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jueves, 5 de abril de 2012

Marina Abramovic


Quizá el acontecimiento musical de este año que espero con mayor interés y expectación sea Vida y muerte de Marina Abramovic, una ópera que se representará a partir del día 11 de este mes de abril en el Teatro Real, compuesta por Antony (de Antony and the Johnsons, uno de los músicos más fascinantes que conozco, todo sensibilidad y delicadeza, de cuya obra estoy absolutamente enamorada) que actuará sobre el escenario junto a Williem Dafoe. Una apuesta personal de Mortier, con puesta en escena de Robert Winson. Marina Abramovic, una artista de la performance siempre sorprendente que después de más de treinta años de actividad sigue ofreciendo trabajos atrevidos y perturbadores.















Nunca la he visto actuar en directo, de manera que poco puedo deciros. Ella pretende interactuar con el público, a veces de maneras tan sorprendentes como sentarse durante horas desnuda en una silla, sin moverse, o colocarse junto con su compañero y también artista plástico Ulay (Uwe Laysiepen) en la posición que veis, invitando a la gente a pasar entre ellos. En otra ocasión el experimento consistió en unir sus labios y respirar el aire que expelía el otro. No se murieron de milagro. Al cabo de un rato de respirar el dióxido de carbono del compañero cayeron desmayados. Parece ser que investigaban la capacidad de absorber la vida de otra persona.

Para Marina Abramovic el cuerpo es solo un caparazón, lo realmente importante es la mente. En base a ello lo ha utilizado como instrumento sometiéndolo a experiencias no siempre agradables. En ARCO encuentro una muestra de ello en un vídeo cuya fotografía veis arriba a la izquierda; en él la artista realiza un experimento consistente en clavar un cuchillo ritmicamente entre sus dedos. Cuando se cortaba, cambiaba de cuchillo y continuaba el ritual. Lo tenéis en el vídeo.



Creo que fue en diciembre de 2011 cuando realizó una exposición de fotografía en la galería La Fábrica inspirada en Santa Teresa de Jesús. Yo me la perdí, pero sí pude contemplar una de las fotografías en la exposición Heroínas organizada por el Museo Thyssen, de la que os hablé en su momento.
















"Va a ser interesante la reacción del público, especialmente en un teatro como el Real, porque tengo referencias de que es bastante clásico, antiguo, diría yo. Creo que nadie ha visto nada así aquí y estoy segura de que será interesante. Y refrescante", afirmó Abramovic hablando de la ópera. Y Mortier añade: "El arte de la ópera necesita desarrollarse en nuevas formas hacia el futuro, lo que significaría nuevos compositores, pero también proyectos desarrollados por excelentes artistas visuales, actores o cantantes que no tengan que ser cantantes de ópera. Antony, por ejemplo, aporta un lirismo que, junto con el trabajo de Bob Wilson y Marina Abramovic, hará de esta producción una ópera real. Exactamente como a Monteverdi le habría gustado". El espectáculo promete. Os lo contaré.

3 comentarios:

  1. Espero con impaciencia tus comentarios sobre este espectáculo porque me lo perderé y me interesa mucho (incluido Dafoe). De todas formas no todo lo rompedor es bueno y me remito a C(h)oeurs, otra apuesta de Mortier, te aseguro que lo pateó gente con la mente muy abierta. Yo aplaudí y mucho al coro Intermezzo (magnífico). Gracias por recordarme la extraordinaria exposición de "Heroínas" y requetegracias por Olivier Martínez....¡UAU!
    Una sesentona

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  2. Estoy completamente de acuerdo contigo, no todo lo rompedor es bueno, desde luego. Yo me perdí C(h)oeurs y no lo sentí en absoluto, aunque creo que en general siempre merece la pena arriesgar y pasarte que quedarte corto. Veremos qué ocurre con Marina, ya te contaré. Un abrazo grande.

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  3. Y Olivier Martinez como de mentira, verdad?

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