


En este bazar se encuentran una serie de objetos variopintos, todos tocados con ese punto de genialidad que caracteriza la obra de Arroyo, desde libros a bocetos, dibujos, documentos, piezas inclasificables.


La exposición se abre con Cabeza de toro, una pieza que realizó para un recital de Rosa Torres Pardo. Aunque no se ven en la fotografía, a ambos lados se muestra la serie Vanitas, un conjunto de piedras con forma de calaveras y plomo en los huecos de los ojos. También me llamó la atención la serie de Ventanas y moscas.


Siempre he sentido una atracción especial por las obras de Arroyo, tanto cuando se pone serio como cuando se ríe hasta de su sombra. Su exuberante imaginación, su iconoclastia, su mirada crítica y risueña, su libertad creativa me fascinan. Todo lo que toca adquiere su sello inconfundible. Hace poco tiempo os hablaba de una exposición preciosa que protagonizó en la galería IvoryPress junto a Gordillo y Socías. Ahora le ha tocado el turno a sus cachivaches. Arroyo no tiene desperdicio. Si queréis escucharlo, el diario El País reproduce parte de la entrevista grabada en vídeo que se puede ver también en el Círculo.
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