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martes, 9 de agosto de 2016

Nos mudamos de Casa

No sé si será un cambio de domicilio provisional o definitivo, dependerá de cómo nos encontremos de a gusto en la nueva dirección. Me desesperaba no poder responder a vuestros comentarios, así que decidí aventurarme y crear mi propio dominio. Mi Casa es mi mundo ya es una página web (https://micasaesmimundo.net) aunque me da un poco de vergüenza que la veáis tan en mantillas. Espero ir mejorándola poco a poco, conforme vaya entendiendo cómo funciona ese mundo.

Siempre podremos volver..

lunes, 29 de junio de 2015

¡Feliz verano!

Os voy a dar un respiro, y voy a tomar unas vacaciones blogueras. La lectura de James Salter me tiene secuestrada, y tumbarme en el sofá a leer absorbe todo mi tiempo libre. Solo entraré esporádicamente, cuando sienta la urgencia de contaros algo. De manera que os mando un abrazo fortísimo y os deseo un verano estupendo. Nos veremos pronto.

lunes, 15 de junio de 2015

Sin comentarios

Por algún motivo que no logro entender, me resulta imposible contestar a vuestros comentarios. Lo intento mil veces, y no logro que se publiquen. Algo no está funcionando en el blog, y estoy en contacto con los expertos del buscador para solventarlo cuanto antes. Os pido perdón por lo que puede ser interpretado como dejadez por mi parte. Nada más lejos. Conversar con vosotros es el objetivo fundamental de Mi casa. Sigo en ello. Un abrazo a todos.

sábado, 9 de mayo de 2015

Grafitis: voces de la calle

La Tierra se precipita hacia el sumidero... y sus habitantes contemplamos su caída, inmutables. Se desangra. Todas las mañanas, al leer la prensa, me escandalizo y paso página; al ver las noticias en televisión, desvío la mirada cuando sospecho que las imágenes herirán mi acomodada sensibilidad. Y me considero una mujer comprometida.















Definitivas las que muestras a facebook (en el mismo paquete todas las redes sociales) como escaparates de nuestra intimidad. Lo detesto, y sin embargo yo formo parte de esa comunidad exhibicionista. Así están las cosas.











Os vuelvo a traer algunos grafitis talentosos, o por su agudeza crítica, o por su ingenio y plasticidad. Voces de la calle.


miércoles, 22 de abril de 2015

Belleza sin intención

Luis Pérez Ortiz, excelente dibujante e ilustrador, amigo, ha encontrado en la calle esta pintura (no sé cómo calificarlo), la ha fotografiado y compartido con sus amigos. Cómo no tengo más información, no sé si es un detalle casual , parte de una actuación en un muro urbano con alguna funcionalidad que desconozco, pero todo apunta a que así sea. Pero posee belleza, eso es indudable, y estoy segura de que si lo encontráramos sobre un lienzo, colgado en las paredes de algún museo, despertaría la admiración de los visitantes, sobremanera si estuviera firmado por Rothko, por Tapies o cualquier otro consagrado.












Javier Argul aporta la obra que veis a la izquierda, con la leyenda " Yo una vez encontré un Barnett Newman en un store en mi antigua casa". Y yo elijo la maravilla que os muestro a la derecha, en esta ocasión obra de la Naturaleza. Se trata de un detalle, fotografiado por Lorenzo Cebrián, del maravilloso lienzo en el que la erosión ha convertido la arenisca que conforma el siq de Petra. A falta de intencionalidad, nada puede considerarse obra de arte, ¿no es así?. Pero hermoso es, sin ninguna duda.

martes, 21 de abril de 2015

Interactuando con la naturaleza

Hace unos días os mostraba como unos chavales, enamorados de Madrid, dejaban sus declaraciones de amor dibujados en los pasos de peatones de la ciudad, Madrid, te comería a versos, una iniciativa que parece no hacer mucha gracia al Ayuntamiento pero que a los viandantes nos alegra el corazón y nos acerca más esta ciudad, que en ocasiones puede resultar tan dura. Me encantan las actuaciones ciudadanas en la ciudad, las que se producen espontáneamente, porque nos recuerdan que, pese a las rigideces administrativas, las ciudades pertenecen a los ciudadanos.












Esta es otra de las razones por las que celebro los grafitis, que en muchas ocasiones muestran un talento admirable. Hoy os traigo algunas iniciativas captadas por el mundo (en esta ocasión no sé deciros de dónde provienen), en las que los artistas aprovechan los recursos que la naturaleza pone a su disposición.










Deliciosos.

sábado, 4 de abril de 2015

Hermanas

Aquí estamos las cuatro, en Nueva York, pegadas. Con vosotras al fin del mundo, hermanas.

viernes, 3 de abril de 2015

El mejor arte callejero de 2014

Os traigo una muestra de lo mejor que se ha hecho el año pasado en este tan controvertido arte callejero, que a mi me encanta. Lo que veis arriba está firmado por Hopara, en Casablanca (Marruecos).










Mirad la solución que han encontrado para esta medianera inhóspita, firmada por  Patrick Commecy en Francia. Antes y después.















En Brasil, con motivo del mundial de fútbol, proliferaron las pintadas denunciando la miseria en la que vivía gran parte de la población mientras se gastaban fortunas en la organización del evento deportivo. A la derecha os muestro una de ellas, realizada en Sao Paulo. A la derecha, Anarkia, Flantl y Belin firman esta pintura en Linares, España.













También es española la que veis a la derecha, firmada por Pichi y Avo en Valencia. La de la izquierda, firmada por Joe, no sé dónde está hecha, y cierro con otra obra de Pichi y Avo, esta vez en Grecia.


miércoles, 1 de abril de 2015

En Madrid

"No hay mejores brindis que los que hacen tus pestañas". Hay quien sabe despertar una sonrisa. Requiebros por el suelo....

y filosofía en las tapias. Me encanta Madrid.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Carta de José Zorrilla a José Fernández Corugedo















Termino las referencias a la relación entre mi tío tatarabuelo, José Fernández Corugedo, y José Zorrilla, con esta carta fechada en Méjico en abril de 1859, en el que el literato le agradece sus atenciones y manifiesta su amistad. 


"Mis buenos amigos: llegué a esta capital el 21. Después de 30 días de viaje no pude desembarcar en Veracruz y tuve que tomar tierra en Medellín y alcanzando más adelante la retaguardia del ejército sitiador de Miramón que se retiraba, subí con este general hasta Mégico, en donde estoy sin novedad a su disposición. Si de algo puedo servirles aquí no tienen más que mandarme por medio de los Sres. Martínez y compañía de esta; tomándose la molestia de poner dos sobres a sus cartas, para que no llame mi nombre la curiosidad en el correo y me sean abiertas, por tirios o por troyanos.
Con esta ocasión sabrán ustedes que soy su más attª amigo, que agradeciendo los favores que me han dispensado en esa, estoy pronto a servirles en esta como mejor sepa y pueda, hasta que vuelva en diciembre a darles un abrazo muy apretado y a revolverles su almacén con mi secretario de quien recibirán ustedes mis afectos, con los de su Servidor que les quiera xxxxx.
José Zorrilla"

Más entradas sobre este asunto en este enlace.

martes, 10 de marzo de 2015

Asuntos de familia (2)

En mi última entrada transcribía un texto de José Zorrilla que describía su relación con un tío tatarabuelo mío, recogida en el capítulo IV de su libro Recuerdos del tiempo viejo. Hoy lo completo, para quién tenga interés. En la imagen, José Zorrilla.

"Hablé de sustituir con cerveza el agua de la isla, que no me sentaba, y me envió un tonel de doscientas botellas de la mejor de Inglaterra: oyó decir que no cazaba en el cafetal porque no tenía armas, y me envió una finísima escopeta belga con todos los arreos de caza, y por él y en su casa nació la ojeriza con que me miraba con sus gemelos la hermosa criolla del teatro de Tacón.

Trabé yo, pues, con Corugedo una amistad sincera y por mí agradecida, aunque poco cultivada por la ausencia de la ciudad, a que me obligaba y en que me tenían mi asiduo trabajo y mis íntimas pesadumbres; pero no dejaba de pasar media hora en su tienda, o de almorzar con él en su almacén, siempre que del campo volvía a la ciudad. Gozábame en registrar sus escaparates, en admirar los caprichosos dijes y valiosas joyas que en ellos encerraba y en preguntarle su uso, su precio, su origen y su historia. Un día tropecé con un estuchito de nácar que encerraba un anillo:
-¡Precioso topacio! -exclamé al ver dentro el que me lo pareció, orlado de brillantes blancos.
-Mírelo usted bien a la luz, que no es topacio -me dijo Corugedo.
Era un brillante rojo brasileño. Son raros, y recordé que eran muy estimados en México, y que había una persona de familia a quien debía yo favores que de uno de ellos tenía antojo; pregunté a Corugedo el precio del suyo; registró su Libro, y respondió:
-Factura del Brasil, cincuenta onzas.
Contemplé y admiré, y alabé la piedra, pero volví a colocar el anillo en su estuche y la cajita en el lugar en que la había hallado. Días más tarde, un sábado, iba yo a despedirme del buen asturiano después de haber almorzado con él, cuando una volanta, chapeada de plata, tirada por dos caballos castaños, conducidos por un negro vestido de grana y galoneado de oro, paró a la puerta. En la volanta venía la hermosa criolla del teatro de Tacón, toda de blanco, calzada con chapines de seda, como en deshabillé de mañana, pero toda cubierta de encajes, y exhalando aromas, necesarios a las morenas en tan cálidos países. Viome y la vi; pero como no había por qué decirnos nada, yo me senté tras el mostrador a hojear un libro ilustrado, y los dos Corugedos fueron llevando cajas y compartimentos de sus escaparates para que escogiera lo que a buscar venía. Las señoras no se apean allí de sus carruajes para entrar en las tiendas a hacer sus compras. Pidió, buscó, revolvió, desdeñó, apartó, desechó y regateó muchos objetos; y dejando marcados los por ella elegidos, partió sin dar su tarjeta, ni las señas de su casa; era sin duda parroquiana o conocida de los comerciantes, y curioso yo de saber quién fuese, pedíle de ella noticias a Corugedo.
No sé más, me respondió éste, que lo que se dice: es hija única de un cubano que heredó un cafetal a medias con una hermana, y hoyes una buena finca que posee sólo por fallecimiento de su coheredera. La finca dicen que produce de 60 a 70.000 pesos, Y ha vivido en ella y a su cuidado hasta hace dos años, que se estableció con su hija en la ciudad en casa que compró. Se cree que tiene una suma fuerte, impuesta en un Banco de Inglaterra o de los Estados Unidos, fruto de los ahorros de diez años, suyos y de su difunta hermana, que fue siempre avara y murió doncella. Ésta tuvo mucha predilección por un hijo de un primo que se pasó la vida conspirando contra el gobierno y que murió emigrado en Nueva York; y parece que la tía quería casar a este primo segundo con esta muchacha, para que toda la hacienda quedara en los dos chicos, que son los últimos individuos de la familia. Hasta hace año y medio todo marchaba por este rumbo; pero el padre, que desde que se vio sólidamente acaudalado, echó ambición y vanidad sin saber en qué fundarlas, ha pensado en un matrimonio de esta muchacha que sea más ventajoso para él, satisfaciendo las aspiraciones de su orgullo, y su fortuna se lo ha deparado. Un joven de la nobleza de España, cuyo padre tiene grande influencia en palacio, vino a Cuba con una comisión secreta e importante para el capitán general, y a recoger al propio tiempo un puñado de miles de duros que le dejaba aquí un togado, que murió viudo después de veintidós años de permanencia en la isla. El joven de Madrid, que desde chico anduvo en la carrera diplomática, se enamoró de esta criolla; procuró al padre no sé qué cruces y bandas de España, de Roma y de Nápoles, y el mes pasado se volvió a Madrid para arreglar sus papeles, y tornar el que viene a casarse en el de mayo. Al padre le atribuyen los chungones la pretensión de convertir el cafetal en condado y titular; pero no es probable ni que él se desvanezca tanto, ni que tanto pueda en Madrid el novio; que por otra parte, pasa por el más cumplido caballero que ha pasado el mar. Esto es todo lo que se dice, y tal como se dice se lo digo a usted, sin salir garante de nada. El padre y la hija andan, como los ve usted en el teatro, muy fachendosos; aquí, en mi casa, compran continuamente; pero la chica regatea siempre; ha sacado, por lo visto, algo de la tía doncella; por cinco onzas ha rehusado el brillante del Brasil; y la verdad es que no he querido rebajarla una de sesenta y cinco que la pedí, porque he visto que a usted le gusta, y prefiero que usted lo lleve a México; le servirá para hacer un buen regalo. Calló Corugedo, y ofrecióme el estuchito de nácar.
-Es muy caro para mí -le dije.
-No tiene usted que desembolsar una peseta; yo comercio en todo; págueme usted en libros, y aún ganaré.
Velis nolis, me hizo un pedido de libros, disparejo del valor de su joya, y me metió el anillo en el bolso. Yo soy tan tonto como otro cualquiera, y al día siguiente, domingo, llevé el brillante en el dedo al teatro. Al fijar mis gemelos en la hermosa criolla, las facetas de la piedra descompusieron la luz de la araña, bajo la cual te nía yo mi asiento, y pintaron nueve chispas de luz en el espejo que había en su palco; tomó ella sus gemelos, y reconoció el anillo; frunció el entrecejo, y mi vanidad pueril me atrajo sin duda una mujeril enemistad."

Más sobre Asuntos de familia en esta entrada.

sábado, 7 de marzo de 2015

Asuntos de familia

Gracias a las labores de investigación de uno de mis primos descubro este texto, firmado por José  Zorrilla, que en el Juramento de la mulata, de su libro Recuerdos del tiempo viejo, habla así de un tío tatarabuelo nuestro, con cuya fotografía abro esta página. Un texto precioso que nos ha emocionado:

"Tenía en la calle de la Muralla una tienda, variada y ricamente surtida de esos objetos múltiples que constituyen lo que, traducido bárbaramente del francés, ha dado en llamarse bisutería, un tal Corugedo, cuya tienda estaba bautizada con un título algo extravagante, y que aquél giraba bajo la razón social de Corugedo hermanos. Uno menor tenía consigo a quien paternalmente aleccionaba para dejarle su floreciente comercio, antes de volver a establecerse y morir en la provincia de España, en la cual habían ambos hermanos visto la luz, creo que en las Asturias. y este Corugedo, el mayor, es uno de los hombres a quienes Dios me ha hecho encontrar sobre la tierra para enseñarme a estimar a la humanidad, a respetar la honradez y a despreciar mi miserable ingenio, que no ha sabido más que meter ruido sin utilidad de nadie, empezando por mí. Recorriendo una tarde la ciudad con un corredor español que me la enseñaba, díjome éste que había por allí un comerciante que no se atrevía, aunque tenía gran deseo de ello, a invitarme a su mesa, porque temía que yo no aceptara su invitación, descendiendo desde el Olimpo de los palacios y salones de los personajes por quienes andaba yo festejado, a su humilde trastienda, como él llamaba a la vivienda que tras de su mostrador tenía escondida.

Cuál fue mi asombro al encontrarme en su interior una biblioteca de miles de volúmenes, adornadas sus paredes con los retratos de Ercilla, Quevedo, Lope, Calderón y todos los que forman la colección grabada que publicó la Academia Española, más los del duque de Rivas, Hartzenbusch, García Gutiérrez, Espronceda, conde de Toreno, etc., recogidos de las ilustraciones modernas. Tenía allí el buen Corugedo ánforas, armas y antigüedades por él recogidas, y tras de aquel salón-biblioteca dos cámaras de dormir, frescas, enfloradas, coquetas, con todo el confort inglés de las modernas instalaciones.
Pero lo que más me asombró de hallar, entre aquel interior del hombre estudioso e inteligente y aquel mostrador y anaquelería de mercader, cargados de chinescas e inglesas porcelanas y argentería y diamantes, fue la sencilla modestia de aquel asturiano, de exterior vulgar, que me contaba, complaciéndose en tales recuerdos, cómo había desembarcado en La Habana, sin más que lo puesto; cómo había dormido la primera noche en el pórtico de una iglesia, por no haber encontrado a un paisano para quien traía una carta de recomendación, y cómo, arrostrando trabajos y devorando afanes, cuarto a cuarto, peseta a peseta y duro a duro, a fuerza de aceptar arriesgadamente y cumplir casi por milagro plazos y compromisos, había cimentado el capital y el crédito que aquel almacén y su razón social representaban.
El orden y la limpieza con que tenía colocados y clasificados todos los heterogéneos artículos de que su comercio se nutría demostraban, como su biblioteca, comprada libro a libro, todo sin un átomo de polvo ni una empañadura de humedad, la honradez jamás desmentida y la tenacidad perpetua, con las cuales aquel hombre había logrado hacer al par, por sí solo, su fortuna y su educación; porque aquel hombre había leído y sabía lo que decían todos aquellos libros suyos: el padre Feijóo, el padre Mariana, César Cantú, etc., y todos los setenta tomos de los clásicos de todos los países, publicados hasta entonces, de la colección Bandry, en donde halló y se enamoró de mis versos, por los cuales me tenía por uno de los primeros hombres del mundo. Jamás pude convencerle de que él valía más que yo, puesto que más que yo poseía, y que mi gloria no era más que un zumbido tenue, como el del mosquito, y un resplandor efímero, como el del relámpago.
Jamás pude obligarle a suprimir el respeto y las deferencias con que me trataba, ni pude jamás manifestar ante él un deseo o una necesidad que no me realizara o no me cubriera."
(...)

En una entrada posterior, continuará.

lunes, 2 de febrero de 2015

Espumas

"El mar sonríe a lo lejos/ Dientes de espuma/ Labios de cielo", cantaba García Lorca. No sonríe este mar que contemplo desde lo alto del acantilado, asomada al Atlántico. Da un poco de miedo, estrellándose con estrépito contra las rocas.












Adoro estas aguas batidas, el encaje que la espuma dibuja sobre su superficie. Me hipnotiza. Contemplando tanto frenesí siento una extraña paz. Me vacío.



miércoles, 28 de enero de 2015

El mar

Abrir un paréntesis, aparcar las cosas urgentes y asomarse al mar, sobre todo en invierno, cuando las playas están desiertas. Sobre todo si llueve, y sopla el viento y las olas embisten las rocas. Brama el Atlántico.























En ráfagas horizontales, las gotas de lluvia y de mar contra el objetivo, me mojan la cara.


martes, 23 de diciembre de 2014

Müller versus Hopper

Ana Müller, una fotógrafa de tanta sensibilidad como oficio, a la que conozco hace años y he traído a Mi casa en más de una ocasión, de vez en cuando nos regala alguna perla y la cuelga de una red social, una fotografía que ella considera "ligera", "normalita", sin importancia, una instantánea de su vida cotidiana, pero que, a quienes la seguimos, nos llena de contento. Y hace un par de días colgó esta, la que hoy os ofrezco. Nada más verla me recordó algunos cuadros de Hopper, porque creo que ha logrado captar ese intangible que me conmociona en los cuadros del norteamericano, y que tiene que ver con la soledad, con la sensación de pérdida y con la esperanza del mañana en esas ventanas encendidas, a lo lejos.


Os traigo a Hopper, y sus soledades. A veces una imagen te lleva en volandas muy lejos...












domingo, 30 de noviembre de 2014

Bellezas calcolíticas

Esta belleza es un ídolo oculado, conocido como ídolo de Extremadura. Es una obra de arte esquemático esculpida en alabastro durante el período Calcolítico (3.000 años antes de Cristo), hallada en el valle del Guadalquivir.


También perteneciente al Calcolítico, procedente del dolmen de Garrovillas, en Garrovillas de Alconétar (Cáceres), esta otra maravilla, un ídolo-placa antropomorfo en piedra arenisca.

Disfrutad del domingo.