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sábado, 10 de marzo de 2012

Algo más sobre "El Hermitage en el Prado"


Este cuadro con el que abro, la Composición VI de Kandinsky, me ha maravillado. No es fácil expresar la conmoción que encontrarte de repente ante un cuadro así puede producir. Esta belleza de cuadro lo tiene todo. Está considerada la obra más significativa de Kandinsky, realizada justo antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial. El planteamiento inicial del pintor fue plasmar el Diluvio Universal, y las formas hacían referencia al Arca de Noé, a animales, plantas, tormentas. Pero durante la ejecución estas formas iniciales sufrieron un proceso de abstracción, convirtiéndose en un paisaje espiritual. El propio autor habla de "la llamada de vibraciones espirituales", de "ideas puramente estéticas". Composición VI se convirtió en un manifiesto del nuevo arte abstracto.

Sigo hablándoos de la exposición El Hermitage en el Prado, de la que ya os conté en entradas anteriores. Pero son tantas las obras excepcionales de las que podemos disfrutar en la muestra que no me resisto a traeros alguna más, como esta Conversación de Henri Matisse, un cuadro potentísimo que en su idea revolucionó el mundo de la pintura al poner de manifiesto la imponente fuerza expresiva que un solo color podía aportar. Ese azul delimita el mundo en el que viven los personajes, simboliza su intimidad, la del propio artista y su mujer, Amélie, en su casa de campo en Issy-les-Moulineaux.

Otro Matisse extraordinario, Juego de bolas, un cuadro que, como otros de este pintor, siempre me dio la impresión de guardar un significado oculto, un misterio. En principio el tema no puede ser más inocente, tres personas jugando con unas bolas, pero hay algo en ellos de ceremonial, como si fueran sacerdotes en pleno ritual, un cierto aire oriental.


















Leo en la ficha que acompaña cada cuadro que en Muchacha vestida de negro se adivina la influencia de los Retratos de El Fayum. André Derain era gran coleccionista de arte africano, y a buen seguro conocía perfectamente los espléndidos retratos que yo he podido contemplar no hace mucho tiempo en el Museo Arqueológico de Madrid, y de los que entonces os hablé. Como los tengo frescos en la memoria compruebo que, efectivamente, el rostro de la niña comparte ese algo solemne y hierático de los retratos. Una pobre niña aplastada por todo el espacio sobre su cabeza, ahogada en tamaño cuello de encaje, posando resignada. Y a la derecha, de Kees van Dongen, Mujer con sombrero negro, un cuadro precioso que más que un retrato es el arquetipo de la mujer fatal, con ese enorme sombrero negro contrastando con la capa verde, los labios pintados, el colorete, las cejas delineadas y los grandes ojos.


Y cierro con un cuadro impactante, Cuadrado negro, de Kazimir Malévich, quizá el cuadro más famoso del pintor. En él quiso plasmar el cero absoluto, el principio y el fin de todas las cosas, la "impenetrable imagen de Dios". Con este cuadro nacía el suprematismo.

viernes, 9 de marzo de 2012

Lewis Hine, fotografía social en la Fundación Mapfre

"Quise hacer dos cosas. Quise mostrar lo que había que corregir; quise mostrar lo que había que apreciar". Con estas palabras definía Lewis Hine su vocación, su afán por dejar constancia de la realidad, por documentar y denunciar, los dos objetivos de su trabajo tras una cámara. La Fundación Mapfre ha organizado en sus salas una excelente exposición de la obra de este fotógrafo americano, 170 imágenes impactantes, perturbadoras en muchas ocasiones.











Heine puso lo artístico al servicio de lo social, y su cámara se convirtió en un arma con la que luchar por sus inquietudes sociales y políticas. A través de ella mostró al mundo las condiciones de trabajo de muchos, la falta de seguridad, la explotación infantil, las condiciones de vida de los más desfavorecidos.





















En 1908 comenzó a trabajar como fotógrafo oficial para la National Child Labor Committee, una organización cuyo objetivo era la abolición del trabajo infantil. Hine recorrió minas, campos, fábricas, talleres, suburbios industriales donde captó imágenes de niños trabajando y viviendo en condiciones precarias. Sobre estas líneas, dos pruebas de su trabajo: a la izquierda, un niño que perdió un brazo manejando una sierra en una fábrica de cajas; a la derecha, otro niño herido, esperando ser atendido en un dispensario.














Durante los primeros años del siglo XX también participó en la Pittsburg Survey, un estudio que denunciaba las condiciones de trabajo en la ciudad más industrializada de Estados Unidos. Una vez más, Hine aportó sus fotografías como documento incontestable de la explotación, la inseguridad y los excesos cometidos fundamentalmente contra la población emigrante. En 1930-31 realiza un reportaje sobre la construcción del Empire State de Nueva York, que en ocasiones le exige fotografiar descolgado sobre la Quinta Avenida a 400 metros de altura.













Callejón en los suburbios de cualquier ciudad, una niña acarreando bultos en el campo, obreros jugándose la vida, un "Golfillo de París", fotografía de 1918 con la que cierro el comentario. El incansable luchador por la justicia social murió en 1940 en la más absoluta pobreza.

jueves, 8 de marzo de 2012

Forges, en el Día Internacional de la Mujer

Adele, "Someone like you"

"La invención de Hugo", de Martin Scorsese

La invención de Hugo es un cuento delicioso, una película mágica y conmovedora que a veces me ha recordado a David Coperfield y a algunas novelas de Dickens. Cuenta Scorsese que quiso hacer una película que pudiera ver su hija pequeña, Francesca, a la que va iniciando en el amor al cine, de ahí que haya elegido para su incursión en el 3D la adaptación de una novela de Brian Selznick, La invención de Hugo Cabret, en realidad un homenaje a los grandes maestros del cine mudo personificados en la figura del legendario director Georges Méliès. Scorsese crea un mundo fascinante alrededor de la Estación Central de París. Allí vive escondido Hugo, dedicado a cuidar el reloj, apasionado por las máquinas y sus engranajes, cuyo anhelo es arreglar un autómata que su padre, relojero, trataba de poner en funcionamiento cuando un incendio acabó con su vida.











Scorsese se ha rodeado de un equipo de actores magníficos. Asa Butterfield, Chloë Grace Moretz, Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Jude Law y Christopher Lee bordan sus papeles. Dos horas mágicas.

Os dejo un trailer.

miércoles, 7 de marzo de 2012

"El vino de la fiesta de San Martín, de Bruegel, se expone en El Prado


En septiembre de 2010 me hacía eco en el blog de la adquisición por parte del Museo del Prado de este cuadro, El vino de la fiesta de San Martín, de Pieter Bruegel el Viejo. Hace unos días pude verlo despacio en el museo, junto a las imágenes que muestran detalladamente el proceso de restauración. Es un lienzo realmente asombroso, que si tenéis oportunidad no deberíais perderos. Muestra una especie de bacanal oganizada para degustar el vino de temporada en la víspera de la fiesta del santo, el 11 de noviembre. La primera impresión es que asistes a un momento de locura colectiva, un desorden de cuerpos apilados alrededor de una enorme tina, luchando por su ración de licor. Merece la pena fijarse con atención e ir descubriendo las escenas, los diferentes tipos, con qué inteligencia y sutileza el pintor perfila cada personaje. Resulta apasionante leerlo despacio. Una crónica despiadada sobre el mundo rural de su época, una mirada sarcástica que no deja títere con cabeza.

"No es como lo temías", un poema de Jon Juaristi


No es como lo temías

Te asombra la dulzura del declive,
la paz del cuerpo,
la ausencia de rencor en la memoria.

Como un piso tranquilo y espacioso
o una digna mansión de renta antigua
te acoge la vejez.

Libros, tardes de lluvia, conversación pausada
entre amigos de siempre
que nada nuevo tienen que decirse, y evitan, sin embargo, despedirse,
mientras de día en día
lo ganado perdí que antes tenía.

Estos versos forman parte del poemario Renta antigua, editado por Visor, que saldrá a la venta a principios de marzo.

martes, 6 de marzo de 2012

Reclusas


Estáis viendo a Janet Wright, una ex enfermera de 68 años que se dedicaba a practicar abortos en su casa de Kippax Street, en Surry Hills, y que fue apresada y condenada a 12 meses de reclusión cuando una de sus pacientes, en este caso una adolescente, estuvo a punto de morir. Abro con esta foto una serie de retratos realizados por la policía de Nueva Gales del Sur, en Australia, en los años 20 del pasado siglo. Son fotos de detenidas, imagino que las imágenes que acompañarían a su ficha policial. Una serie de retratos realmente fantásticos.














Alice Adeline Cook, la guapa joven que veis a la izquierda, fue declarada culpable de robo y bigamia. Parece ser que a sus 24 años tenía al menos dos maridos y aunque la policía dejó constancia en su historial de que "tenía bastante buena pinta" eso no la libró de la cárcel. El delito de Amy Lee, de 41 años, fue su adicción a la cocaína. La ficha policial puntualiza que hasta ese momento había sido "una buena chica". La fotografía es de 1930.













Annie Gunderson fue acusada de robar un abrigo de piel en la tienda Limited Winn, de Sydney, en 1922. Tenía 19 años. La ficha policial no indica si el abrigo que luce en la foto es el objeto del hurto. Dos años más tenía Doris Winifred Poole cuando fue condenada a seis meses de cárcel por robar ropa y joyas. Estamos en 1924.














El dicho de que "la cara es el espejo del alma" no reza en absoluto con Dorothy Mort, la mujer que veis a la izquierda. Ese rostro demacrado, de boca hundida y mirada desolada casaría más con la imagen de una mujer solitaria y triste que con el de una amante exaltada y asesina. La señora Mort mantenía una aventura con el joven y guapo doctor Claude Tozer. El 21 de diciembre de 1920 Claude la visitó en su casa y le manifestó su intención de finalizar la relación, a lo que Dorothy respondió matándole a tiros, antes de intentar suicidarse. No lo consiguió, como atestigua su ficha policial. Tenía 32 años, cinco menos que Edith Ashton, que en 1929 fue condenada por practicar abortos en su casa, a resulta de los cuales habrían fallecido al menos dos mujeres. Me encanta su manera de posar para la policía, como si lo hiciera para una revista de moda.














Esta mujer, que parece recién sacada de una novela de Dickens, es Elizabeth Singleton, y fue condenada por prostitución en 1927. Según su ficha policial había nacido el julio de 1905, de manera que en la foto tendría 22 años. Si es así pésimamente llevados, desde luego. 24 años contaba Emily Hemsworth cuando se la juzgó por el asesinato de su hijo de tres semanas, siendo absuelta por demencia e internada en una institución mental.

Fascinante.

lunes, 5 de marzo de 2012

"El áspid", por Manuel Vicent


"Ahora no son más que unas ruinas, mármoles derribados, fosos llenos de hierba y tres columnas estriadas, que aún se mantienen en pie sobre un basamento corroído por el tiempo. Aquí hubo un teatro, varios templos, un gimnasio. Una brisa de pino con olor a resina lame estas piedras sagradas, que el sol de primavera, al calentarlas, extrae de ellas una energía radioactiva. En un capitel corintio abandonado en el suelo entre una alfombra de pinaza está sentado un viejo, una ruina humana de 80 años, aunque tiene aún buen aspecto después de haber sido restaurado en el quirófano. Viste un suéter azul claro y unos pantalones de lonilla muy gastados, calza zapatos de caminar mucho y lleva un sombrero de paja. Parece un profesor emérito de lenguas muertas o un arqueólogo de diseño anglosajón. Una cobra asoma la cabeza por una grieta del foso. Allí en la maleza hay un nido de serpientes. El viejo está leyendo en el periódico la hecatombe diaria, el mundo que se desploma, la crisis, el paro, el hambre, las guerras. Levanta la vista del periódico cuando oye las voces y risas de un grupo de escolares que se acerca saltando entre las ruinas. Sirviéndose de algunos gritos, la joven profesora que gobierna a aquel rebaño, logra agruparlo al fin en torno al foso lleno de hierba, entre las columnas todavía en pie. Cuando se hace el silencio y ya solo se oye la brisa en la copa de los pinos, un alumno comienza a recitar desde lo alto del basamento: “Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo …”. El viejo lo toma como una alusión a la propia ruina. Cuando el alumno termina el poema, los compañeros aplauden y luego comienzan a jugar con el móvil, mandándose mensajes entre sí a un metro de distancia. El viejo lee en el periódico que la crisis griega ha entrado ya en quiebra y amenaza con llevarse el resto de la economía de Europa por delante. Ya son tres las ruinas superpuestas, la griega, la propia y la que tiene alrededor, piensa el viejo, pero la primavera es espléndida y la brisa trae un aroma de resina. La profesora explica a sus alumnos el significado de aquellas piedras sagradas, mientras el viejo se distrae ahora viendo cómo el áspid venenoso entra y sale de la grieta."

Manuel Vicent, diario El País, 4 de marzo de 2012

Madame Bovary en el Teatro Bellas Artes

Partiendo de la base de que resulta imposible trasladar la novela de Flaubert a un escenario, comprimirla en hora y pico de representación, me parece encomiable el trabajo que ha realizado Magüi Mira, aunque a decir verdad no sé qué opinión tendría de la obra de teatro si no hubiera leído la novela ni tuviera interiorizada a Emma Bovary, aportando todos los matices que, a la fuerza, no pueden trasladarse a escena. Aún así, he disfrutado mucho reviviéndola a través de Ana Torrent, una excelente actriz que dibujó un personaje muy creíble.

Magüi Mira, directora de la obra, nos recuerda en el programa de mano unas palabras de Vargas Llosa referidas a la novela: "La historia de Emma Bovary es una ciega, tenaz, desesperada rebelión contra la violencia social que sofoca su derecho al placer..." Y añade Mira: "Desde 1850, millones de mujeres han sucumbido al hechizo de esta mujer de ficción, nacida de la imaginación de un hombre. Millones de mujeres se han sentido identificadas con la necesidad de romper irracionalmente con un matrimonio que las ahoga. Flaubert escribe: "Un hombre, por lo menos es libre, puede gozar de cualquier placer. Pero cuando un deseo nace en una mujer ya existe una norma para reprimirlo." Emma lee, imagina, desea y goza con el sexo. Pero nada la deja satisfecha. Se asfixia, huye para respirar y equivoca la salida. Cada vez más sola, más impotente, entra en el camino de la destrucción. Es imposible que millones de mujeres, hoy, no se identifiquen con ella."












Acompañan a Ana Torrent, Juan Fernández como Carlos Bovary, Armando del Río como Rodolfo y Fernando Ramallo como León. Me gustó el trabajo del primero, los dos amantes me parecieron más flojos. Aún así, creo que merece la pena acercarse al teatro Bellas Artes. Yo me he quedado con ganas de más, así que en cuanto termine lo que tengo entre manos volveré a Emma Bovary, a Flaubert.

domingo, 4 de marzo de 2012

Más tesoros del Hermitage


Dicen los expertos que la mujer que Picasso representó en La bebedora de absenta es Soledad, una prostituta que quizá frecuentaba Els Quatre Gats, el café parisino del que eran asiduos los artistas barceloneses que gustaban pintar mujeres solitarias sentadas a las mesas del café. Este es uno de los tesoros del Hermitage, de los que os he hablado en una entrada anterior, que todavía podemos disfrutar en el Museo del Prado. Este cuadro es una belleza; me fascina el modo en que la mujer hunde la cabeza entre los hombros, la cara apoyada en la mano, la forma de abrazarse, esos labios contraídos, tan absorta en su desolación. En el reverso de este cuadro se pueden ver los primeros trazos para otra obra, cubiertos con pinceladas de pintura azul y amarilla, probablemente unas bailarinas. En aquellos años la situación económica de Picasso no era muy boyante, y solía utilizar ambas caras del lienzo.















Lo más impactante de El estanque en Montgeron, de Claude Monet, es la vivacidad con la que se nos representa la cambiante luz sobre la superficie del agua, los rayos del sol, su temblor a causa de la brisa. Mirando el lago se percibe perfectamente esa vibración. Y, sin embargo, Monet no pintó este cuadro al aire libre, en contra de lo que resultaba práctica habitual en los impresionistas, de la que él participaba, sino que lo hizo en el estudio a partir de un boceto. Su maestría en la captación de ese instante es innegable. Todo movimiento frente a la quietud de Amanecer en las montañas, de Caspar David Friedrich, que os muestro a la derecha. Esta impresionante panorámica corresponde a la cordillera Riesengebirge, basándose el cuadro en unos bocetos que el artista tomó durante un viaje a pie por esos parajes. Me gusta el contraste entre la presencia de los pastores y las ovejas, en primer término, y la infinitud que define la sucesión de colinas, lo que le da una sensación de ensoñación.




















Este Niño con una fusta es Étienne Goujon, hijo del senador del mismo nombre que encargó a Renoir los retratos de sus cuatro hijos. Renoir gustaba de pintar niños, en general con aspecto saludable y decidido, hasta el punto de que todos sus retratos infantiles tienen mucho en común. Los expertos destacan de este lienzo la mezcla de estilos al convivir el colorido y la factura del impresionismo(presente en el paisaje y en el vestido del niño) con las líneas nítidas con las que pinta su rostro, desconocidas hasta entonces en el impresionismo. A la derecha, para mi gusto uno de los cuadros más hermosos de Cézanne, Paisaje azul, un cuadro precursor del expresionismo, de una fuerza expresiva apabullante. Estuve mucho tiempo mirándolo. Una belleza.


















Otros dos lienzos extraordinarios de Picasso: Mujer sentada, muy probablemente un retrato de Fernande Olivier, amante del pintor durante la primera década del siglo XX. Resulta sorprendente como una mujer de líneas tan contundentes, una figura tan sólida en la que predominan las líneas rectas, un cuerpo tan pesado pueda inspirar la sensación de ternura y delicadeza que transmite. Picasso amaba a esta mujer cuando la pintó, se palpa en el cuadro. A su lado otra obra bellísima, Niño con un perro, una aguada perteneciente a este conjunto de cuadros protagonizados por artistas ambulantes y saltimbanquis realizados por Picasso a principios de 1900. Este mismo personaje aparece en un cuadro posterior, Dos acróbatas con perro. Y cierro con Rousseau, el Aduanero, que firma Ataque de un tigre a un toro. En la selva tropical, pintura exuberante de la que os hablé largamente en una entrada anterior.
Pero todavía quedan muchas maravillas en el tintero. Uno de estos días, en otro comentario, os contaré más.

sábado, 3 de marzo de 2012

La Filarmónica de Londres me descubre la Sinfonía "Manfred", de Tchaikovsky


Precioso concierto el que nos ofreció el jueves la Filarmónica de Londres, dirigida por Vladimir Jurowski, en el Auditorio de Madrid. El programa era un lujo: para empezar, el Concierto para violín y orquesta de Re mayor de Brahms, con Joshua Bell como solista, y después del descanso una sinfonía de Tchaikovsky que no conocía Manfred. Romanticismo a tope.

"Brahms y Tchaikovsky realizaron la más difícil y fructífera de las labores que un compositor podía llevar a cabo en su época, finales del XIX: introducir el apasionado Romanticismo en los moldes formales de un Clasicismo lleno de equilibrio y solidez. Y no hay en el gran repertorio sinfonías o conciertos que, sin traicionar en ningún momento las exigencias formales del género, más impregnadas estén de lirismo y pasión que las sinfonías y conciertos de estos dos compositores. Desde muy distintos ángulos y con muy diversos resultados, como es lógico en dos creadores con personalidades e historias tan distintas, pero con la misma potencia y perfección. Nadie, en este final del XIX, encarna mejor que ellos la expresión pathos romántico: dudaríamos en si adjudicársela antes a Brahms que a Tchaikovsky, o viceversa, pero a nadie antes que a ellos", afirma el crítico musical Carlos de Matesanz en el programa.

Soy adicta a Brahms, creo que os lo he confesado muchas veces. Escucho sus cuatro sinfonías a menudo, y me ayudan a vivir. Sus conciertos y sonatas me entusiasman, así que disfruté horrores de este Concierto para violín y orquesta, más aún contando con el virtuosismo de Bell con el violín. Fue el violinista y compositor austriaco Joseph Joachim quien le inspiró el concierto. Brahms solía componer por el verano, cuando se retiraba a Pörtschach am Wörthersee, en los Alpes austriacos donde, según el compositor, las melodías parecían crecer como las flores en la pradera y había que ir con cuidado para no pisarlas. La música de Brahms actúa en mi como un bálsamo, y siempre la agradezco.

Sé el efecto que Brahms me produce, no hay sorpresas, así que la conmoción llegó de la mano de Tchaikovsky. No conocía Manfred, y me encantó. Curiosamente este poema de Lord Byron fue también el inspirador de Schumann para el poema sinfónico del mismo título que escuchamos hace unos días y del que os hablé en su momento. Quizá influida por la información del programa, que leí antes de comenzar el concierto, me resultó fácil imaginar los paisajes y situaciones en los que se inspira cada movimiento, y me sumergí en la música desde el primer acorde. Carlos de Matesanz, para el primer movimiento, sugiere seguir los pasos de Manfred por un paisaje alpino y sus tormentos al recordar el rostro de su amada Astarté, pero también sus luchas y remordimientos, de ahí la sucesión de momentos de gran lirismo con otros sombríos y amenazadores. Y estos versos: "Por tu corazón de hierro y tu sonrisa de víbora, por tus ardides fatales, por tus miradas engañosas, por tu alma hipócrita, por tus artificios seductores y tu falsa sensibilidad, por el placer que encuentras en el dolor de los otros, por la fraternidad con Caín, vengo a condenarte a que seas tú mismo tu infierno."

Os dejo el arranque del primer movimiento, en dos entregas.



El Roto

El Roto, diario El País, 2 de marzo de 2012

viernes, 2 de marzo de 2012

The Monkees, "I'm a Believer"



Esta canción y la serie de TV de The Monkees es parte de mi historia. Ha muerto David Jones.

"El asado es asunto del viejo", por Luis Sepúlveda


"Tengo seis hijos, cinco chicos y una chica, todos adultos, me han hecho abuelo cinco veces y, cuando consigo reunir a toda la parentela en torno a la mesa, me gusta que me llamen “viejo”. -¿Qué vino abro, viejo?- suele preguntar el mayor, Carlos, que nació en Chile y junto a su madre recuperada del infierno de Villa Grimaldi salió a la no-patria del exilio. Tenía apenas nueve años, el recuerdo de un padre en la cárcel primero y más tarde en países de nombres extraños, un atado de cartas y una figurita protectora del capitán Hans Solo. Yo no estaba junto a él cuando a su madre la sacaron a golpes de la casa, con una capucha negra cubriendo la cabeza, y tampoco lo llevé de la mano hasta el avión de siglas escandinavas que lo alejó para siempre de Chile . Pero nunca me cobró esa falta y, cuando hace nueve años, puso en mis brazos el pequeño cuerpo de Daniel, mi primer nieto, con su -te quiero, viejo- me dijo que todo estaba en orden entre nosotros. -Abre el mejor vino, Carlitos- le respondo.

Mientras el resto de los hijos, nietos, nietas, nueras y yerno se afanan poniendo la mesa o preparando las ensaladas y los postres yo sonrío desde la parrilla, porque el asado es asunto del “viejo”, y me enternece saber que vienen de lejos; unos desde Suecia, otros de Alemania, la hija de Ecuador. Me divierten sus consultas culinarias en sueco y español, en alemán y español, en inglés y español, y el humo de las grasitas cayendo sobre las brasas me huele al mejor cosmopolitismo, a la mejor manera de ser, y entonces pienso en mi viejo, en cuánto le habría gustado estar aquí.

De pronto sé que mi viejo está ahí, conmigo, porque pegado a él aprendí la alquimia del asado en el patio luminoso y lejano de una casa de Santiago que ya no existe más que en mi memoria.

Me gustaba verlo encender el fuego, los dos en el patio y con la radio encendida, escuchando la trasmisión directa desde el hipódromo Chile. Muchas veces me pregunto si he sido un buen padre, y la respuesta es que no lo sé. Supongo que mi viejo se habrá hecho también la misma pregunta, y yo sí sé que fue un buen padre, a su manera, aunque para muchos de la familia era la peor manera. No recuerdo de él ni un solo arranque de autoritarismo sino más bien lo contrario, porque era tímido y casi pedía permiso antes de soltar lo que tenía que decir.

A veces mi viejo esperaba a que mi madre, un monumento a la paciencia, mi hermano y yo termináramos el postre, y decía: -En la puerta dejé esperando un muchacho, un buen chico, un poco castigado, y de eso quería hablarles.

Entonces iba hasta la puerta y regresaba en compañía de un tipo de aspecto fuerte y al que le habían desparramado la cara a golpes. Lo presentaba como “El Lobo de San Pablo”, un boxeador en desgracia de los muchos que frecuentaban el México Boxing Club de la calle San Pablo, y nosotros nos enterábamos que aquel hombre representaba todas las esperanzas posibles porque tenía pasta de campeón, y mi viejo era su flamante apoderado. Tuvo varios pupilos, de categorías diferentes, ninguno fue jamás campeón. En eso me parezco a mi viejo; yo también perdí todos los combates."

(...)

Reproduzco un extracto del hermoso texto que el escritor chileno Luis Sepúlveda ha publicado en su blog Carne de blog que os aconsejo visitar. Luis (Lucho para casi todo el mundo) es el autor de un puñado de excelentes novelas, entre las que destaca Un viejo que leía novelas de amor, un libro espléndido que no debéis perderos. Recuerdo haberle oído contar que lo gestó en su mente durante mucho tiempo y que, el día que se sentó ante un folio en blanco, lo escribió de una atacada. Lucho es un personaje en si mismo, un hombre comprometido, afable, culto, divertido y entrañable al que frecuenté durante un tiempo en la casa que comparte con su mujer, Pelusa, en Gijón. Desde aquí, le envío mi cariño.

jueves, 1 de marzo de 2012

"Madagascar, cuaderno de viaje", de Bastian Dubois



Me desespera que desaparezcan contenidos de YouTube que había colgado en Mi casa, y quede el espacio vacío. Eso ha ocurrido hoy con un corto precioso, Madagascar, cuaderno de viaje, de Bastian Dubois, que había localizado en la página web Cuatro cosas. Todo lo que ahora puedo ofreceros es este trailer.

"El espía", de Justo Navarro


"El tiempo se perdía, agua de un grifo que gotea incluso cuando uno no lo ve, o no oye el goteo, o lo oye pero lo olvida en la rutina brutal del campo de instrucción. Volvía el sol, el aire soplaba suave al pie del monte Taishan, se sentía el mar cerca. De las ciénagas llegaba aire caliente. Los presos trabajaban y se regeneraban, esclavos aprendiendo esclavitud. El soldado Abner miraba la pala para ver si se movía sola o por el poder de la mente, telequinesia: la conciencia es energía. Los presos construían y reparaban las alambradas y los postes que protegían el DTC contra las fugas. Eso también lo había visto antes, en otro sitio, en una pared: los guardianes a caballo, los obreros que tendían alambres. Todo eso lo había visto ya, en otro tiempo. Lo había visto en una pintura de Francesco del Cossa, en Ferrara: jinetes que salen de cacería a caballo en la corte de Borso d'Este, en el siglo XV, y el duque Borso en la puerta del tribunal donde ha administrado justicia, los obreros que podan la vid como quien repara una alambrada, la matanza de patos, los perros perseguidores de liebres. Había visto su vida futura escrita en los frescos de Francesco del Cossa en el Palazzo Schifanoia de Ferrara, hacía muchos años. Estaba viendo su vida pasada e irredimible en los negros que saltaban obstáculos incansablemente en el campo de entrenamiento, y en los negros que levantaban postes y tendían alambre de púas en forma de horcas. Y aquella construcción de la alambrada del DTC era una operación de desguace de quienes eran o habían sido sus constructores, Green, Crawford, Williams la Reina, Blood y Slaughter. Llevaban el nombre escrito en el pecho y en la espalda del uniforme, y había uno que era exactamente igual que Henry Crowder, el pianista amante de Nancy Cunard, la amante de Pound en París. Estaban levantando un monumento a su vida de los últimos veinticinco años."


















A estos maravillosos frescos renacentistas se refiere Justo Navarro en el texto que os ofrezco, las escenas que recuerda Ezra Pound, prisionero en un campo penitenciario para soldados norteamericanos cercano a Pisa, donde comenzó a escribir sus Cantos pisanos. Teje Navarro un relato como un juego de espejos, en el que el fascista, antisemita, propagandista del Eje Berlín-Roma, admirador apasionado de Hitler y Musolini, el Pound más extremista puede derivar en héroe del contraespionaje. Una novela muy entretenida que ha despertado mi curiosidad sobre el poeta modernista, del que sé muy poco. Rebuscando, encuentro una foto y un poema. Este rostro enloquecido del Pound encarcelado me fascina.

Saliste de la noche
Con flores en las manos.
Vas a salir ahora del tumulto del mundo,
De la babel de lenguas que te nombra.

Yo que te vi rodeada de hechos primordiales,
Monté en cólera cuando te mencionaron
En oscuros callejones.
¡Cómo me gustaría que una ola fresca cubriera mi mente
Que el mundo se trocara en hoja seca,
O en un vilano al viento,
Para que yo pudiera encontrarte de nuevo
Sola!

miércoles, 29 de febrero de 2012

LPO, una cuestión de ahorro.


NUEVO AHORRO (Agencia REÍTER, 29)
Al mediodía se comunicarán las nuevas propuestas ministeriales encaminadas al ahorro de combustible que, al mismo tiempo, servirán para frenar la extinción de una de nuestras más familiares especies autóctonas.

La realidad según LPO.