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lunes, 23 de abril de 2012

Pável 183, el Bansky ruso.


Moscú también tiene su Bansky. El grafitero Pável 183 está llevando su arte callejero por todos los rincones de la ciudad, en lo que él llama "un diálogo con los ciudadanos de a pie". Pero su fama ha trascendido fuera de las fronteras de su país desde que The Guardian y The Daily Telegraph le dedican sus páginas. "En realidad, soy un escritor satírico en la calle", afirma. "No es necesaria ninguna galería, ni aceptar dinero de la gente para que vea tu trabajo. Incluso una persona que no esté acostumbrada a ir a los museos será receptiva a este juego visual creado en las calles de la ciudad".













A Pável, cuyo nombre de pila es Pasha, no le gusta nada que le comparen con el grafitero inglés. "Resulta triste que después de 14 años trabajando te comparen con alguien", declara el artista a la Rossyskaya Gazeta rusa. Cuenta la publicación que el arte callejero ruso nació cuando en 1990 muere el músico de rock Víctor Tsoi y en la tapia de su casa, en el número 37 de la calle Arbat de Moscú, alguien escribió "Hoy ha muerto Víctor Tsoi", contestándole otro anónimo "Tsoi vive". El lugar se convirtió en símbolo de la libertad, lo mismo que más tarde ocurriría con el portal del apartamento de Mijail Bulgákov, el autor de El maestro y Margarita, un libro que me apasionó en mi juventud y que debería releer no tardando mucho. En su portal se dejaban mensajes poco convencionales, así como frases e ilustraciones de su novela. Pável tenía 14 años cuando vio por primera vez el muro de Tsoi y comenzó a pintar en la calle.














Según informa la Rossyskaya Gazeta, el movimiento de street art en Rusia comenzó entre 1910 y 1920, cuando el poeta Serguéi Yesenin se dedicó a escribir sus poemas en la calle. Por estos años surgieron una serie de artistas revolucionarios aficionados a pintar los vagones de los trenes que transportaban materiales militares. En 1918, los poetas soviéticos Vladimir Mayakovski, David Burliuk y Vasili Kamenski publicaron un decreto Por la politización de las artes en el que se decía: "Tras la caída del régimen zarista el arte no debe permanecer más en los "trasteros" y en las "leñeras" del genio humano. Los artistas y los pintores deben tomar sus pinturas inmediatamente e iluminar toda la ciudad, las estaciones ferroviarias y los vagones. ¡Qué las calles se conviertan en una fiesta del arte para todos!".











Si esta parte del mundo ha puesto ya sus ojos en él, no nos extrañe que dentro de poco Pável 183 sea invitado a exponer su obra en cualquier prestigioso museo. Entre tanto, el talento de estos artistas callejeros embellecerán los muros y despertarán las conciencias de los transeuntes. Que sea por mucho tiempo.

Os dejo un vídeo en el que observar el proceso de realización de uno de los grafitis que os mostré más arriba.


domingo, 22 de abril de 2012

"El corazón es un cazador solitario", de Carson McCullers


"Pero ¿qué ocurre con un hombre que sabe? Ve el mundo tal como es y mira miles de años atrás para ver cómo se produce todo. Observa la lenta aglutinación de capital y poder, y cómo ha llegado hoy a su cúspide. Ve América como una casa de locos. Ve cómo los hombres tienen que robar a sus hermanos para poder vivir. Ve cómo los niños se mueren de hambre y las mujeres trabajan sesenta horas por semana para ganarse la comida. Ve a todo ese maldito ejército de parados y los miles de millones de dólares y miles de kilómetros de tierra desperdiciada. Contempla cómo se aproxima la guerra. Contempla cómo cuando la gente sufre tanto se vuelve mala y fea, y algo muere en ella. Pero lo más importante que ve es que todo el sistema del mundo está construido sobre una mentira. Y aunque todo esto es tan evidente como el mismo sol..., los ignorantes han vivido tanto tiempo con esa mentira que ya no son capaces de verla. -La roja y perlada vena de la frente de Jake se hinchaba con furia. Agarró el cubo de carbón que estaba junto al hogar y lo descargó sobre el fuego. Se le había dormido un pie, y golpeó con él tan fuertemente el suelo que éste tembló-. He recorrido este lugar. He caminado por todas partes. Les hablé. Traté de explicarles. Pero ¿qué he conseguido? ¡Dios mío!- Dirigió su mirada a las llamas, y su rostro reflejó el acaloramiento producido por la cerveza y el fuego, oscureciéndose un poco. El hormigueo de su pie se extendió a toda la pierna. Contempló soñolientamente los colores del fuego, los matices verdes, azules y de ardiente amarillo-. Usted es el único -dijo como si estuviera soñando-. El único."

Portentosa novela de Carson McCullers, una honda reflexión sobre la soledad, la desesperada necesidad que tenemos de ser comprendidos. Una novela dramática, muy hermosa, la primera novela de McCullers, escrita a los veintitrés años. De ella escribió Graham Green: "Carson McCullers y quizá William Faulkner son, tras la muerte de D.H. Lawrence, los únicos escritores con una sensibilidad poética original". Algo hay en esta novela que recuerda a Faulkner, quizá esa burbuja de soledad en la que viven los personajes, una atmósfera peculiar que solo he encontrado en algunos autores americanos. Muy muy recomendable. Y un precioso título.

sábado, 21 de abril de 2012

Crónica de una crisis anunciada, de Paco Roca


Fantástico el cómic de Paco Roca sobre la crisis que publica El País Semanal del 15 de abril. Hay cosas que se explican mejor a través de una novela gráfica que de un tratado de economía. El autor de Arrugas y de El invierno del dibujante, de los que os hablé en una entrada anterior, se supera en estas 55 viñetas.




































































viernes, 20 de abril de 2012

"La pared", Shakira



Una canción que adoro y había desaparecido. No concibo Mi casa sin ella.

San Juan de la Cruz, "Cántico espiritual"


Canciones entre al alma y el esposo


¿Adónde te escondiste,

amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti, clamando, y eras ido.

Pastores, los que fuerdes

allá, por las majadas, al otero,

si por ventura vierdes

aquél que yo más quiero,

decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,

iré por esos montes y riberas;

ni cogeré las flores,

ni temeré las fieras,

y pasaré los fuertes y fronteras.

jueves, 19 de abril de 2012

Apuntes sin importancia


Creo haberos comentado en alguna ocasión que uno de los mayores placeres que cada enero me depara estriba en comenzar un nuevo cuaderno de apuntes, a cuya adquisición dedico un tiempo los últimos meses de cada año. Su elección no es tarea fácil. Debe tener un tamaño concreto, ni muy grande ni muy pequeño; de espiral, para doblarlo completo y poder tomar apuntes de pie, sujeto con una sola mano; tapa dura y preferentemente hojas blancas lisas. Generalmente me basta con uno al año. Como en un cajón de sastre, en ellos acumulo un sin fin de insignificancias: una dirección, el título de un libro o un disco, una reflexión, la letra de una canción antigua que me asalta de repente, una frase sacada de un libro o un periódico, o el título de los cuadros que más me llaman la atención en una exposición.

Antes de despedirme definitivamente de la libreta 2011 le he dado un repaso y he encontrado algunos apuntes que quizá os interesen. De algunos guardé la referencia, de otros no. Así os los ofrezco:

Jorge Edwards afirma en un artículo publicado por El País el 3 de septiembre de 2011, refiriéndose a Julio Cortázar: "Era una profunda contradicción, pero solo las personas verdaderas pueden tener contradicciones de una profundidad semejante. No las caricaturas de personas, los estereotipos."

Thomas Mann sobre György Lukács: "Mientras hablaba tenía razón". Lo cita J. Rodríguez Marcos en un artículo sobre Christopher Hitchens en El País.

"La literatura verdadera, los libros verdaderos tienen un temblor, un llanto contenido, guardan un secreto dulce y casi siempre doloroso que se escapa de sus páginas y estremece al lector; porque estremece palpar el alma desnuda del autor. Cuando el oficio se diluye en la verdad y brilla la belleza, ese texto es una ofrenda de amor y el mayor regalo que se le puede conceder a un lector. Entonces el agradecimiento es infinito y nos gustaría abrazar, consolar, hermanarnos con quien así se entrega. La escritura redime, libera, cura, y quienes recibimos ese regalo nos quedamos mudos de emoción y ternura."

"Veía con total claridad las verdades (fascistas) y quizá su propia claridad de ideas debería haberle imbuido la sospecha de que se equivocaba: lo falso se ve siempre con más claridad que lo verdadero", escribe Justo Navarro en El espía, referido a Ezra Pound. También es suya esta otra: "Las ideas fijas estropean el carácter, como cualquier otro tipo de pobreza extrema."

"Cuando uno se escapa del desierto, el silencio le grita en los oídos".

"Por cada página escrita, cien leídas", afirmaba Kapuscinski.

"Nadie es normal de cerca".

"La lectura es capaz de liberar una multitud de sonidos, de imágenes, de sentimientos, de ideas, de elementos de información, abriéndoles las puertas al tiempo y al espacio y luego, junto a otros libros, encauzar estos elementos difusos hacia una multitud de otros puntos dispersos, a través de los siglos y los continentes, en una infinidad de combinaciones, todas ellas diferentes entre sí."

"No hay nada menos real que el realismo. Los detalles confunden. Solo seleccionando, eliminando, acentuando, llegamos al verdadero significado de las cosas". Palabra de Georgia O'Keeffe.

miércoles, 18 de abril de 2012

¿La civilización del espectáculo?


Con motivo de la publicación del último ensayo de Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo, que no he leído ni sé si leeré (tengo una pirámide de libros esperándome y este me da una cierta pereza), el escritor ha concedido un sin fin de entrevistas a los medios de comunicación en las que reflexiona sobre asuntos que me resultan de interés y describe experiencias que creo todos compartimos en algún momento. Por ejemplo, "el shock que supuso para mí hace algunos años visitar la Bienal de Venecia, que era una vitrina del prestigio y la modernidad, de la novedad, del experimento, y de pronto, después de un recorrido de un par de horas, llegar a la conclusión de que allí había mucho más fraude, embuste, que seriedad, que profundidad", afirma en una entrevista realizada por Martínez Ahrens para El País. Habla de la banalización de la cultura del todo vale, de la frivolidad que supone que la moda o la cocina se metan en el mismo saco de "actividad cultural" que la música o la pintura, por ejemplo. "No hay manera de saber qué cosa es cultura, todo lo es y ya nada lo es."

Como yo me reconozco absolutamente despistada respecto a este asunto, leo con interés las opiniones de personas cuya capacidad intelectual respeto y "casi" me convencen. Pero... Os contaré una anécdota. Mi madre, que es una persona culta, gran lectora, enamorada de la belleza y con un instinto natural para descubrirla en lugares y detalles que a los comunes mortales nos pasan desapercibidos, viajera, coleccionista de arte en su modesta medida, considera que Miró es un bluff, el cubismo una tomadura de pelo y no hablemos de todas las vanguardias ¿Cuántos amantes de la música no soportan la dodecafonía, cuántos consideran que Schönberg, Stravinsky o Berg son un pufo? Os confieso, y los que siguen asiduamente Mi casa tienen muchas pruebas de ello, que en multitud de ocasiones me quedo pasmada ante manifestaciones artísticas que no entiendo y que a menudo debo vencer la tentación de tildar de tomadura de pelo. Trato de contenerme. Además ¿es imprescindible "entender" el arte? ¿La capacidad de raciocinio no actúa en ocasiones como una barrera entre la obra de arte y nuestra sensibilidad?.

"Es siempre preocupante que el mayor vigor, la mayor riqueza, esté ahora en el pasado más que en el presente; que no sea algo de actualidad, sino que hay que volver la vista atrás", afirma Vargas Llosa. No soy quién para contradecirle, pero en muchas ocasiones, a lo largo de la historia, los coetáneos han sido incapaces de valorar la excelencia de una obra hasta que el paso del tiempo la ha colocado en el Olimpo, y hoy pertenece a este rico pasado que añora el escritor. Quizá mucho de lo que ahora ignoramos o despreciamos sea, mañana, parte de nuestra riqueza cultural y un intelectual añore en su tiempo manifestaciones de aquella trascendencia.

martes, 17 de abril de 2012

"Memories and nightmares", fotografía de Lottie Davies


Todo comenzó cuando Lottie Davies indagó entre sus amigos cuáles habían sido sus pesadillas infantiles más recurrentes y sus primeros recuerdos, y a partir de su escenificación realizó una serie de fotografías que hoy muestra bajo el título Memories and nightmares en la galería Cero de Madrid.












Hay algo cinematográfico en estas imágenes, como si hubiéramos apretado el "pause" en el mando a distancia de una película de vídeo. Y algo irreal en su composición, en el escenario, en el gesto de los protagonistas, en la saturación del color. Me gusta el barroquismo de algunas fotografías, como la que abre el comentario, la madre de quintillizos en esa habitación de decoración agobiante.









Algunas resultan muy inquietantes, como esa madre con sus dos hijas en una sala de espera; las niñas parecen replicantes, sentadas en idéntica postura, tan serias bajo sus pelucas. Otras reflejan el universo de los temores infantiles, como la del demonio a los pies de la cama o esa niña a la que sujetan los monstruos, encerrada en algún lugar sucio y oscuro, cuyos gritos nadie puede oír.













Cada una de estas imágenes contiene un relato al menos inquietante. Lottie Davis trabaja actualmente en un nuevo proyecto que espera tener listo este año: bajo el título Love story intentará sintetizar en una imagen una historia de amor. "He buscado parejas para que, individualmente y de forma independiente, me cuenten la forma en que se conocieron. A través de mis imágenes reconstruiré e interpretaré sus vivencias."

lunes, 16 de abril de 2012

"Vida y muerte de Marina Abramovic"

Todo comenzó cuando Marina Abramovic escuchó a Antony cantar esta belleza de canción. Después se presentó en su camerino, comenzaron a hablar y surgió una amistad y una identificación que llevó a Marina a dejar su vida en manos de Antony para que la convirtiera en música.



Lo mismo hizo, en lo escénico, con Bob Wilson, para muchos el mejor y más innovador director escénico del mundo. "Bob ha inventado un nuevo lenguaje de teatro en relación con el tiempo y el espacio. Su imaginería es icónica, pinta la luz", afirma Abramovic. "Ven al teatro como irías a un museo, como contemplarías un cuadro", dice Wilson. "Simplemente disfruta la escenografía, las disposiciones arquitectónicas, la música, los sentimientos que todo ello evoca. Escucha las imágenes."


La vida de Marina se convierte en material en manos de Wilson, que le devuelve un producto novedoso que ella contempla en la distancia pero que, pese a la terapia que ello le reporta, supone sal sobre heridas aún abiertas. "Tomó todas las historias trágicas, dolorosas y afectivas de que estoy hecha, y las puso en escena. De hecho, todo se vuelve tan trágico que casi te tienes que reír, y para mí ha supuesto una tremenda liberación de negatividad. Cuando conocí a Bob dijo que quería que yo interpretara a mi madre, cuando en la vida real tengo un problema tremendo con mi madre, una verdadera relación de amor-odio. Pero él vio algo en eso, y quería explorarlo, aunque eso haya supuesto que me pasara todo el tiempo llorando."












El cuarto en discordia es Willem Dafoe, el narrador, el hilo conductor. Extraordinario Dafoe, incalificable. Dice: "Cuando Bob me invitó a unirme a este proyecto, supe que sería un trabajo personal único. Desde el punto de vista creativo, siempre he querido "compartir el oxígeno" con gente a la que admiro -no solo por su obra, sino también por la manera en que viven sus vidas y en la que casan ambas. Marina es el ejemplo supremo."













La dirección musical es de Antony, que a petición de Marina incluyó el antiguo canto serbio de la mano de Svetlana Spajic. Y con todos estos mimbres, cuál es el producto? Algo inclasificable, de una belleza sobrecogedora, potentísima. Una tragedia grotesca, un canto íntimo y triste. Un espectáculo de una maravillosa plasticidad, en la que cada escena es una obra de arte, un prodigio de luz y formas. Wilson ha empleado todos los recursos artísticos disponibles para crear algo extraordinario. La presencia de Antony en el escenario me conmovió. Su voz dulcísima, la ternura que inspira su canto y su gesto, el magnetismo de este artista a mi me emociona siempre. Con el alma en vilo seguí la historia y escuché las imágenes, como Wilson aconseja. Inolvidable.

Os dejo con un fragmento de la ópera.




domingo, 15 de abril de 2012

"Los Torrentes", por Vicente Molina Foix


(...)
"La mejor peripecia de Torrente Malvido está asociada a su padre, y era uno de los relatos preferidos de ese incomparable narrador oral que fue Rafael Azcona, a quien se lo oí en Almería pocos meses antes de su muerte. Como en la saga clásica, los detalles de la gesta, difundida por otros relatores cambia en algún color, en alguna incidencia o personaje secundario, pero la base es la misma, y se remonta a los primeros años 1960, cuando una urgente llamada telefónica interrumpió la velada en la que un grupo de escritores desengañados del Movimiento (Rosales, Vivancos, Laín Entralgo, Tovar, quizá Ridruejo) tomaban copas en casa de Torrente Ballester, que también invitaba alguna tarde, siendo comunista y más joven que ellos, a Juan García Hortelano. Torrente Ballester volvió pálido tras responder al teléfono. El director general de Seguridad le había llamado personalmente por el robo de un valioso cáliz en una iglesia de la capital, del que era sospechoso Gonzalito; el padre, después de colgar, había ido al dormitorio que su hijo ocupaba a veces en la casa familiar, y allí, bajo, la cama, encontró en efecto el cáliz de oro y pedrería, y lo que era peor, su contenido, una considerable porción de hostias. Al haber por medio no sólo un delito sino un posible sacrilegio, los allí presentes convinieron en que había que pedir consejo al intelectual afín que más podría saber de estos pormenores, Jesús Aguirre, a la sazón sacerdote apenas ejerciente y no vinculado todavía a la Casa de Alba. El cura Aguirre se presentó en taxi poco después, y, ante la duda de que aquellas hostias estuviesen consagradas, les dio la comunión in situ a los poetas y novelistas y antiguos jerifaltes del régimen, los cuales fueron tragando las benditas formas una tras otra, con la excepción de García Hortelano, que, al contrario que los demás, no se arrodilló y no dejó su gin tonic mientras se hacía el reparto eucarístico. El copón fue devuelto vacío e intacto, y por ese robo no hubo condena.

Coincidí con el fundador de la dinastía en los habituales actos del mundillo literario y en especial en uno algo exótico: un homenaje al tango en el Gran Café Moderno de Salamanca, donde yo, que ni lo bailo ni lo conozco casi, hablé, citando prolijamente a Borges, por compromiso amistoso con el organizador, Santiago Beneítez, mientras Torrente Ballester, que vivía entonces en la ciudad castellano-leonesa con su nueva familia, al llegar su turno nos deslumbró a todos con su erudición y el canto a capella de tangos en lunfardo y milongas, que él sabía diferenciar. No hablamos de su primogénito, que por aquellos años, los primeros 90, comparecía con menor frecuencia ante los tribunales y se dedicaba al cuento; su colección Cuentos recuperados de la papelera contiene al menos dos piezas histórico-sarcásticas estupendas.

De su primer matrimonio, Torrente Ballester había también tenido dos hijas muy poco parecidas, físicamente, entre sí. A una, Marisé (María José), me la encontraba de vez en cuando, por ser buena amiga de amigos; de poca estatura, de pelo ensortijado y siempre con gafas negras, se la llamaba, de modo cariñoso, Bob Dylan Torrente. La segunda era Marisa (María Luisa), amiga mía hoy residente en Corcubión pero nunca olvidada: inteligente, culta, bella, fue galerista y periodista televisiva, y es la mujer con el mejor saludo de beso en la mejilla, parco y cálido, que he conocido. Marisé tenía un esposo o pareja muy vivaz, el grabador Julio Zachrisson, y Marisa, cuando la conocí, un ex-marido pintor, Juan Giralt, cuyos cuadros yo admiraba. Y había un hijo de ambos que vivía con la madre, un adolescente de rasgos efébicos y mirada melancólica que seguía las conversaciones adultas con atención y hablaba poco; nunca ha sido, creo, muy hablador. Pronto fue, sin embargo, muy buen escritor.

Marcos Giralt Torrente nos dio hace un par de años la emocionante narración de una sub-trama propia de la saga Torrente en su libro Tiempo de vida, que cuenta una relación paterno-filial no siempre fácil y la enfermedad y muerte de Juan Giralt. Y también hizo en este periódico el retrato breve de su tío Torrente Malvido cuando Gonzalito murió a finales del pasado mes de diciembre. Caí en la cuenta con ese motivo de que Marcos se llama como el protagonista de La raya, la primera noticia que yo tuve de esta formidable estirpe literaria."

Vicente Molina Foix firma en la Cuarta Página del diario El País del 4 de marzo de 2012 un atractivo artículo sobre la saga Torrente, desde Gonzalo Torrente Ballester y su hijo Gonzalo Torrente Malvido hasta su nieto, Marcos Giralt Torrente, cuya novela Tiempo de vida comenté en Mi casa no hace mucho. De Torrente Malvido no leí nada, en realidad acabo de conocer su existencia, pero su padre, el gran Torrente Ballester, fue en mi juventud uno de mis escritores de cabecera, al que debería releer ya.

sábado, 14 de abril de 2012

"Si tu no vuelves", Shakira y Miguel Bosé

"Antes te gustaba la lluvia" en el teatro Fernán Gómez


Creo que es la tercera vez que veo a Blanca Oteyza sobre un escenario. La primera fue con el Diario de Adan y Eva, de Mark Twain, una novela deliciosa de la que se montó una obra de teatro igualmente encantadora, interpretada espléndidamente por Oteyza y por su marido, Miguel Ángel Solá. En la segunda ocasión volví a verlos juntos en otra comedia de la que guardo un gratísimo recuerdo, Por el placer de volver a verla, en la que ambos hacían alarde de la enorme cantidad de registros que poseen. Ahora podemos volver a disfrutar de esa excepcional actriz que es Blanca Oteyza en Antes te gustaba la lluvia, de Lot Vekemans, en cartel hasta el 22 de abril en el teatro Fernán Gómez de Madrid.












Aunque esta vez su compañero de tablas es Sergio Otegui, y Miguel Ángel Solá se queda detrás de bambalinas dirigiendo la función. Me gustó mucho el texto, una obra difícil y enormemente exigente con los actores, a los que hace pasar de la risa al llanto sin solución de continuidad, un texto que ahonda en la tragedia de una pareja que se reencuentra después de doce años sin verse, una separación que se produce a raíz de la muerte de su hijo en un accidente de tráfico. Dos formas de afrontar el dolor y la vida tras un desgarro tan brutal, una ocasión para poner sobre la mesa rencores y penas enquistados. El trabajo de Blanca Oteyza me pareció espléndido, y Sergio Otegui fue convenciéndome conforme se desarrollaba la acción. Una obra muy recomendable.

viernes, 13 de abril de 2012

Marina Abramovic en la galería La Fábrica


Aprovechando el estreno en España de la ópera Vida y muerte de Marina Abramovic, la galería La Fábrica ha organizado una exposición con fotografías y vídeos de varias de las performances creadas por la artista. De algunas ya os había hablado en una entrada anterior. Conforme voy conociendo la obra de esta mujer, y me voy acercando a ella a través de su trabajo y de las entrevistas que estos días se multiplican en los medios de comunicación nacionales, más fascinada me siento por su personalidad. Es sin duda una mujer singular, capaz de experimentar con su cuerpo sin miedo al dolor, ofreciendo a la gente el fruto de su investigación.


"Espacio A. Me acerco lentamente al ventilador recibiendo todo el aire que me es posible. Justo sobre la boca del ventilador pierdo la consciencia debido a la presión extrema. Pero eso no interrumpe la performance. Tras caer de perfil el soplante continúa cambiando mi rostro y moviéndolo.
Espacio B. La videocámara enfoca directamente mi rostro, sin mostrar el ventilador. El público que observa el monitor tiene la impresión de que estoy bajo el agua. A partir del momento en que pierdo la consciencia, la performance dura tres minutos más, durante los cuales el público no es consciente de mi estado. En la performance consigo utilizar mi cuerpo en estado consciente e inconsciente, sin interrupción alguna".
Marina realizó este trabajo en 1974, y duró 45 minutos.







Frente a las dos fotografías que veis arriba, una pantalla nos muestra la performance Relation in Time, realizada en 1977 en Bolonia por Abramovic y su compañero Ulay. Sentados en silencio durante diecisiete horas, Abramovic y Ulay estuvieron conectados entre sí por medio de su cabello. Pasaron las primeras dieciséis horas haciendo esto a solas, se les permitió el acceso a los visitantes para presenciar la última hora. Espalda contra espalda, en silencio, tratan de encontrar un estado de armonía entre el cuerpo y la mente.













La imagen de la izquierda corresponde a distintos momentos de la performance Art must be Beautiful, Artist must be Beautiful, una de las primeras obras de Abramovic. En ella vemos como, con un cepillo en una mano y un peine en la otra, cepilla vigorosamente su pelo hasta producirse dolor. Según la artista el motivo de infringirse este daño es "liberar el cuerpo y el alma de las restricciones impuestas por la cultura occidental y del miedo al dolor físico y la muerte". En 1999 Abramovic se refirió a esta performance durante una entrevista: "Hace mucho tiempo hice una obra llamada Art must be Beautiful, Artist must be Beautiful. En ese momento pensaba que el arte debía ser molesto más que hermoso. Pero a mi edad ahora, he empezado a pensar que la belleza no es tan mala." En la imagen de la derecha vemos fotografías que recogen distintos momentos de Rhythm 10, en la que la artista explora elementos del ritual y el gesto utilizando 20 cuchillos. Mediante golpes rítmicos clavaba el cuchillo entre sus dedos; cuando se cortaba cambiaba de cuchillo. Ya os he hablado de este trabajo cuando lo vi por primera vez en la feria Arco de este año.

Y para terminar, en otra pantalla podemos ver la grabación de la performance Breathing in, Breathing out, realizado en Belgrado, en 1977, junto con Ulay, que ellos describen de la siguiente manera: "Estamos de rodillas frente a frente, presionando nuestras bocas. Nuestras narices están bloqueadas con filtros de cigarrillos." Ulay dice "Estoy inhalando oxígeno. Estoy exhalando dióxido de carbono." Abramovic: "Estoy inhalando dióxido de carbono. Estoy exhalando dióxido de carbono." Ulay: Estoy inhalando dióxido de carbono. Estoy exhalando dióxido de carbono." Por un altavoz se escuchan sus respiraciones, cada vez más agitadas. Es un poco angustioso oírles y ver como poco a poco abandonan su estatismo inicial y comienzan a moverse, como si se empujaran para encontrar algo de oxígeno en el otro. Comienzan a sudar. Abramovic habla de la experiencia de depender de otro para sobrevivir. Cuando no aguantan más, se separan jadeando para recuperar el aliento.

Y eso es todo.

jueves, 12 de abril de 2012

La correspondencia de Charles Dickens y su primer amor, María Beadnell





















18 Bentinck Street
18 de marzo de 1833

Querida señorita Beadnell:

Sus propios sentimientos le permitirán imaginar, mucho mejor que cualquier intento mío de describirla, la penosa lucha que me ha supuesto tomar la decisión de seguir el camino que ahora escojo, un camino que no puede ser más contrario a mis deseos y sentimientos, pero que día a día se muestra ante mí como inevitable. Nuestros encuentros de los últimos tiempos, por una parte, han sido poco más que simples ocasiones de exhibir una indiferencia exenta de todo afecto y, por otra, nunca han dejado de mostrarse como fuente inagotable de desdicha y tristeza; y viendo, como no puedo evitar ver, que me he embarcado en una búsqueda que desde hace ya tiempo es más que desesperada -y perseverar en ella solo conseguirá exponerme a un merecido ridículo- he tomado la decisión de devolverle este pequeño presente que recibí de usted no hace mucho (y que siempre he tenido, que aún tengo, en mayor estima que cualquier otra cosa que yo pueda poseer) así como otros recuerdos que también incluyo de nuestra correspondencia de los últimos tiempos, que estoy seguro apreciará recibir dado que, habida cuenta de nuestras respectivas situaciones, estarán mucho mejor bajo su custodia que en mis manos.
¿Debo decir que nada hay más lejos de mi intención que herir sus sentimientos con las breves líneas que acompañan a este pequeño envoltorio? Soy probablemente la última persona del mundo que albergaría un propósito así. Pero me parece que ni es asunto ni momento para el juego frívolo, deliberado y calculador. (...) Sería mezquino y despreciable por mi parte conservar un regalo de usted o guardar una sola línea de remembranza o de afecto suyo (...)
Tengo solo una cosa más que decirle, y la digo en mi descargo. Para mí, el fruto de nuestra pasada relación ha sido, sin duda, la melancolía. Durante mucho tiempo he sentido cómo iba apareciendo la sensación de total desolación y desdicha que ha sucedido a nuestra correspondencia. Gracias a Dios puedo hablar por mí, y sentir que puedo arrogarme el mérito de haber actuado en todo momento, durante el tiempo que duró nuestro intercambio, de manera justa, clara y honorable.
Bajo una capa de amabilidad y aliento un día, o con un comportamiento totalmente distinto al siguiente, yo siempre he sido el mismo. Siempre he obrado sin reservas. nunca he pretendido ofrecer expectativas que sabía que no podría cumplir; nunca he consentido, indirectamente, que se albergaran esperanzas que no pretendía colmar. Nunca he servido de falso confidente al que confiar una historia enrevesada para mi propio beneficio y creo que nunca embaucaría (aunque Dios sabe que no es probable que se me presente la ocasión) a nadie mediante falsas esperanzas ni le utilizaría como escudo para impedir el avance a otros más afortunados y que sin duda lo merecieran más que yo. No he hecho nada que se pudiera decir que le ha hecho daño a usted. Y si he dicho (que no lo creo posible) alguna cosa que haya tenido ese efecto, lo único que puedo pedirle es que se ponga por un momento en mi lugar y hallará una explicación mucho mejor que la que yo pueda ofrecerle.
Mi deseo de que sea usted feliz, aún viniendo de mí, no puede ser peor por sincero y honesto. Acéptelo con el valor que tiene, y crea que nada me causaría mayor contento, ni más verdadero, que saber que usted, el objeto de mi primer y último amor, es dichosa. Si es usted tan feliz como yo creo que puede serlo, entonces estará en posesión de todas las bendiciones que este mundo puede darle.
C. D.

Así escribía a los 21 años Charles Dickens a la que fue su primer amor, María Beadnell. Hoy, 200 años después de su nacimiento, Fórcola Ediciones edita su epistolario amoroso, del que yo he extraído esta hermosa carta y el fragmento que os muestro a continuación. Hasta que las cartas fueron publicadas en Estados Unidos poco se sabía de la relación entre ambos, que el autor llevó a la ficción a través de David Copperfield y Dora. El epistolario comienza con una declaración de ruptura, como habéis visto, aunque enseguida Dickens se retracta y en una nueva carta, fechada el domingo 19 de mayo del mismo año escribe:

"No tengo guía que me permita garantizar sus sentimientos presentes y tampoco, bien lo sabe Dios, tampoco tengo medios para encaminarlos a mi favor. Nunca he amado y nunca podré amar a ninguna criatura que vive y respira como la amo a usted. Hemos tenido muchas diferencias, y en los últimos tiempos hemos estado totalmente separados. La ausencia, sin embargo, no ha alterado mis sentimientos ni en lo más mínimo, y el amor que ahora le ofrezco es tan puro y duradero como lo fue en cualquier etapa de nuestra anterior correspondencia. hasta el momento he hecho todo lo que he podido para subsanar nuestro más desdichado malentendido. El asunto está ahora por completo en sus manos (...)"

Un amor frustrado. Los padres de María no consideraron a Dickens un pretendiente adecuado y enviaron a su hija a París. Veintidós años más tarde, siendo ya señora Winter, ella reinició la correspondencia. La Flora de La pequeña Dorrit se inspira en la María de esta época.

miércoles, 11 de abril de 2012

En la presentación de la novela "La mujer en sombras"


En la calle San Joaquín de Madrid hay una librería que me encanta, Tipos infames, un lugar donde puedes ojear libros o sentarte a leer mientras tomas una copa o un café. Estuve allí esta tarde (la tarde de ayer para vosotros) porque un escritor que conozco, Luisgé Martín, presentaba su última novela, La mujer de sombra. La librería estaba abarrotada. Si no es por razón de amistad no suelo ir a estos saraos. A lo largo de mi vida me he visto obligada a asistir a muchos, y en general me parecen una forma bastante incómoda de perder el tiempo. Incómoda porque no suele haber sitio para sentarse y suele hacer un calor horrible. Además prefiero mil veces quedarme en casa leyendo a asistir a un coloquio sobre literatura; descubrir yo sola los atractivos de una novela a que me la destripe el autor.

Pero fui, y escuché a Luisgé Martín y a Fernando Marías, otro escritor que aprecio, hablar de su novela. Lo hicieron con ingenio, ironía, cariño y complicidad, lanzaron sus anzuelos y lograron interesar a los asistentes. Y reflexionaron sobre algunos temas interesantes. No he leído todavía la novela, pero parece ser que trata sobre el afán de un enamorado por conocer hasta sus últimas consecuencias a su amada, cada rincón, cada vericueto de su intimidad, sobremanera en el plano sexual. Fernando Marías defendía la absoluta sinceridad como constatación de una entrega total que beneficia a la pareja y permite compartirse en profundidad; mientras que Luisgé Martín se decantaba por amar sin pretender conocerlo todo, descubrirlo todo, desvelarlo todo. Pensé que, en realidad, se trata de una pretensión inútil. Aunque fuera posible, que no lo es, conocer en su totalidad la intimidad de alguien, ese conocimiento debería ser testado sin solución de continuidad, ya que mañana no seré quien soy yo, y ese esfuerzo continuo es capaz de agotar al amor más pintado. Así que casi mejor respetar los rincones en sombra y disfrutar de lo que el otro, graciosamente, desee compartir.

En todas estas obviedades pensaba allí de pie, apretujada y muerta de calor. Leeré la novela. Ya os contaré.

Oren Lavie "Her Morning Elegance"



No sé si me gusta más el tema musical o el videoclip.

martes, 10 de abril de 2012

Let Calcutta Surprise You



No os perdáis este corto de animación hecho con sombras chinescas.

"Cosa nostra", por Juan José Millás


"La colaboración entre las mafias y el Estado comienza a ser tan estrecha que no sabe uno dónde terminan aquéllas y comienza éste. Llega el crimen organizado y le dice al Estado: “Quítame de encima a este juez que no hace más que tocarme los cojones”. Y el Estado va y se lo quita, hoy por ti, mañana por mí. A la semana siguiente vuelve la mafia y dice: “Fulmina a esta cúpula policial, que ha tenido los huevos de investigarme”. Y el Estado liquida a la cúpula policial para que la bofia tome nota de lo que se puede y de lo que no se puede perseguir. A veces es el mismísimo Al Capone el que telefonea a su homólogo en el Gobierno para exigirle que destituya a un grupo de inspectores de Hacienda que ha osado meter las narices en sus negocios. “Ningún problema”, le responde el homólogo estatal mientras firma el cese de los presuntos implicados.

Pero no han transcurrido ni cien días de todo lo anterior, cuando el jefe de mantenimiento de la mafia se da cuenta de que tiene los sótanos repletos de billetes de 500 euros, con los consiguientes gastos de almacenaje. “Oye”, le dice a su contacto en el Gobierno, “necesitaría blanquear unos 25.000 millones porque se me sale la pasta por las costuras”. “Me viene de perlas”, le responde el contacto gubernamental, “estáis indultados de antemano a cambio de una comisión del 10%”. Y ahí tenemos 25.000 millones, procedentes de la trata de blancas o del tráfico de armas, entrando en el torrente sanguíneo del cuerpo social con todas las bendiciones de los ministerios de Economía y Hacienda. Claro que como necesitamos aparentar que somos gente de orden, endurecemos al mismo tiempo el código penal para los delitos menores, prohibimos el aborto y penalizamos la píldora del día después. Creíamos que solo nos daba órdenes el Tercer Reich, pero la Cosa Nostra aprieta también lo suyo."

Juan José Millás, diario El País, 6 de abril de 2012

lunes, 9 de abril de 2012

Forges


Forges, diario El País, 8 de abril de 2012

Félix Grande y Paco de Lucía en "Libro de familia"





















"Me refiero al Flamenco. A ese océano de dolor y perdón transfigurado en lenguaje y consuelo. Uno de los lenguajes más hermosos del mundo. Un consuelo que pone viejos besos de sombra incandescente y de rebelde azúcar sobre las llagas de la infancia. Resumiendo la obra entera de Freud, nos dijo Paco de Lucía: "Uno es lo que es su infancia. Ahí está la llave". ...¡Infancia de mi nombre, hijopaterno de mi adulto: alégrate! ¡Alégrate, que cuando seas mayor la música flamenca te lamerá en la cara el tizón de la pena! ¡Sonríe, chaval, que ya verás cuando tú toques la guitarra, y lleguen la belleza y el dolor y la rabia de la música de Paco de Lucía! ¡Alégrate hijopaterno de mi cabeza enterrada en mis canas, porque tendrás que abandonar en la cuneta a tu guitarra Mesalina y ver y oír cómo ruge porque ya no le abres la puerta de los muslos! ¡Alégrate con el desgarramiento de ver cómo le crecen muñones a tus manos ... y alégrate con la felicidad de haber nacido en la Era del Flamenco! ¡Unta de esta pomada tu chirrido, da reposo a tu susto en el sillón miseronobiliario de esta profunda música del mundo! ... Lucía de Antonio y Antonio de Lucía: ¿notáis cómo el beso melómano cae de orgullo y en vilo sobre vuestra ceniza? ... Fue entonces cuando mi colega Juan José Téllez Rubio alzó la mano desde el libro y dijo esta sentencia: "... Este chamán viene de antiguo. Paco viene de antiguo, llamaba a los bisontes en la tiniebla del paleolítico, heredó un sitar que construyeron en Bagdad, oyó cantar a los belgas cuando los Tercios de Flandes, lloró cuando acompañaba el féretro de Mozart, se juntó con Enrique el Mellizo, saludó a Chacón, se emborrachó con Torre, estuvo sentado al mismo piano de Lorca y de Falla, lo echaron del Cotton Club, fue negro con Bola de Nieve ...¡Relámpagos de ritmo y destellos de angustia...!"

Félix Grande habla del Flamenco en Libro de Familia con palabras que tiemblan y sangran, y a mi me sobrecoge. Ya traje a Mi casa este libro, para mí de lectura obligada. Junto a sus palabras, estas Alegrías de Paco de Lucía.