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viernes, 22 de octubre de 2010

El matrimonio Arnolfini, de Jan van Eyck, desvela sus secretos


Aquí tenemos al matrimonio Arnolfini pintado por Jan van Eyck en 1434. Es un cuadro fascinante, no sólo por su indiscutible belleza sino también porque nos permite leer en él como si de un libro se tratara, y descubrir sus secretos.

Vemos en primer plano a una pareja ricamente ataviada. Ella con un vestido realizado con abundante tela, como era la moda entre las damas, bordeado de armiño y con una larga cola perfectamente doblada, lo que indica que posee al menos una camarera; él con una capa de terciopelo rematada con pieles de marta o visón, abierta a los lados para facilitarle el paso. Pero, pese a lo rico de sus vestiduras, no parecen aristócratas: la habitación en la que se encuentran no pertenece a un palacio, sino a una casa burguesa. Fijémonos en el suelo. No es de mármol, como el de los palacios, sino de listones de madera. En primer término, a la izquierda, observemos unos zuecos masculinos, reforzados con alzas, otro dato que nos informa de su condición de burgués, necesitado de zuecos para caminar por la calle y no mancharse de barro. Los aristócratas no precisaban este tipo de calzado ya que viajaban a caballo o en sillas de mano.


Burgueses, pero en excelente situación económica, simbolizado no sólo en sus ropajes, sino también en las frutas que vemos en la mesita bajo la ventana (llegadas a Brujas desde el sur, asequibles a muy pocos bolsillos), en los cristales emplomados de la ventana y en el espejo que cuelga en la pared del fondo, un objeto muy caro y por lo tanto no habitual en una casa burguesa de la época.

Volvamos a la pareja. Él sujeta con su mano izquierda la mano derecha de ella y con la otra parece hacer un juramento. Todo indica que estamos ante una ceremonia de boda, celebrada en un ámbito privado. Hay que recordar que en aquella época no se necesitaba un sacerdote para celebrar una boda, bastaba con que los novios hicieran el juramento y firmaran los documentos que les acreditaba como matrimonio. Así parece, en este caso. Pero hay un detalle curioso. El novio no toma la mano de la novia con su mano derecha, como era costumbre, sino con la izquierda, lo que en la época significaba que procedían de distinta clase social. De manera que estamos ante un matrimonio desigual. Lo abultado del vientre de ella no significa que estuviera embarazada. El canon de belleza femenina en el siglo XV incluía esta característica, así como el pecho pequeño y la frente despejada. Ella, una dama muy joven, parece cumplir todos los requisitos. Y así lo deja patente el pintor: el perro, ante ellos, simboliza la fidelidad de la mujer; el espejo y el rosario de la pared del fondo nos hablan de su pureza.


La araña que cuelga del techo es un tipo de lámpara de metal que por entonces se fabricaba en Flandes pero, si nos fijamos, vemos que sólo tiene una vela encendida, lo que puede simbolizar la vela que el novio entrega a la novia el día de la boda como muestra de que Cristo es testigo de su enlace. A la derecha de la lámpara, en el respaldo de una silla de madera al lado de la cama, podemos ver una talla de Santa Margarita, patrona de las parturientas.


Pero quizá lo más apasionante de este cuadro sea el espejo. El marco está adornado con diez medallones con escenas del Vía Crucis de Cristo y, reflejado en el espejo, vemos el fondo de la habitación, una perspectiva que nos estaba negada hasta ahora. Observamos que tiene dos ventanas, y no una, y distinguimos una puerta por donde acaban de entrar dos personajes, uno vestido de azul, otro de rojo. Sin duda Velázquez conoció este cuadro antes de pintar Las Meninas con su famoso espejo al fondo. Volvamos por un momento a la lámpara, y veamos la firma del pintor justo debajo de ella. Dice Johann de Eyck fuit hic, esto es, "estuvo aquí". De manera que Van Eyck puede ser uno de los personajes que entran por la puerta, uno de los testigos de la boda.

Y, quién es este joven Arnolfini? Es un banquero de la ciudad italiana de Lucca destinado a la sucursal del banco en Brujas. Su nombre podría ser Michele, muy probablemente casado con una joven y hermosa flamenca sin recursos económicos. Todo está en el cuadro.

1 comentario:

  1. ..me encantó la descripción, particularmente amo la pintura flamenca. Gracias por lo preciso. saludos desde Costa Rica

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