!!! Bienvenido ¡¡¡

Gracias por entrar. Antes de irte, echa un vistazo y comparte con nosotros. Nos interesa conocer todo lo que quieras compartir. ¿Has hecho algún descubrimiento deslumbrante? ¿Una película, un poema, un cuadro, un disco? ¿Una ciudad, un paisaje? Ábrenos una ventana y nos asomaremos.

sábado, 11 de junio de 2011

La Dama del Armiño en el Palacio Real

¿Qué deciros de La Dama del armiño? Cada uno atesora momentos únicos, inolvidables, en distintos aspectos de la vida. En el artístico, nunca olvidaré la primera vez que vi La Gioconda, La Piedad de Miguel Ángel, El nacimiento de Venus de Botticelli, Las Meninas, Santa Sofía en Estambul, un Caballero anciano de El Greco ... y La Dama del Armiño. Mientras escribo, recuerdo otros momentos indescriptibles, ante un Pollock (no recuerdo su título, pero tengo grabada la imagen), el paisaje de Delft de Vermeer (luego fui a Delft y la miré como al cuadro), La ronda nocturna de Rembrandt, las cariátides ... Esos momentos en que sientes la piel de gallina y se te forma un nudo en la garganta, y no sabes si reír o llorar. La belleza, que siempre nos salva.


No dejéis escapar esta oportunidad. Cuando finalice la exposición sobre la obra de Leonardo durante los dos años que vivió y trabajó en la corte de Ludovico Sforza, en el Ducado de Milán, que tendrá lugar en Londres el próximo otoño, y de la que formará parte La dama del armiño, el cuadro volverá a Cracovia y no saldrá en los próximos quince años. Y hay que verlo. Es de una belleza mágica. Emana dulzura, serenidad, armonía, refinamiento. El brillo de su piel, su gesto al girar la cabeza, su mirada, la levedad de su sonrisa (tan parecida y tan diferente a la de La Gioconda), enamora. Ya os he hablado de ella en más de una ocasión. En un comentario os conté la vida de Cecilia di Fazio Gallerani; en otro, muy reciente, los avatares por los que pasó el cuadro a lo largo de su vida; ahora solo me gustaría transmitiros la emoción que sentí ante este extraordinario retrato. Tarea imposible.

Pero la exposición Polonia, tesoros y colecciones artísticas nos ofrece otras maravillas, aunque con La Dama del armiño ya se justificara sobradamente. Aquí veis otro retrato extraordinario, Niña en un marco, firmado por Rembrandt en 1641. Rembrandt, el gran mago de la luz, en pleno Barroco, retrata a esta joven apoyada en un marco, asomándose a él, transpasando la frontera que existe siempre entre la figura y el espectador, en un intento feliz de diálogo con quien observa. Y crea un tampantojo, una ilusión de proximidad con la joven que nos mira con serena candidez, ataviada con sus mejores galas.

Y qué decir de esta Dama tocando el virginal, del Maestro de las Medias Figuras Femeninas, fechado en 1530. Nunca había contemplado ninguna de sus obras, y me ha fascinado. Según el catálogo de la muestra, esta tabla debe ponerse en relación con un tipo iconográfico que se remonta al siglo XV y en el que se suele representar a María Magdalena leyendo.

De Cranach el Joven, este precioso óleo sobre cobre con diez Retratos de miembros de la familia Jagellón, de 1553-1556. Merece la pena fijarse con detenimiento en cada uno de ellos. Se trata de Segismundo I de Polonia; su esposa, Bona Sforza; Segismundo II de Polonia y sus tres esposas: Isabel de Austria, Bárbara Radzwill y Catalina de Austria; las cuatro hermanas hijas de Segismundo I y Bona: Isabel, reina de Hungría, Catalina, reina de Suecia, Sofia, duquesa de Brunswick y Ana reina de Polonia.












Estos dos retratos pertenecen a la época en que la dinastía Vasa gobernaba el país. A finales del siglo XVI empieza a formarse un gusto artístico genuinamente polaco, según nos informan en el catálogo de la exposición, de fuerte influencia oriental, que se refleja en la rica decoración de las residencias nobiliarias pero, fundamentalmente, en los retratos. Os muestro dos excelentes ejemplos: a la izquierda, Retrato del príncipe Janusz Radziwill, realizado por David Bailly en 1632, y a la derecha Retrato de Maksymilian Franciszek Ossolinski con sus tres hijos, pintor activo en Mazowsze, entre 1670 y 1680.

Pero los tesoros polacos no se acaban aquí, aunque por razones de espacio no pueda hablaros de todos. La colección de monedas y medallas, los retratos funerarios, tapices, cristalerías, imágenes y objetos religiosos, un conjunto de maravillas para acompañar a la Dama de Leonardo.

4 comentarios:

  1. Queremos viajar próximamente a ver esta exposición. Y ya de camino la de Antonio López.
    Estupenda la información que nos has proporcionado.
    Un placer descubrirte.
    ¡Ah! Gracias por la foto de Gary Cooper.

    ResponderEliminar
  2. Gracias a ti, María, por tu comentario. Un consejo: quizá tengáis surte y no necesiteis hacer cola para sacar las entradas. Si preferís no arriesgaros, podeis comprarlas por internet, elegir la hora de visita y entrar directamente. Que la disfruteis¡¡¡

    ResponderEliminar
  3. DONDE PUEDO SACAR LA ENTRADA POR INTERNET?
    GRACIAS

    ResponderEliminar
  4. Suloga, si abres la página del Palacio Real, y vas a exposiciones temporales, te encuentras con la exposición. Creo recordar que compré ahí las entradas, pero seguro que si pones las palabras claves en internet te encuentras con la página. un abrazo y que lo disfrutes.

    ResponderEliminar