
Cuenta la leyenda que Wu Daozi, artista chino de la dinastía Tang, desapareció en la bruma de un cuadro que acababa de pintar.

Otra leyenda asegura que, cuando terminó un mural en el que se veía un valle abundante en plantas y animales, en una pared del palacio del emperador Xuanzong, caminó hasta una montaña donde pintó una puerta. La miró, batió palmas, la puerta se abrió, caminó hacia ella, traspasó el umbral y la puerta se cerró tras de sí, para siempre.

Lo cierto es que son bellísimas, y las leyendas muy mágicas y sugerentes, gracias por compartirlas.
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