
El pasado día 15 lapidaron a una pareja en la localidad de Kunduz, acusados de adulterio. Él, Qayum, de 28 años, casado, huyó a Pakistán con una mujer, Sadiqa, de 20 años, soltera y prometida a otro hombre. Parece ser que la familia contactó con ellos y les convenció para que regresaran, con la promesa de que serían perdonados y podrían casarse. Así lo hicieron. Fueron entregados por la familia a los talibanes, objeto de un juicio sumarísimo y lapidados inmediatamente, por separado, ante unas 150 personas.
Si esto no es la barbarie, que venga Dios y lo vea.
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