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martes, 18 de diciembre de 2012

En Recoletos

Camino por el Paseo de Recoletos, una tarde húmeda y ventosa, rumbo al antiguo Palacio de Correos. Pretendo ver la exposición El legado de la Casa de Alba, una muestra de los tesoros que posee el ducado, de la que os hablaré en un comentario posterior. No podéis dejarla pasar, pese a que cobran diez euros por la entrada. Un robo a mano armada. Aunque la muestra lo merece, creo que  los ciudadanos deberíamos tener derecho a contemplarla gratuitamente, por muy propiedad privada que sea. Pero vengo de disfrutar de una deliciosa comida con amigos, estoy de buen humor y acepto incrementar su fortuna, por esta vez. En cualquier caso, los doy por bien empleados dado el placer que me proporcionó.

Madrid, a las puertas del invierno, brillante de lluvia, está preciosa. Furiosas rachas de viento levantan las hojas esparcidas por el suelo formando remolinos. La gente camina presurosa, intentando que el viento no voltee sus paraguas. Cuando se apacigua, comienza a caer una lluvia fina y persistente que me obliga a acelerar el paso. Entonces le veo.












Un hombre joven está tumbado sobre la hierba, durmiendo, con la cabeza apoyada en su mochila. La lluvia no parece molestarle. La gente pasa a su lado sin reparar en él, pero yo me quedo clavada en el suelo sin saber qué hacer. Mi protector espíritu maternal no me deja moverme. ¿Estará borracho? Si es así, puede no percibir la lluvia y coger una pulmonía. ¿Debo avisar a un guardia? Supondría una injerencia quizá imperdonable. ¿Y si me acerco y trato de despertarle? No me atrevo. De manera que me mantengo a la espera de que ocurra algo y, al final, le abandono a su suerte.












Cuando salgo de la exposición está anocheciendo. Se ha ido, respiro aliviada. Quizá alguien menos cobarde que yo le haya despertado. Madrid se viste de Navidad, no sé si para todos.











12 comentarios:

  1. Madrid tiene una luminosa primavera, un radiante verano, un misterioso invierno de cielo plomizo que se deja abrir sólo en domingo...pero Madrid hace unos remolinos especiales con las hojas que le presta a las aceras en otoño. Madrid... es generoso en sus detalles que pocos sabéis ver a la primera.

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    1. Las pequeñas cosas... Un abrazo grande, Enrique

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  2. Yo le hubiera despertado ¡¡¡¡, claro que te arriesgas a que te digan que te metas en tus asuntos, es lo mismo.....
    Un beso sobrina; por lo menos, para tí, la gente no es invisible

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    1. Fui una cobardica y tomé la postura más cómoda. Suele pasarme... Un beso enorme

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  3. No te culpes por haber dejado a aquel joven a su suerte, ya ves que se solucionó. Lo importante es que actuarás de otra forma si la ocasión se repite.
    Yo también hice lo que tu: Marzo de 1980 en una Nueva York gélida y lluviosa a cántaros. Era mi primera visita a la gran ciudad. Estaba deslumbrado y más aún porque iba apresurado a cumplir uno de los sueños de mi vida como era asistir a una función de ópera en el Metropólitan con el aliciente de tratarse de una premiere de Plácido Domingo. En la carrera vi en mi camino un vagabundo tirado en el suelo sobre una rejilla del metro, posiblemente estaba inconsciente o... quién sabe. Salté literalmente sobre él sin procurarle auxilio o pedirlo a alguno de los innumerables transeuntes de la zona. Siempre me lo reproché. Nunca más volví a actuar de aquel modo.
    Besinos.

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    1. Es que tú tienes un enorme corazón. Un beso, Joselín

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  4. En ocasiones es dificil discernir, supongo que todos tenemos momentos asi, en que no sabemos si tomamos la mejor determinación. Pero plantearnoslo ya es un signo de que no tenemos el corazon frio aun. Por cierto, las fotos te han quedado preciosas, has captado muy bien la luz. Un beso enorme.

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    1. Ah, que bueno que te gusten. Te hice caso y estuve jugando un poco con los efectos en Picasa, muy divertido. Con tiempo iré probando más cosas, ya irás viendo los resultados. Muchos besos

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  5. Cada vez estamos más deshumanizados. Mucha sensibilidad para la belleza, el arte, la literatura y todas esas cosas tan "nobles", "espirituales" y pijas y que poca humanidad para ayudar al que tenemos al lado ... así nos va ...nchts :(

    Por cierto injerencia se escribe con jota :p

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  6. Discrepo, estimado "anónimo": precisamente cada vez más son los españoles de se vuelcan con la necesidad, el dolor y la angustia de sus conciudadanos a través de todo tipo de organizaciones altruistas. Como apuntes de lo que digo, basten sólo estos tres datos: Cáritas cuenta con más de 58.000 voluntarios (y a Cáritas es preciso añadir la multitud de ONG que igualmente dan lo que tienen por los desfavorecidos). El Banco de alimentos ha duplicado el número de donaciones y España mantiene el liderazgo mundial en donaciones de órganos. En resumen, y a pesar de lo que parece, creo que cada vez estamos más humanizados.

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