbarme en el sofá a leer absorbe todo mi tiempo libre. Solo entraré esporádicamente, cuando sienta la urgencia de contaros algo. De manera que os mando un abrazo fortísimo y os deseo un verano estupendo. Nos veremos pronto.

lunes, 15 de junio de 2015

Sin comentarios

Por algún motivo que no logro entender, me resulta imposible contestar a vuestros comentarios. Lo intento mil veces, y no logro que se publiquen. Algo no está funcionando en el blog, y estoy en contacto con los expertos del buscador para solventarlo cuanto antes. Os pido perdón por lo que puede ser interpretado como dejadez por mi parte. Nada más lejos. Conversar con vosotros es el objetivo fundamental de Mi casa. Sigo en ello. Un abrazo a todos.

Edipo Rey, en el Teatro de la Abadía

"De la patria Tebas vecinos, mirad,
este es Edipo,
el que los célebres enigmas llegó a ver,
y el más poderoso hombre era,
del cual  nadie hubo entre los ciudadanos
que con envidia su destino no mirase.
¡A qué turbulencia de terrible azar ha llegado!
De tal forma que, siendo mortal
hasta no ver el día postrero
a nadie hay que tener por dichoso,
antes que la meta de la vida traspase
sin haber sufrido dolor alguno".

Así concluye la obra de Sófocles, un texto maravilloso que, si no habéis leído, os aconsejo encarecidamente (eso sí, buscad una buena traducción; algunas hay en el mercado francamente deplorables). Representar una tragedia como las escritas por Sófocles no es un reto menor, y saber decirlo con solvencia y credibilidad, se me antoja la aspiración de cualquier actor.











He visto Edipo Rey en el Teatro de la Abadía,, en versión y bajo la dirección de Alfredo Sanzol. Me gustó mucho la simplicidad de la puesta es escena, los personajes sentados a una mesa, tras la celebración de un banquete, porque nada distrajese del poder de las palabras. Las tres obras con las que se estrena el Teatro de la Ciudad, de la mano de Miguel del Arco, Andrés Lima y el propio Sanzol, Antígona, Medea  y Edipo Rey me han parecido magníficas, y excelente el proyecto, que espero nos ofrezca más montajes memorables. Quizá este montaje de Edipo sea el que menos me impresionó pero, con todo, es teatro sobresaliente que, si tenéis ocasión de disfrutar, no deberíais dejar pasar.

sábado, 13 de junio de 2015

"Ternura de los pueblos", de Gioconda Belli

Yo te decía que la solidaridad
es la ternura de los pueblos.
Te lo decía después del triunfo,
después que pasamos los tiempos duros de batallas y llantos;
ahora mientras recuerdo cosas que pasaron allá afuera,
cuando todo era soñar y soñar, despiertos y dormidos,
sin cansarnos nunca de ponerle argamasa al sueño
hasta que dejó de serlo, hasta que vimos las
banderas rojinegras
-de verdad- ondeando sobre las casas, las casitas,
las chozas,
los árboles del camino y pensamos en todo lo
que nos rocó vivir
y era como un gran rompecabezas de rabias y fuego
y sangre y esperanza...


viernes, 12 de junio de 2015

Algo más sobre "Cartas desde la tierra", de Mark Twain

Hace unos días os traía unos párrafos de la novela Cartas desde la Tierra, de Mark Twain. Estoy disfrutando tanto de su lectura que no me puedo resistir a traeros otra página. Es lo más lúcido, ingenioso y desfachatado que he leído en mucho tiempo:

"Sem estaba preñado de anquilostomas. Es asombroso el estudio tan exhaustivo y completo que el Creador ha dedicado a la ímproba tarea de hacer desgraciado al hombre. Os he contado que había concebido un agente aflictivo particular para cada detalle de la estructura del hombre, sin descuidar ni uno solo, y es la verdad: por ejemplo, muchos pobres tienen que andar descalzos porque no pueden comprarse zapatos, y el Creador ve en ello una oportunidad. Os diré de paso que siempre está pendiente de los pobres. Nueve décimas partes de sus mórbidos inventos han sido pensados para ellos, y les llegan; a los ricos solo les llega lo que sobra. Y no creáis que hablo a la ligera porque no es así. La gran mayoría de los inventos que el Creador ha ideado para causar desdicha han sido especialmente diseñados para perseguir a los pobres. Es fácil de ver si pensáis que uno de los nombres más sutiles y  más usados por el púlpito para referirse al Creador es "amigo de los pobres", cuando ninguno de los cumplidos que el púlpito hace al Creador contiene jamás, bajo ninguna circunstancia,  un vestigio de verdad. El enemigo más implacable e incansable de los pobres es su Padre que está en los Cielos. El único amigo verdadero de los pobres es el propio hombre, que se compadece y se apiada de ellos y lo demuestra con sus actos. Hace mucho por aliviar sus aflicciones, y en cada caso es el Padre que está en los Cielos quien se lleva el mérito.
Es precisamente lo que ocurre con las enfermedades. Cuando la ciencia extermina una enfermedad que Dios ha estado explotando, ¡el mérito se lo lleva Él, y todos los púlpitos prorrumpen en raptos de agradecida propaganda que ensalzan su bondad ilimitada!... Sí, ha sido Él. Puede que haya tardado mil años, pero eso no es nada; el púlpito afirma que lo venía pensando todo ese tiempo. Cuando la humanidad, exasperada por una tiranía de largos años, se alza contra ella y, derribándola, libera una nación, lo primero que hace el púlpito, jubiloso, es proclamarlo obra de Dios y exhortar al pueblo a caer de rodillas y profesarle su agradecimiento. Y advierte con admirada emoción: "Que sepan los tiranos que el Ojo que nunca descansa les observa, y que no olviden que la paciencia del Señor nuestro Dios  no es infinita, y que el día señalado se desatará sobre ellos el huracán de su ira".
Olvida mencionar que es lo más lento que existe en el universo, que más le valía dormir a ese Ojo suyo que nunca duerme, habida cuenta de que tarda un siglo en ver lo que cualquier otro ojo vería en una semana, y que en toda la historia no se ha dado un solo caso en que una idea noble se le haya ocurrido a Él primero, sino que siempre las tiene al poco de que otro las haya pensado y puesto en práctica. Después llega Él y se apunta el tanto."

jueves, 11 de junio de 2015

"La música nos salva" por Xavier Güell

"El ruido, la furia de un mundo destemplado, egoísta, no nos permite oír nuestra propia armonía interior. Una armonía que está conectada con esa vibración de las esferas de la que hablaba Pitágoras, y que emite un canto sereno, cálido, que proclama la reconciliación entre el pulso trágico que late inevitable en todo ser humano y las fuerzas ocultas de la naturaleza. Percibir esa música nos salva, nos proporciona el placer inmenso de sentirnos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos, en donde todo está concordado por una cadencia general.

Sólo un mundo más solidario, más consciente de la necesidad de buscar al otro, puede hacernos salir de la crisis global en la que nos encontramos. Tenemos que saber que la historia se repite una y otra vez con insistencia. Tenemos que ser conscientes de que siempre hemos superado dificultades profundas, con imaginación, con coraje. No podemos olvidar que el ser humano ha sido siempre valiente cuando las condiciones le sitúan en una encrucijada límite en donde no tiene más remedio que decidir. Es entonces cuando, con un instinto infalible, es capaz de jugársela y tomar decisiones acertadas.

No estamos solos. Desde la unión encontraremos respuestas. Desde la defensa apasionada de la cultura, la cultura como medio de fomentar la creatividad individual y colectiva, superaremos la actual situación de estancamiento. La cultura es imprescindible en momentos difíciles y nunca como ahora es más necesaria la unión del arte, la ciencia y el pensamiento. Pero debemos dejarnos inundar por la música. La música es la palabra revelada, dirigida directamente al corazón de los seres humanos. Saber interpretarla es el gran reto que tenemos por delante. Si lo conseguimos, intuiremos de dónde venimos y, lo que es más importante, hacia dónde vamos. La música, como bien sabía Schopenhauer, es lo único —junto con la comprensión global de la naturaleza, el arte y la religión— que puede aplacar ese sufrimiento desesperado por no conocer el sentido de nuestra vida. Nuestra existencia tiene una explicación, un fin, y el instrumento para desentrañar su secreto está en la música.


Por primera vez, a los 58 años, he sentido la necesidad de escribir un libro. Un libro que enseña a escuchar nuestro propio sonido interior a través de Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Liszt, Wagner y Mahler. Sus testimonios, susurrados en primera persona al oído de los lectores, van desgranando el dolor de sus vidas, el gozo de sus sueños, la miseria de sus miedos, la insobornable lucha por crear una obra inmortal. Como músico necesito sentir el pálpito del ritmo. También en la literatura. Cada vez que concluía un capítulo lo leía una y otra vez en voz alta, corrigiéndolo hasta conseguir que las palabras se acercaran a la música. Ese ha sido mi principal objetivo. Y nada me haría más feliz que este libro mostrase que la vibración del mundo es el pálpito de la música y que podemos recorrer nuestras vidas abrazados como hermanos llevando su mensaje de amor y entrega a los demás."

Xavier Güell, diario El País, 23 de mayo de 2015.

miércoles, 10 de junio de 2015

"Magical girl", de Carlos Vermut

Más vale tarde que nunca. Hacía tiempo que quería ver Magical girl, la película de Carlos Vermut que le valió el Goya a la mejor actriz a Bárbara Lenie, su protagonista, y Concha de Oro a la mejor película y Mejor Director en el Festival de San Sebastián. Bárbara Lenie es una actriz que me encanta, a la que he visto en el cine y en el teatro en varias ocasiones, cuyo trabajo siempre me convence y me inquieta. En esta ocasión la acompañan en el reparto el gran José Sacristán, siempre solvente, y Luis Bermejo, impecable en su papel.











Magical girl me mantiene pegada a la pantalla durante todo su metraje. Una película inquietante, una fábula moral aterradora que, aunque deja algunos puntos oscuros en su argumentación, te enreda en su peripecia y te conduce irremediablemente hacia la trampa mortal pergreñana por la original mente de Carlos Vermut. Es una película diferente, que sería excesiva si no estuviera construida con tan admirable sobriedad. Deslumbrante e hipnótico el trabajo de Lenie, una de las actrices más poderosas del panorama español.










Si aún no la habéis visto, no os la perdáis. Os dejo con el trailer:


martes, 9 de junio de 2015

Excelente "Antígona" en el Teatro La Abadía

Gran parte del Teatro de la Abadía puesto en pie, aplaudiendo a los actores de Antígona, a la espléndida dirección de Miguel del arco.  Un texto excepcional para una puesta en escena hermosa y eficaz, un trabajo actoral sobresaliente, encabezado por Carmen machi como Creonte y Manuela Paso como Antígona. He disfrutado enormemente de la representación, prendida en la poderosa dicción de la Machi, soberbia en su papel; conmovida con la frágil fortaleza de manuela paso. Junto a ellas, Ángela Cremonte como Ismene, Raúl Prieto como Hemón, Cristóbal Suárez como Tiresias, José Luis Martínez como el Guardia y Santi Marín y Silvia Álvarez como Corifeos.











Antígona habla de la lucha del individuo contra el Estado, de las razones individuales frente a las leyes. De leyes injustas, de coherencia y rebeldía, de la fuerza del corazón. Habla del hombre y sus contradicciones. Dice Creonte: "Ninguna institución ha surgido peor para los hombres que el dinero. Él saquea las ciudades y hace salir a los hombres de sus hogares. Él instruye y tr4astoca los pensamientos nobles de los hombres para conventirlos en vergonzosas acciones. Él enseñó a los hombres a cometer felonías y a conocer la impiedad de toda acción. Pero cuantos  por una recompensa llevaron a cabo cosas tales concluyeron, tarde o temprano, pagando un castigo".
 







Os la recomiendo encarecidamente. No la dejéis pasar.


 



lunes, 8 de junio de 2015

El World Trade Center y Chinatown

"El 11 de Septiembre de 2001, en una clara mañana de martes, 19 terroristas del grupo islámico radical al-Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales y estrellaron deliberadamente dos de ellos contra las Torres Gemelas de Nueva York y un tercero en el Pentágono, en Arlington, Virginia. Después de conocer los otros ataques, los pasajeros del cuarto avión, el vuelo 93, iniciaron una contraofensiva y el avión se estrelló en un campo vacío al oeste de Pensilvania. Los ataques del 11-S mataron a 2977 personas de más de 90 países. La víctima de más edad tenía 85 años, la más joven solo dos. Más de 400 víctimas pertenecían a los servicios de emergencia y murieron mientras cumplían con su deber." Esta es la información que recoge el folleto que reparten cerca del nuevo World Trade Center, todavía en obras, pero cuya bellísima torre ya está en pie. El efecto del cristal y el acero fusionándose con el cielo neoyorquino, un espectáculo.















Hace unos días se inauguró el nuevo observatorio de la One Word Trade Center, llamada también Torre de la Libertad, de 541 metros (es el edifico más alto de Estados Unidos y el séptimo del mundo), diseñado por los arquitectos Daniel Libeskind y David Childs. Por las noches, desde mi habitación, observo su silueta iluminada. Me sigue emocionando pasear por esta zona, vigilada por la policía más que cualquier otro punto de la ciudad.












A los pies de la torre, dos piscinas, construidas en el lugar exacto que ocupaban las desaparecidas, recuerdan a las víctimas con sus nombres grabados en su superficie. En muchos de ellos han colocado flores.












Chinatown sigue siendo ese mundo colorista y abigarrado que ha sido siempre, aunque las frecuentes redadas policiales han hecho desaparecer de sus tiendas las copias de firmas elitistas que congregaban en Canal St. a miles de turistas. Ahora las vendedoras salen a cazar posibles compradores. Una china de mediana edad nos susurra si queremos bolsos de firma y nos invita a seguirla, a la espera de un jefe que no acaba de llegar. No nos interesa, y dirigimos nuestros pasos hacia un clásico de este barrio, el restaurante HSF. Siempre que visito Nueva York recaló aquí: excelente comida china, acreditado por la multitud de familias de esa nacionalidad que atiborran sus mesas. Comemos estupendamente por poco dinero. Hay cosas que nunca cambian.











sábado, 6 de junio de 2015

"Reválida", por Francisco Calvo Serraller


Traigo a Mi casa este artículo de Francisco Calvo Serraller en el que reflexiona sobre la vejez, a partir de la publicación en España de Vita Nova, poemario de Louise Glück, una poeta que me encanta, cuyos versos os he ofrecido no hace mucho. Me haré con él inmediatamente.


"Me he convertido en una anciana. / He acogido con agrado la oscuridad / que tanto temía”, escribe la laureada poeta estadounidense Louise Glück (Nueva York, 1943) en un reciente libro traducido a nuestra lengua con el título Vita Nova (Pre-Textos), el mismo sello editorial que publicó, hace nueve años, El iris salvaje, galardonado con el Premio Pulitzer. Pudiera parecer paradójico que alguien, ya adentrado en una edad de irremisible declinación biológica, elija como título Vita Nova, tomado de Dante, para un poemario donde trata de rendirse cuentas a sí misma durante el ceremonial del adiós; pero ella misma lo explica en otros versos: “Sólo se sabe después de muchos años. / Sólo después de una larga vida si uno está preparado / para entender la ecuación”. Y esa ecuación es la de saber que las pérdidas, según y cómo, pueden trocarse en ganancias, como, por ejemplo, la de adquirir ese genio del maestro, “en cuya mente ágil / el tiempo transcurre en dos direcciones: hacia atrás / desde el acto al motivo / y hacia delante hacia una decisión justa”.

De manera que ya lo estamos viendo: según se desmedra el cuerpo, parece amplificarse la mente, que no es sólo el mero rebullir de unas neuronas cada vez más apocopadas. Porque ahí interviene de manera decisiva ese procesador del siempre superabundante cerebro que llamamos consciencia, la cual rinde poco o casi nada durante la pletórica infancia; muy parcialmente todavía durante la apoteosis neuronal de la adolescencia, y aún con muchísimos agujeros en blanco incluso en la juventud. Ya que, en cualquiera de estas etapas de creciente plenitud física, hay poco que procesar: nos falta experiencia. No en balde la vida hay que vivirla hasta el final, porque a nadie se le alumbra la consciencia sin haber visto venir la muerte, que avanza de puntillas, quedamente, “tan callando”. O como nos advierte Glück: “Tenía miedo del amor, de que me llevaran lejos. / Los que temen al amor, temen a la muerte”.
Es verdad que a esta ciencia de la consciencia se llega por muy diversos caminos, pero sólo a través del arte, que se deja mejor conjugar con tiempos imperfectos y en modo subjuntivo; es decir: que no teme zambullirse por entre las pantanosas aguas de lo conjetural, nuestra consciencia da, nunca mejor dicho, su “do de pecho”, ya que entonces empieza a pensar con todo el cuerpo, y, de esta manera, alcanza los vislumbres de un paisaje ilimitado. O como nos espeta súbitamente Glück: “Eso es el mar: / existimos en secreto”.

Por eso Glück emplaza su ecuación precisamente en el equívoco quicio del arte, que nos impulsa retrocesivamente hacia el pasado para adelantar la futura decisión justa, esa comprometedora promesa nunca alcanzada por inalcanzable. Pero ¿acaso se puede abarcar la realidad sin elevación, sea onírica, imaginativa o a través de cualquier otra de las antenas no conceptuales de las que dispone nuestro cuerpo para palpar la naturaleza? “¿El despertar puede quitarme lo que me ha sucedido?”, se pregunta, por su parte, Glück, que confiesa a continuación: “Soñé todo, me entregué / por completo y para siempre”.

Una vida nueva, desde la alta cima de la consciencia artística, es siempre una reválida, que sólo cobra sentido en las postrimerías. Así nos lo declara Glück: “Sin duda me han devuelto la primavera, esta vez / no como amante sino como mensajera de la muerte, pero en cualquier caso es primavera, en cualquier caso lo hacen / con ternura”. Y aún más paladinamente, si cabe: “Qué dulce es mi vida ahora / en el descenso hacia el valle, / el valle no cubierto de niebla / sino fértil y apacible. / Así que por primera vez me encuentro / capaz de mirar hacia delante, capaz de mirar al mundo, / incluso de acercarme a él”. Quizá no nos sea posible más que aproximarnos a una decisión justa, pero, sin la reválida vital de descender al valle, ni siquiera imaginaríamos la existencia de esa crucial opción."

Francisco Calvo Serraller, diario El País, 23 de mayo de 2015.

viernes, 5 de junio de 2015

La capilla de Miquel Barceló en la catedral de Palma

Empezaré diciendo que la capilla del Santísimo de la Catedral de Palma de Mallorca me ha parecido sencillamente maravillosa, digna obra de un artista extraordinario, como es Miquel Barceló. Me gusta todo lo que conozco del artista mallorquín, y presuponía que así ocurriría con este enorme retablo de cerámica que preside una de las tres naves de la catedral, pero no adiviné la magnitud de la belleza que me aguardaba.















La primera impresión que me produjo fue la de total armonía con el entorno. Me gustan los contrastes, pero a priori resulta un propósito al menos atrevido insertar la obra de un artista tan peculiar en lugar tan preferente de una catedral gótica, que por otra parte cuenta ya con una lámpara de Dalí perfectamente hermanada con su entorno.












Observo el retablo del altar mayor, vuelvo sobre mis pasos y me coloco a igual distancia del milagro de los panes y los peces, ideado por Barceló, y nada me rechina. Qué belleza.











La Catedral de Palma de Mallorca, como una enorme fortaleza, se mira en el Mediterráneo, bañada por su luz, el mismo mar que Barceló a traído a su retablo. A la izquierda, coronado por olas y su espuma, el fondo del mar, pletórico de vida. A la derecha, los frutos de la tierra: panes, frutas, verduras, tinajas de vino que evocan las bodas de Canaan. En el centro, un cúmulo de calaveras y la figura de Cristo. Sobre el retablo, cinco vitrales en las que se representan espinas, ondas, raíces, las ramas de un árbol y algo que me recuerda a las algas.













Me sorprende que la Iglesia, siempre tan conservadora, haya confiado a Barceló este encargo y respetado su libertad creativa. Les felicito por ello. Esta capilla es una joya que no desmerece en absoluto la majestuosa belleza de la Catedral.

jueves, 4 de junio de 2015

Canyamel

En algún sitio he leído, o escuchado, una estupidez que me hizo sonreír: que los humanos poseemos un gen que nos obliga a viajar, e inmediatamente pensé que yo debo tener ese gen hipertrofiado. No será un gen, pero un cierto nomadismo sí que sufro; en cuanto puedo ideo cualquier excusa para salir de Madrid camino de cualquier parte, siempre dispuesto el equipaje para descubrir lugares nuevos. Me descorazona la certeza de que moriré sin conocer prácticamente nada del mundo en el que vivo, empezando por mi entorno más cercano.














Así que, animada por pasar unos días con unos familiares muy queridos, ver el mar y conocer la intervención de Barceló en la catedral de Palma de Mallorca, recalo en Canyamel, un enclave turístico en el noreste de la isla, una zona no excesivamente masificada. Aunque los alemanes han convertido esta preciosa isla en una extensión de su país, Canyamel sigue siendo un refugio familiar en verano, donde se reunen las mismas familias año tras años, y eso le confiere un ambiente entrañable que me encanta.













En mayo la playa está prácticamente desierta, a excepción de algún turista de piel púrpura indiferente al viento que amenaza con volar la techumbre de los chiringuitos. Las copas de los pinos se mecen, se riza el mar. Paseo por un camino escarpado que recorre la orilla. El color del Mediterráneo.